Autodeterminación de los pueblos: Escocia, Gales e Irlanda del Norte avanzan hacia la disolución del Reino Unido

Por Redacción

Escocia, Gales e Irlanda del Norte avanzaron en un frente común por el derecho de sus pueblos a la autodeterminación y reclamaron a Gran Bretaña que habilite los mecanismos constitucionales para realizar referéndums sobre su salida del Reino Unido. El acuerdo firmado en Cardiff por los Primeros Ministros: John Swinney, Rhun ap Iorwerth y Michelle O’Neill abrió un escenario de posible disolución del Reino Unido a partir de la decisión soberana de las naciones que se encuentran bajo su dominio.

La posición común quedó expresada en otra definición política contenida en el documento donde los funcionarios expresaron que “el futuro de nuestras naciones pertenece a la Unión Europea”. En este contexto, los Primeros ministros de Escocia, Gales e Irlanda del Norte reclamaron al Gobierno británico que “se prepare, planifique y facilite cambios constitucionales” que permitan a sus pueblos decidir mediante el voto su futuro político. El memorando de entendimiento firmado en la capital galesa estableció, en paralelo, una agenda de cooperación económica entre las tres naciones.

La convergencia alcanzó una dimensión política que excede los reclamos particulares de cada nación, ya que coloca en discusión la continuidad del Reino Unido como estructura que mantiene bajo una misma autoridad a pueblos con procesos nacionales diferenciados y se concretó en un escenario geopolítico atravesado por el respaldo explícito de la Casa Blanca a la unidad territorial de la isla de Irlanda.

Durante una reunión mantenida en Dublín con el mandatario irlandés Michael Martin, el presidente estadounidense Donald Trump expresó su apoyo a la reunificación del territorio insular. La postura contrapone la línea trazada por el Primer Ministro británico Andy Burnham, quien en su reciente paso por Belfast rechazó la posibilidad de convocar a un plebiscito.  En Irlanda del Norte, la cuestión de la autodeterminación se encuentra vinculada con el reclamo de reunificación con la República de Irlanda. El Acuerdo de Belfast de 1998 contempla la posibilidad de una consulta sobre el futuro del territorio cuando existan condiciones para considerar que una mayoría de la población podría respaldar la reunificación. El crecimiento electoral de Sinn Féin reforzó esa discusión.

En tanto, Escocia mantiene su propia disputa por la autodeterminación. En 2014 realizó un referéndum sobre la independencia, en el que el 55% de los votantes respaldó la continuidad dentro del Reino Unido. El Partido Nacional Escocés sostiene desde hace años el reclamo de una nueva consulta y vincula esa demanda con el cambio producido por la salida británica de la Unión Europea.  Asimismo, Gales incorporó una nueva fuerza al proceso tras el avance electoral de Plaid Cymru, que llegó al gobierno después de las elecciones parlamentarias regionales del 7 de mayo. El crecimiento del nacionalismo galés sumó otro territorio a las demandas de mayor capacidad de decisión frente al poder central británico.

El escenario abierto en Cardiff mostró una convergencia política entre tres naciones que reclaman ejercer su derecho a decidir su propio destino y puso de relieve el marcado declive de Gran Bretaña en términos geopolíticos, sobre todo a partir de las tensiones que mantiene con Estados Unidos ante la persistencia de sostener una avanza contra Rusia en Ucrania. Una vez más, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, ponen sobre el tablero geopolítico el derecho a su autodeterminación frente al colonialismo sajón que a sangre y fuego subordinó históricamente a estas naciones.

 

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