Por Redacción
El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó, en las últimas horas, una orden ejecutiva que suspende la aplicación de aranceles de hasta el 100% y otras sanciones vinculadas al comercio energético ruso, a pocos días de la entrada en vigor de la Ley Lindsey O. Graham de Sanciones a Rusia e Irán de 2026. La decisión se produjo tras un acuerdo con Moscú para aumentar el suministro de diésel a los mercados internacionales, en medio de la presión por contener los precios de los combustibles antes de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre.
Trump justificó la medida ante el Congreso de Estados Unidos con el argumento de que responde a los intereses nacionales de su país. En la orden ejecutiva, el mandatario afirmó: “He presentado al Congreso una certificación de que la emisión de dicha exención redunda en los intereses nacionales de los Estados Unidos”.
La decisión estadounidense dejó en suspenso los aranceles previstos contra los cinco principales importadores de petróleo y gas rusos, que podían alcanzar el 100% sobre sus mercancías destinadas al mercado estadounidense. Las restricciones comprendían sanciones financieras y medidas contra la denominada flota fantasma de buques petroleros, así como contra los sectores energético y de defensa de Rusia.
El giro de Washington se produjo luego de un entendimiento con el Gobierno ruso para incrementar la disponibilidad de combustibles en el mercado mundial y reducir la presión sobre los precios internacionales. De acuerdo con información difundida por medios locales, el compromiso contempla el suministro de 300.000 toneladas de diésel de forma inmediata, otras 500.000 toneladas durante noviembre y un millón de toneladas adicionales en una etapa posterior. Estados Unidos acordó comprar combustible ruso como parte de esta iniciativa.
La suspensión de las sanciones expuso las contradicciones de la política de presión económica impulsada por Washington contra Moscú. Mientras la administración Trump promovió restricciones comerciales para castigar a Rusia, la necesidad de garantizar el abastecimiento energético y moderar los precios internos llevó al mandatario a habilitar excepciones que favorecen la continuidad del comercio con ese país.
La medida adquirió relevancia en el escenario político interno estadounidense, donde el costo de los combustibles representa un factor de presión para la Casa Blanca ante las elecciones legislativas previstas para principios de noviembre. La reducción de los precios de la energía se convirtió en uno de los objetivos de la administración republicana frente al impacto del costo de vida sobre los hogares.
Trump había firmado la Ley Lindsey O. Graham de Sanciones a Rusia e Irán a mediados de septiembre. La norma habilitó la imposición de aranceles de hasta el 100% sobre las importaciones procedentes de los cinco mayores compradores de petróleo y gas rusos, junto con sanciones financieras y restricciones sobre el sector energético de Rusia. La orden ejecutiva firmada este viernes suspendió parte de esas medidas antes de su entrada en vigor.