Por Redacción
Mientras la clase trabajadora se mantenía expectante por el partido de Argentina-Inglaterra, el gobierno de la oligarquía resolvió aplicar un nuevo aumento del 2% en las tarifas de más de 100 líneas de colectivos de jurisdicción federal que circulan por el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Con la actualización, el boleto mínimo para los usuarios que cuentan con la tarjeta SUBE registrada pasó de $728,28 a $742,81. El incremento completó el esquema de ajustes mensuales definido por la Secretaría de Transporte de la Nación, a cargo de Mariano Plencovich, que estableció subas escalonadas desde mediados de mayo.
El nuevo cuadro tarifario fijó el boleto en $861,66 para los recorridos de entre 3 y 6 kilómetros, mientras que los viajes de 6 a 12 kilómetros alcanzaron los $1.002,80. Para las distancias de 12 a 27 kilómetros, el valor quedó en $1.151,36, mientras que los trayectos superiores a los 27 kilómetros pasaron a costar $1.337,06. Los pasajeros que utilizan una tarjeta SUBE sin registrar deben afrontar tarifas más elevadas, con valores que duplican los precios establecidos para las tarjetas identificadas. En este caso, el boleto mínimo quedó en $1.485,62, mientras que los recorridos siguientes cuestan $1.723,32, $2.005,60, $2.302,72 y $2.674,12, según la distancia.
La actualización alcanza únicamente a las líneas nacionales que conectan la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con distintos municipios bonaerenses. En cambio, los colectivos que circulan exclusivamente dentro del territorio porteño mantienen un boleto mínimo de $820,99, mientras que las líneas provinciales tienen una tarifa inicial de $1.063,98. En paralelo, la Secretaría de Transporte prepara una nueva estructura de costos para el sistema de colectivos del AMBA, con una revisión de la tarifa técnica. El Gobierno todavía no definió si ese cálculo será trasladado al precio final que pagan los usuarios o si modificará los subsidios destinados a las empresas.
Las empresas del sector sostienen que el boleto cubre actualmente el 38% de sus ingresos, mientras que el 62% restante corresponde a aportes estatales. Las empresas calculan que la tarifa técnica promedio debería ubicarse en torno a los $1.700, aunque estiman que el costo real por pasajero llega a los $2.200, con una diferencia de $500 que impacta en las frecuencias y la renovación de las unidades. En tanto, la Unión Tranviarios Automotor (UTA), exige una definición inmediata en la negociación paritaria. Las compañías esperan una actualización de los costos vinculados al combustible y los salarios antes de presentar una nueva propuesta, mientras que la definición final sobre tarifas y subsidios queda en manos del ministro de Economía, Luis Caputo.