Por Redacción
La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, que conduce Juan Carlos Schmid, se movilizó el último jueves al Ministerio de Economía para exigir el fin de la usura que promueve el Gobierno liberal de Javier Milei y que compromete a 20 millones de familias en el país. De esta manera, la organización gremial ratificó el acompañamiento al plan de lucha relanzado por la Confederación General del Trabajo.
En este escenario, el secretario gremial de la CATT, Juan Pablo Brey, sostuvo: “Una vez más nos encontramos en la calle protestando y rechazando el plan económico del Gobierno. Sabemos que hay más de 6 millones de argentinos y argentinas endeudados con créditos con los bancos, con entidades financieras, que no pueden hacer frente a esas obligaciones que asumieron”.
Al mismo tiempo, agregó que “lo más preocupante de ver es que esos créditos no son para comprar una vivienda, para comprar un auto, sino para poder vivir. Así que le exigimos al Gobierno y al ministro de Economía que tome medidas urgentes para cambiar el rumbo de este plan económico que no hace más que empobrecer al pueblo”.
El también secretario general de la Asociación Argentina de Aeronavegantes señaló que la movilización en la calle es importante. No obstante, explicó que “nunca es suficiente, por eso es que hay un plan de acción diagramado principalmente por la CGT junto con las otras centrales de trabajadores y por otros movimientos como los movimientos sociales, los jubilados, los universitarios, porque este Gobierno está ajustando a todo el pueblo. Entonces, nunca es suficiente solo con la movilización”.
Por último, Brey puntualizó que “acá tiene que actuar la política, tienen que actuar cada sector de la sociedad y cada argentino para mostrar su descontento y lograr de una vez por todas que este Gobierno cambie la historia”.
En tanto, Schmid aseguró: “volvimos a marchar para denunciar una realidad que golpea cada vez a más familias argentinas. Endeudarse para comer, pagar el alquiler o llegar a fin de mes no puede convertirse en la nueva normalidad. La morosidad y el endeudamiento creciente no son producto de malas decisiones individuales. Son la consecuencia de un modelo económico excluyente, que beneficia a los usureros mientras descarga el ajuste sobre quienes viven de su trabajo”.
Asimismo, subrayó que “frente a esta realidad, la movilización vuelve a ser una herramienta de resistencia y una forma de demostrarle a este Gobierno que no estamos dispuestos a naturalizar la miseria y el hambre”.