A 60 años de la Noche de los Bastones Largos: la CGT reivindicó la defensa de la universidad pública

Por Redacción

La Confederación General del Trabajo (CGT) reivindicó la defensa de la universidad pública y la producción de conocimiento al cumplirse 60 años de la Noche de los Bastones Largos, el operativo represivo que llevó adelante la dictadura de Juan Carlos Onganía contra la Universidad de Buenos Aires. La conducción de la Central Obrera recordó el accionar del Gobierno de facto con la intervención de cinco facultades de la UBA ocurrida el 29 de julio de 1966, cuando fuerzas represivas golpearon y detuvieron a docentes, estudiantes e investigadores, en un ataque que tenía como objetivo poner fin a la autonomía universitaria.

La intervención militar sobre las universidades significó el quiebre de la autonomía universitaria y la interrupción del modelo de participación que había surgido con la Reforma Universitaria de 1918. Frente a la ocupación de las facultades por parte de autoridades, docentes y estudiantes que rechazaban la medida, la Policía Federal desplegó un operativo represivo que dejó personas detenidas, trabajadores universitarios desplazados y daños en espacios destinados a la enseñanza y la investigación.

Las facultades de Ciencias Exactas y Naturales y de Filosofía y Letras fueron algunos de los principales focos de la represión. Entre quienes sufrieron las consecuencias estuvieron el decano Rolando García y referentes del sistema científico argentino. Tras la intervención, cientos de docentes abandonaron sus cargos y numerosos investigadores emigraron, lo que provocó una pérdida significativa de recursos humanos para la ciencia nacional. La salida de científicos y académicos afectó equipos de investigación consolidados y frenó proyectos vinculados al desarrollo tecnológico y la producción de conocimiento en el país.

A seis décadas de aquella represión, el aniversario encuentra al sistema universitario es nuevamente atacado por las políticas liberales que agudizan la crisis de la situación presupuestaria, la pérdida del poder adquisitivo de docentes e investigadores y las dificultades para sostener programas científicos. En el marco democrático actual, universidades, sindicatos y organizaciones del sector plantean que estas condiciones ponen en riesgo la continuidad de capacidades construidas durante décadas.

En este marco, la conducción de la CGT expresó: «El 29 de julio de 1966, la dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía irrumpió violentamente en cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires. Docentes, estudiantes e investigadores fueron golpeados y detenidos en un ataque que puso fin a la autonomía universitaria y marcó el inicio de una profunda persecución al pensamiento crítico. Aquel episodio, conocido como La Noche de los Bastones Largos, provocó el exilio de cientos de científicos y docentes, dejando una herida profunda en el desarrollo científico, educativo y cultural de la Argentina».

Asimismo, explicó que «la violencia contra las universidades buscó desmantelar un proyecto de país que entendía al conocimiento como una herramienta de desarrollo, movilidad social y soberanía. Esa convicción había encontrado una de sus expresiones más profundas en la gratuidad universitaria impulsada por el peronismo en 1949, una decisión que abrió las puertas de la educación superior a millones de argentinas y argentinos».

Por último, la CGT, manifestó que «a seis décadas de aquellos hechos, nuestro compromiso con la defensa de la universidad pública, la producción de conocimiento y la democracia sigue más fuerte que nunca. Atacar la universidad pública es atacar el futuro de nuestro país».

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