Milei destruyó 400.000 empleos registrados y cerraron 31.342 empresas en 30 meses de gestión

Por Redacción

El programa económico de Javier Milei profundizó el deterioro del mercado laboral y la destrucción del entramado productivo argentino. Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, se perdieron 400.000 puestos de trabajo asalariado registrado y se produjo una reducción neta de 31.342 empresas empleadoras, al tiempo que el desempleo trepó al 7,9% y la informalidad alcanzó al 45% de los trabajadores. Los datos forman parte de un informe elaborado por el economista Alejandro San Giorgio, a partir de estadísticas oficiales del INDEC, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).

El estudio caracterizó los primeros 30 meses de gestión libertaria como un proceso de transformación regresiva del mercado laboral y del aparato productivo. El ajuste, la apertura comercial, la desregulación de los mercados y la caída del consumo interno afectaron a numerosas actividades intensivas en mano de obra, con consecuencias directas sobre el empleo formal, los ingresos y la continuidad de las empresas.  En el segundo trimestre de 2026, la desocupación llegó al 7,9%, un incremento de 1,7 puntos porcentuales respecto del mismo período de 2023. La cifra representó 1,67 millones de personas sin trabajo al proyectar los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares a la población urbana total, con 403.000 desocupados más que tres años atrás.

La desocupación alcanzó al 17,1% de las mujeres jóvenes y al 14,1% de los varones de ese grupo etario, tasas que superaron ampliamente el promedio general. Entre las mujeres jóvenes, el desempleo aumentó 3,7 puntos porcentuales en tres años, más del doble del incremento registrado entre los varones jóvenes. En tanto, la   subocupación llegó al 11,5%, equivalente a 1,6 millones de personas que trabajaban menos horas de las que necesitaban, mientras que el 16,9% de los ocupados buscaba otro trabajo. La combinación de desempleo y subocupación alcanzó al 19,4% de la población económicamente activa, unos 2,8 millones de personas. Si se suman los desocupados y quienes ya tienen trabajo, pero buscan otra ocupación, la presión sobre el mercado laboral llegó al 24,8%, alrededor de 3,6 millones de personas.

La precarización avanzó sobre el empleo

El informe identificó un cambio profundo en la composición del trabajo. Entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo período de 2026, la tasa de empleo apenas creció 0,4 puntos porcentuales, impulsada por el aumento del trabajo no asalariado y, en particular, del cuentapropismo. En contraste, el empleo asalariado retrocedió 1,4 puntos. El 90% de la destrucción de puestos asalariados correspondió a empleos registrados.

La informalidad alcanzó al 45% de los ocupados en el segundo trimestre de 2026, el valor más alto desde el inicio de la serie utilizada en el informe, correspondiente al cuarto trimestre de 2023. El indicador representó 6,1 millones de trabajadores en la muestra de la EPH y registró un aumento de 3,4 puntos porcentuales respecto del segundo trimestre de 2024. El crecimiento del cuentapropismo, en este escenario, no compensó la pérdida de empleo asalariado. El estudio describió una expansión de modalidades laborales en las que cada trabajador debe resolver individualmente su inserción, afrontar sus costos y asumir los riesgos de su actividad. En una parte de estos casos, el trabajo independiente constituye una estrategia de subsistencia ante la falta de empleo formal; en otros, la dependencia de grandes plataformas y empresas limita la autonomía efectiva de quienes trabajan bajo esas modalidades.

Los registros del SIPA confirmaron la magnitud de la caída del empleo formal. Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, el empleo asalariado registrado perdió 400.000 puestos, una retracción del 3,9%. El sector privado concentró casi tres cuartas partes de esa caída, con cerca de 290.000 empleos menos, mientras que el sector público perdió 88.000 puestos y el trabajo en casas particulares retrocedió en 21.000. Dentro del Estado, el empleo público nacional registró una reducción de 71.000 puestos, equivalente a una caída del 21%. El balance expuso que el sector privado no absorbió el volumen de trabajadores que perdieron su empleo en el Estado nacional, en contra de las expectativas oficiales sobre la capacidad de la actividad privada para generar nuevas oportunidades laborales.

La industria y la construcción concentraron la pérdida de puestos

La contracción del empleo privado registrado golpeó a 12 de las 15 ramas de actividad relevadas. La industria perdió 93.000 puestos, la construcción 73.000, las actividades inmobiliarias 31.000 y el transporte 28.000. Esos cuatro sectores explicaron el 75% de la pérdida bruta de empleos privados registrados.

La caída tuvo una marcada dimensión territorial. La provincia de Buenos Aires perdió 105.000 puestos de trabajo privado formal y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 57.000. Córdoba registró una merma de 22.000 empleos y Santa Fe, de 20.000. En conjunto, esas cuatro jurisdicciones concentraron el 66% de la reducción bruta del empleo privado registrado entre noviembre de 2023 y junio de 2026.

El informe contrapuso esta evolución con el perfil productivo promovido por el Gobierno nacional, orientado hacia actividades extractivas, mineras y energéticas. Según el estudio, las seis jurisdicciones favorecidas por programas de inversión vinculados a esos sectores —Catamarca, La Rioja, Neuquén, San Juan, Mendoza y Río Negro— concentraron apenas el 11% del empleo privado asalariado formal total. El peso de esas actividades en la generación directa de puestos de trabajo resulta limitado frente a las pérdidas registradas en las ramas industriales y de servicios.

Cerraron más de 31.000 empresas y la crisis alcanzó a las pequeñas firmas

La reducción del empleo estuvo acompañada por una fuerte caída de la cantidad de empresas empleadoras. Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, el saldo neto fue de 31.342 firmas menos, una retracción del 6,1%. El informe registró la desaparición bruta de 34.425 empresas y la creación de apenas 3.083 nuevas firmas durante el período.

El comercio encabezó las pérdidas, con 8.758 empresas menos, seguido por el transporte, con 6.915; la industria, con 4.158; las actividades inmobiliarias, con 4.150; los servicios profesionales y científicos, con 2.198; y la agricultura y la ganadería, con 2.437. La contracción recayó de manera predominante sobre las pequeñas empresas, que explicaron el 97% de la reducción neta de empleadores.

La crisis tuvo continuidad durante 2026. En el primer semestre cerraron en términos netos 9.147 empresas, una cifra equivalente a más del 92% de las pérdidas registradas durante todo 2025. En los últimos doce meses considerados por el informe, entre junio de 2025 y junio de 2026, la reducción neta alcanzó las 16.386 firmas, más de la mitad de la caída acumulada desde noviembre de 2023.

El economista atribuyó este proceso a la caída de las ventas y de la rentabilidad, los altos costos de producción, las tarifas de los servicios públicos, las tasas de interés, las dificultades de acceso al crédito, la paralización de la obra pública y la apertura comercial. El deterioro afectó a 23 de las 24 jurisdicciones relevadas. Neuquén fue la única que registró un saldo positivo, con 72 empresas empleadoras más.

Las reformas laborales no revirtieron la destrucción del empleo

El balance de los primeros 30 meses de gestión libertaria dejó en evidencia que las reformas laborales impulsadas por el Gobierno nacional no se tradujeron en una recuperación del empleo registrado. El informe examinó los resultados de la Ley Bases, el Decreto 847/24 y la Ley 27.802/26, presentada como una herramienta para dinamizar las contrataciones y promover la creación de empresas.

Desde la entrada en vigencia de esta última norma, a comienzos de marzo de 2026, el saldo relevado fue negativo: se perdieron más de 55.000 empleos formales y cerraron 6.095 empresas. Los resultados contrastaron con las expectativas oficiales de que la reforma impulsaría la contratación registrada y ampliaría la base empresarial.

Las cifras reunidas por San Giorgio describieron un mercado laboral con más desempleo, informalidad y trabajo por cuenta propia, junto con una pérdida sostenida de empleos asalariados registrados y empresas empleadoras. El deterioro del tejido productivo y la falta de compensación entre los puestos destruidos y las nuevas ocupaciones marcaron el balance económico y laboral del período noviembre de 2023-junio de 2026.

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