Antonio Ubaldo Rattín: La leyenda

*Por José Luis Ponsico 

Antonio Ubaldo Rattín tuvo varios espejos. El «5» clásico para su formación con estilo de «futbolista técnico»: Eliseo Víctor Mouriño. Luego le ganó el puesto. El «Gallego» Mouriño, en el «59», debió ir de «6», retrasado, siendo figura, al punto de ser titular en la Selección que ganó el Sudamericano del 59. Sin embargo, su crecimiento tuvo una «mancha».

El pibe nacido en Tigre, en mayo del ’37, llevado por el histórico formador de Inferiores, Bernardo «Nano» Gandulla, a Boca cuando Rattín tenía 16 años y estaba por firmar para Racing, al cronista que escribe confesó, en primavera de 2012, a 55 años de su debut en Primera/Boca (primavera del ’56, Boca 2 River 1): «Tengo una pérdida: mi «Viejo» nunca quiso ir a verme…», dijo en rueda de exfutbolistas.

«Un «Tano» duro, en su juventud obrero de la construcción, familia humilde, casa antigua, zona del río. Él tenía la obsesión de ver a su hijo buen estudiante». En su modo, decía: «Ya sabés lo que pienso: todos los futbolistas son vagos. No estudian, no se capacitan. Solo juegan a la pelota». Respuesta: «Pero, papá, ¡debuto en la Primera de Boca y no vas a ir a verme…!»». Inolvidable.

Flaco, espigado, 1,92 de estatura, fuerte, jamás perdió una pelota dividida en 15 años de Primera. Capitán en Boca, luego la Selección, a los 24/25 años. Dos Mundiales: Chile ’62, Inglaterra ’66, con escándalo por su expulsión a los 36 PT por el árbitro alemán Rudolf Kleintein, fallo absurdo. Un reclamo, idioma español y el referí germano, pensando en un insulto… desde otro idioma. Su fuerte, el quite y el juego aéreo. Ya en el ’64 se animaba a pisarla, girar y salir por el costado izquierdo en un alarde, de un 5 distinto. «A lo Eliseo…», decía. «Hice casi 30 goles de cabeza. Un par también «en contra». Ser alto es una ventaja, pero si te empujan se transforma en un riesgo…», después de la derrota contra Gimnasia y Esgrima, 1962, en el Bosque, cuando «el Lobo» de Adolfo Pedernera peleaba la punta.

Lo que sigue es un pequeño homenaje en un anecdotario que lo tiene como protagonista central de un tiempo memorable: los 50 y 60. Un fútbol que nos dejó decenas de glorias de un fútbol rico, de notables: Alfredo Di Stéfano, Enrique Omar Sívori, Oreste Corbatta, José Francisco Sanfilippo, Ermindo Onega, Ángel Clemente Rojas, Héctor «Bambino» Veira, Oscar «Pinino» Mas, Raúl Emilio Bernao, Roberto Perfumo y, con ellos, Rattín.

«Yo admiraba a mi «Viejo». Un laburante, tipo de lucha. Así que lo entendía cuando me decía: «Ustedes los futbolistas son todos vagos. Si no se preparan, si no estudian, se las verán feas cuando crezcan si no triunfan». Simple, sencillo, humilde, sabio. Nunca me fue a ver jugar. Me castigó y acepté su rigor…», en el recuerdo al padre.

El debut inolvidable. Contra River, domingo 9 de septiembre del ’56. Boca: Musimessi, Colman, Edwards, Lombardo, Rattín, Roberto Moreno; esa tarde faltó Eliseo Mouriño, lesionado. Arriba: «Pierino» González, Osvaldo Zubeldía, Angelillo, JJ Rodríguez y el misionero Senés. Dimos un gran «batacazo». Ellos, punteros, siempre candidatos.

River: Carrizo, Alfredo Pérez, Vairo, Mantegari, «Pipo» Rossi, Sola, Vernazza, Sívori; faltaron Prado y «Beto» Menéndez; por ellos jugó el «Gallego» José María Sánchez, Labruna, al que le di duro de entrada, y Zárate. A los 31 PT nos pusimos 2 a 0. Nadie lo podía creer. Zubeldía, de cabeza, en un córner desde la derecha, anticipando nada menos que a «Pipo» Rossi, y al ratito un zurdazo de Eduardo Senés sorprendió al gran Amadeo…, evocó.

«Antes del primer tiempo descontó Vernazza, corrido al medio; Sánchez pasó a la punta. Labruna, enojado por algunos roces. Ángel tenía 37 y yo 19. De entrada lo crucé mal. El árbitro inglés, Mister Lynch, me llamó la atención. No había tarjetas, nada. Labruna, desde el piso: «Pibe, mirá que no es la última vez que vas a jugar». No abandoné la Primera hasta 1970…».

«La Tercera de Boca, ese año, ganó de punta a punta. Fuimos de gira por el Interior y a una buena selección de Mar del Plata, subcampeona del Torneo Argentino 1956, le ganamos 7 a 1. Tiempos de (Juan Carlos) Ayala, Marinovich, yo, Natiello, Biaggio, Mansilla, «Yaya» Rodríguez, dos zurdos, Cambiasso, Senés, entre los recordados…», siguió.

«Ese año tuvimos a un histórico del club como entrenador. Estaba Mario Fortunato. Hizo debutar a varios de aquella 3ra. campeona. Además de mi debut, llegaron a Primera Juan José Rodríguez, Juan Carlos Ayala, Osvaldo Biaggio, Eduardo Senés, también Pedro Mansilla. Un DT que daba mucha bola a las Inferiores. Llegados Antonio Angelillo, ex Racing, «crack», Zubeldía, de Vélez, y Perfecto Rodríguez…», en el recuerdo.

«De ese tiempo, otro llegado, un zurdo que jugaba como un «2» y hacía todo con clase: el marplatense Luis Cardoso, que con el tiempo se hizo entrenador y acompañó a Osvaldo Zubeldía, nada menos, en Atlanta. En el 64 esa base nos hizo cuatro goles en «La Bombonera». Dos sabios. Entre 1958 y 59 Boca no pudo con Racing y San Lorenzo. Se repartieron los títulos. River vivió la caída de Suecia ’58. Amadeo, masacrado».

«En los ’60 Brasil dominaba el fútbol sudamericano. A fines de los ’50, Real Madrid, en Europa. En América, «Pelé», superdotado. Allá, Alfredo Di Stéfano. El bajón no pudimos remontarlo con el Sudamericano del 59, base/Racing. En el Mundial Chile ’62, Juan Carlos Lorenzo me hizo «8»; (Federico) Sacchi, «5»; y el «Polaco» (Vladislao) Cap, «4», por lesión de «Nicha» (Alberto Sainz). Inglaterra no perdonó. Salió todo mal», en el lamento.

«Boca, entre 1962 y 65, ganó tres títulos, basado todo en una gran defensa: Antonio Roma, José María Silvero, Silvio Marzolini, Carmelo «Cholo» Simeone, Rattín, el brasileño Orlando, Ernesto Grillo, Ángel Rojas, Paulo Valentim, Norberto Menéndez, Alberto Mario González, «Gonzalito», algo olvidado pero una pieza clave…», expresó en el recorrido.

«En el ’64 la «Copa de las Naciones» devolvió la fe. En Brasil, un seleccionado que armamos con «Pepe» (José María) Minella y el «Negro» José Manuel Ramos Delgado, capitanes de Boca y River, de apuro. En la AFA y en una oficina que nos dejó Valentín Suárez. El «Zorro» de Banfield para el Mundial de Inglaterra «metió» a los suyos, Nelson López y Mario Chaldú. Un genio. Gran momento de Ermindo Onega», añadió.

«En el ’69, en mi final como 5 de la Selección, sufrí un desgarro de 6 cms. y estuve afuera un mes. En Boca estaba Alfredo Di Stéfano. DT. Quería un medio campo rápido. El «Negro» Orlando Medina para barrer en el medio. Del medio para adelante, el «Muñeco» (Norberto) Madurga, el zurdo (Raúl Armando) Savoy y, algo más adelante, Ángel Clemente Rojas. Boca campeón de nuevo». Y agregó: «Salí y lo hice campeón».

De grande, con otros notables (Juan Carlos Guzmán, Juan José Pizzuti, Silvio Marzolini, Raúl Bernao, el tucumano Rafael Albrecht, Alberto Rendo, Daniel Onega, Franco Frassoldati, entre otros), formó la Mutual Futbolistas Solidarios para ayudar a los que estaban mal. Se dijo. En Boca, al cabo, le dieron la Mutual xeneize con otra gloria: «el Tano» Nicolás Novello. En el camino, hace treinta años, tuvo un corto paso por la política.

Diputado Nacional, Pcia. Bs. As., los ’90. «Un error —reconoció—. La Cámara de Diputados me quedó grande. Había enfrentado a «Pelé», a «Bobby» Charlton, al africano Eusebio, gloria de Mozambique, luego Portugal, entre consagrados. Siendo pibe, al genial Enrique Omar Sívori. Pero la Cámara Baja no era para mí», dijo cuando cumplió 80. «El liderazgo ahí no estaba para mí».

En los últimos años estaba alejado. Una diabetes había quitado parte de la visión. Vivió 89 años, veinte de ellos como protagonista central del popular Club Boca Juniors. Casi nada. Estampa del 5 clásico. Impasable. Casi 400 partidos, entre 1956 y 1970. Unos 30 goles, la mayoría de cabeza.

«Estaré siempre en el corazón de los «xeneizes»». En los últimos tiempos, la gente del club, su Comisión de Cultura, reconoció desde el Museo, los «Bustos»: a Rattín, Antonio Roma, Silvio Marzolini, Rubén Suñé, Carlos Bianchi, Roberto Mouzo, entre otros. Quizá, desde su altura, Rattín los mire desde arriba.

En poco tiempo se fueron el «Nene» (José) Sanfilippo y el gran «5» de Boca, Antonio Ubaldo Rattín, primero adversarios, luego amigos.  «Tristeza nao tem fin». El tema que consagró al músico brasileño, Antonio Carlos Jobbim.

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