Por Redacción
El incremento en el nivel del mar alcanzó un registro histórico de 5,9 milímetros en 2024 a causa del cambio climático y amenaza de forma directa a 770 millones de personas que residen en zonas costeras de baja altitud. La falta de financiamiento internacional agrava la crisis económica y social de las poblaciones afectadas, según advierten reportes climáticos globales que prevén ascensos de hasta dos metros para fin de siglo. El último informe de la ONU dio cuenta de una situación sobre la que no parece haber una toma de conciencia real a nivel global.
Las actividades humanas aceleraron el fenómeno entre 2014 y 2023, período en el que la subida del océano promedió 4,7 milímetros anuales. Las consecuencias actuales incluyen la salinización de fuentes de agua potable y tierras de cultivo, la destrucción de hospitales y escuelas por anegamientos y el perjuicio sobre sectores clave como la pesca y el turismo. Para el año 2050, cerca de 1.200 millones de personas sufrirán el desplazamiento forzado por la pérdida de sus medios de subsistencia y terrenos habitables.
En el plano financiero, la infraestructura costera mundial ya registra daños superiores a 1,8 billones de dólares. De no aplicar medidas inmediatas, el costo anual global alcanzará 1,4 billones de dólares. Los puertos, indispensables para el paso de más del 80 por ciento del comercio transoceánico, enfrentan interrupciones operativas por el anegamiento continuo. A su vez, el mercado asegurador estadounidense reflejó este fenómeno con un aumento del 33 por ciento en las primas de viviendas expuestas a desastres entre 2020 y 2023.
Existe un desfasaje crítico en las partidas asignadas para contrarrestar la emergencia. Las naciones en desarrollo requieren una suma estimada entre 310.000 y 365.000 millones de dólares anuales para planes de adaptación ambiental. Sin embargo, la asignación global ejecutada durante el año 2023 llegó únicamente a 26.000 millones de dólares.
Las proyecciones de Naciones Unidas indican que para 2100 el océano experimentará una elevación de 0,55 metros en el escenario de menores emisiones, mientras que superará el metro si la contaminación atmosférica se mantiene alta. El aumento definitivo de los daños y el destino de las comunidades costeras dependen de la capacidad de los gobiernos para destinar financiamiento real y convertir esta problemática en una prioridad mundial permanente.