Por Redacción
Irán rechazó el intento estadounidense de imponer un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz y advirtió que ningún puerto del Golfo Pérsico ni del Mar de Omán estará seguro si su propia seguridad portuaria es amenazada. Las declaraciones, formuladas por el gobierno de la nación persa en las últimas horas, marcan el fracaso de las negociaciones de paz y la decisión de Washington, junto a Israel, de sostener la escalada en medio de la crisis geopolítica y geoeconómica.
En este contexto, El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei, interpeló a Estados Unidos: «¿Se puede ganar una ‘guerra de elección’ ilegal mediante una ‘venganza de elección’ contra la economía global?». En tanto, el representante del Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya sostuvo que «las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán consideran la defensa de los derechos legítimos de nuestra nación como un deber natural y una obligación legal». Y remarcó: «El ejercicio de la soberanía de la República Islámica dentro de nuestras aguas territoriales constituye un derecho inherente de la nación iraní».
En tal sentido, el gobierno iraní expresó: «Nuestras valientes fuerzas armadas continuarán garantizando la seguridad en aguas territoriales con absoluta firmeza. Como se ha declarado reiteradamente, los buques vinculados al enemigo no tienen derecho de tránsito por el estrecho de Ormuz, ni ahora ni en el futuro, mientras que los buques que cumplan con las normas de las fuerzas armadas seguirán recibiendo autorización de paso».
En paralelo, Irán avanzó en la definición de un esquema permanente de control tras el conflicto. Ebrahim Zolfaghar, general de brigada de las Fuerzas Armadas de Irán confirmó que “dadas las persistentes amenazas del enemigo contra el pueblo iraní y la seguridad nacional, la República Islámica implementará decisivamente un mecanismo permanente para el control del estrecho de Ormuz tras la conclusión de la guerra”.
Para el gobierno iranía, “la imposición por parte de la América criminal de restricciones a la navegación de buques en aguas internacionales constituye un acto ilícito y representa una piratería marítima flagrante”. La advertencia incluyó una doctrina de seguridad regional: “Las fuerzas armadas anuncian con claridad y firmeza que la seguridad portuaria en el Golfo Pérsico y el Mar de Omán es universal o inexistente para todas las partes”. Y agregó: “Si la seguridad portuaria de la República Islámica en las aguas del Golfo Pérsico y el Mar de Omán se ve amenazada, ningún puerto en estas aguas permanecerá seguro”.
En el plano energético, datos de la firma DropSite señalaron que Irán mantiene cerca de 174 millones de barriles de crudo en almacenamiento flotante. Ese volumen quedó fuera del alcance de una eventual intercepción naval. El informe indicó que el país cargó buques cisterna a un ritmo muy superior al habitual antes de la escalada. Al menos 15 embarcaciones se ubicaron cerca de Chabahar, 96 frente a Malasia y otras avanzaron hacia el estrecho de Malaca, con reservas adicionales en el golfo de Omán.
En ese contexto, el presidente Masoud Pezeshkian sostuvo que los objetivos de sus adversarios no se cumplieron. “Su sueño de un colapso rápido de Irán no se hizo realidad debido a la resistencia y la perseverancia de la nación”. Evaluó que las amenazas contra infraestructura reflejan debilidad: “La amenaza de atacar la infraestructura [de Irán] representa, más que nada, su frustración y su incapacidad para imponer su voluntad”.
El mandatario ratificó la posición oficial sobre el conflicto: “La República Islámica no codicia los derechos de otros países, pero actuará con decisión y contundencia para defender los derechos inalienables de la nación”. Irán dejó claro que no cederá el control sobre una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.