YPF, nuestra empresa hidrocarburífera nacional, fue fundada en 1922 durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, ideada y dirigida por Enrique Mosconi, erigiéndose como la primera gran petrolera verticalmente integrada del mundo. El desarrollo de una nación industrial, tecnológica, científica, marítima, aérea y satelital conlleva una condición indispensable respecto al despliegue de YPF, la cual provee de energía a cada región del país y cada eslabón productivo.
La Constitución Nacional de 1949, bajo la presidencia de Perón, establecía que “los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía son propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación (…) Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que se hallaren en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación con indemnización previa, cuando una ley nacional lo determine (…) El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitución.”
La CN de 1949 fue eliminada con el derrocamiento del gobierno de Perón en 1955, luego del mayor atentado terrorista de la historia de nuestro país, que fue el bombardeo a la Plaza de Mayo de aquel 16 de junio. Pero fue tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 cuando se inició el plan de destrucción de la Argentina industrial creada por Perón. En 1989, en un escenario de hiperinflación y elevada conflictividad social, Menem gana las elecciones presidenciales con promesas peronistas: revolución productiva y salariazo, pero se convierte en el gobierno democrático más antiperonista del siglo XX, aplicando un plan de destrucción de la industria y venta del patrimonio nacional. En 1989 se dicta un decreto ley prometiendo que “El Estado dictará las normas necesarias para facilitar la remisión de utilidades al exterior”. Es decir, vendió las empresas argentinas a corporaciones extranjeras a las cuales les permitía llevarse toda la plata afuera.
La privatización de YPF se tradujo en drenaje de divisas sin límite hacia el exterior que sólo sirvió para enriquecer a la trasnacional Repsol y al sector financiero involucrado, mientras se fue vaciando, desfinanciando y parando la actividad productiva dentro de nuestro territorio nacional. La cantidad de pozos en actividad fue reducida a menos de la cuarta parte, en simultáneo con el desmantelamiento del tejido productivo de la industria argentina. Así, el déficit externo coexistía con la descapitalización, pero en 2003 se regresó a un período proteccionista, industrial, tecnológico, científico y energético bajo la presidencia de Néstor Kirchner.
En 2012, luego de 9 años de crecimiento ininterrumpido, elogiado hasta por el Banco Mundial, el cual destacare que Argentina duplicó la clase media en dicho período, era necesario que se recupere nuestra empresa generadora de energía para satisfacer la demanda que requería el crecimiento industrial, fabril, productivo y también por la modernización de los hogares que compraron masivamente aire acondicionado. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en tándem con Axel Kicilloff, recuperó mediante una ley nacional nuestra empresa hidrocarburífera nacional.
A partir de aquel momento, la matriz energética de nuestro país creció a tasas exponenciales, lo que a su vez incluyó el descubrimiento de algunos yacimientos estratégicos como Vaca Muerta y Palermo Aike. Asimismo, la integración con la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICET) en Y-TEC, la creación de YPF – AGRO con el propósito de garantizar la soberanía alimentaria, el enlace con el sistema eléctrico, la complementación con la generación de energía nuclear y el manejo conjunto con el sector mineralógico a través de YPF – LITIO e YPF – NUCLEAR implicaron una notable evolución en el más amplio sentido para nuestro país, destacando la ganancia de soberanía. Soberanía hidrocarburífera, energética, alimentaria, nuclear, mineralógica, productiva e integral. Todo esto sustentado por la empresa más grande e importante de Argentina.
En posición adversa, el proyecto político de Macri y de Milei es, explícitamente, volver a privatizar YPF, lo cual significaría regalarle nuestra riqueza, nuestros recursos y nuestro crecimiento a empresas extranjeras interesadas en robarnos nuestros bienes estratégicos y nuestro desarrollo tecnológico aplicado producto de años de trabajo e inversión pública. A tal punto es así que dichos consorcios financieros iniciaron demandas judiciales pretendiendo aducir irregularidades en el proceso de renacionalización.
Sin embargo, nada de eso tiene correspondencia con la realidad, ya que todo el proceso respetó cuidadosamente todos los aspectos reglamentarios y legales, concluyendo en la Ley 26.741, declarando de interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, así como la exploración, explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos, a fin de garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de las provincias y regiones.
Axel Kicillof calificó el juicio contra la expropiación de YPF como un “disparate jurídico para atentar contra el patrimonio argentino”, y luego prosiguió recordando que “Milei dijo que yo era un inútil y que los buitres tenían razón porque la expropiación estuvo mal hecha”. Axel destaca que “Milei defendía a los buitres”, reflexionando tal cuestión de la siguiente manera: “Es raro que Milei, con tal de insultarme, vaya contra los intereses del país que preside”. Posteriormente solicita que le aclaren a Milei que cuando se pone el mameluco de YPF, se pone el traje de la YPF recuperada, ya que gracias a que la recuperamos tiene Vaca Muerta dentro de su patrimonio, y él lo quiere vender todo a intereses gringos.
Ayer mismo, 27 de marzo de 2026, el fallo del Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de EEUU anuló la sentencia de 16.000 millones de dólares contra Argentina. A continuación, Milei salió a decir que bajo su gobierno se salvó a la Argentina de pagar los 16.000 millones. Pero como dice Axel, es un caradura, ya que estuvo abogando para que pierda Argentina. Por un lado, porque es su posición política y, por otro lado, no menos importante, para culpar a Axel y a Cristina. Es una locura, ahora dice que él salvó a nuestro país cuando lo que quería es que nuestro país tenga que pagar para culpar por ello a Axel y Cristina.
En definitiva, Milei festejó el triunfo de Cristina y Axel pretendiendo convencer a la población de que el triunfo fue suyo. Pero quedó claro que Milei siempre dijo que quería reprivatizar nuestra empresa y que deseaba que el juicio resulte adverso a nuestro país para echarle la culpa a quienes la recuperaron. De hecho, hasta ayer nomás, Milei decía que la quería privatizar, para regalarle el patrimonio de todos los argentinos a intereses corporativos extranjeros.
Cristina fue muy clara al expresar que “hoy podemos decir con orgullo que Argentina tiene un superávit de miles de millones de dólares en la balanza energética gracias a haber recuperado YPF en 2012”. Además, destacó que “queda más que claro que la expropiación con fines de utilidad pública se hizo conforme a derecho (…) y también queda claro que la decisión política de recuperar YPF y nuestra soberanía energética fue estratégica para nuestro país”.
*Economista (UBA), Psicólogo (UBA), Doctorando en Ciencias Económicas (UNLAM), Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), en Instituto Universitario River Plate (IURP) y en Universidad de Morón (UM). Investigador Sigeva – Conicet. Autor de ocho libros, siendo los cuatro últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017), “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), “Las Aventuras de Aztequita por Argentina” (2023) y “De la Pandemia a la Reconstrucción: Argentina 2020-2024, Liberación Vs Liberalismo” (2024). Columnista Económico en Televisión y Radio.
*Por Julián Denaro