Por Redacción
El Secretario General de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, Juan Carlos Schmid, participó del V Congreso Internacional de Relaciones del Trabajo 2026, que se realizó en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y que se desarrolló entre el 13 y 15 de mayo. En ese escenario, el dirigente sindical integró el panel «Estructura Sindical Confederal, acuerdos marco y diálogo social con foco en la industria», donde estuvo acompañado por Omar Pérez, referente del Sindicato de Camioneros.
Schmid señaló que «es importante ver en qué escenario estamos discutiendo hoy con la denominada Ley de Modernización Laboral. En realidad, la reforma laboral, las desregulaciones a las relaciones de trabajo han estado presentes en los últimos cuarenta años en la agenda pública de la República Argentina». Al mismo tiempo, recordó que la Dictadura Militar, en marzo de 1976, lo primero que hizo fue «intervenir la CGT, intervenir una docena y media de los sindicatos más fuertes del país e implementar la violación del derecho a huelga y la libertad sindical. Cualquier parecido con cosas que pasan en el presente parece «pura» casualidad. Una de las medidas que se imponen es intervenir en las relaciones del trabajo».
El titular de la CATT agregó: «Quiero recordarles que durante el gobierno de la Alianza sucedió el famoso hecho de la Banelco, es decir: había coimas en el Parlamento Nacional para sancionar una Ley que estaba hecha a la medida de los grupos económicos. Que, ciertamente, desde aquel momento para acá siempre han estado interviniendo. Cada vez que se presenta una medida de esta naturaleza, los que llevan adelante el papel protagónico del esquema de la Ley son los bufets de abogados de esos grupos económicos».
Del mismo modo, puntualizó que «en la última etapa, esa línea de tiempo ha ido penetrando en los ámbitos académicos, por ejemplo, en las universidades donde se enseña economía. Han visto que el presidente se para frente a las cámaras de televisión y nombra toda una serie de personajes económicos que para la mayoría son desconocidos y nos macanea». Schmid sostuvo que «todo librado al sacrosanto imperio del mercado no va a resolver en absoluto el equilibrio de la sociedad; más bien, nos va a poner en un contrasentido, es decir: nosotros somos un país civilizado, pero no podemos hablar de un país civilizado cuando nosotros tenemos una deuda, desde el punto de vista del sistema democrático, porque no hemos podido resolver como sociedad el tema de la pobreza».
En esa línea, resaltó que «cada vez que salimos de este tipo de crisis arrancamos un escalón más abajo. Y en el imaginario popular se suele entender que cuando ganamos la elección al otro día resolvemos todo. Si cada vez tenemos más pobres, si destruimos la educación pública, si tiramos al tacho de basura la salud pública, si no vamos hacia el desarrollo, si no ponemos plata en el conocimiento, que en realidad es una inversión, no un gasto, nunca vamos a superar el escollo de ese umbral de pobreza que tiene los tremendos altibajos que vemos en la Argentina».
Por último, expresó: «tengo la impresión de que, en la medida que se cristalice un modelo como el actual, con tantos compatriotas fuera del esquema ciudadano, lo que se empieza a poner en riesgo es el propio sistema democrático».