Por Redacciones
Herido por la derrota en la semifinal de la Copa del Mundo, el gobierno inglés cuestionó a la Selección Argentina luego de que los jugadores exhibieran una bandera que les acercaron desde la tribuna con la leyenda inequívoca: «Las Malvinas son argentinas». El portavoz del gobierno británico, Peter Kyle, provocó al pueblo argentino y sostuvo: «La Copa del Mundo puede no ser nuestra, pero las Malvinas sí lo son». En esa línea, el agente de la oligarquía, Javier Milei, calificó la inscripción de la bandera como «impertinente e impropia».
La provocación y agresión del gobierno pirata llegó después de que los dirigidos por Lionel Scaloni eliminaran a Inglaterra y celebraran el pase a la final con una bandera que reivindica la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. La imagen recorrió el mundo y volvió a colocar el soberano reclamo argentino en el centro de la escena internacional. Lejos de limitarse a una reacción por el episodio deportivo, la administración anti argentina aprovechó la ocasión para ratificar su negativa a discutir la soberanía nacional en el Atlántico Sur.
El vocero sajón indicó: «Nuestra postura no ha cambiado, la autodeterminación recae en los isleños y nuestro compromiso con las Malvinas nunca flaqueará». Como si esto no fuera poco, humillado y herido por la derrota simbólica y deportiva, el funcionario señaló: «Esperamos que la FIFA lleve a cabo una investigación al respecto», en referencia a la bandera con la que los futbolistas argentinos celebraron la derrota de los usurpadores.
Por otro lado, Milei, fiel exponente del servilismo local, en declaraciones a medios alcahuetes, expresó: «Los jugadores no son parte de la diplomacia. Es un actuar imprudente. Afortunadamente, esas frases impertinentes corresponden a personas intrascendentes que nadie les da importancia». El esbirro de Margarte Thatcher, agregó que esta acción «muestra lo imprudente del actuar de personas que podrían tener responsabilidades serias en esto. Afortunadamente esas frases impertinentes e impropias podrían estar generando ruidos que corresponden a personas intrascendentes y que nadie les da importancia ni los considera seriamente. Tengan o tengan cargos relevantes».