Por Redacción
India será sede de la 18.ª Cumbre de los BRICS los días 12 y 13 de septiembre, en el marco de su presidencia del bloque, con una agenda que tendrá entre sus principales ejes el desarrollo de startups, la innovación, el fortalecimiento de las cadenas de suministro y la expansión de la energía verde. La reunión tendrá lugar en un escenario de creciente peso internacional de los BRICS, cuya expansión incorporó a Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia. Con esta ampliación, el bloque representa cerca de la mitad de la población mundial y consolidó una presencia económica, comercial y energética de alcance global.
Los países que integran los BRICS alcanzaron un PIB nominal estimado en 32 billones de dólares, equivalente a alrededor del 28% de la economía mundial. Si se considera la paridad de poder adquisitivo, su participación se ubica entre el 35% y el 40% del PIB global, por encima del peso que concentra el G7, estimado entre el 28% y el 29%. China concentró cerca del 70% del PIB total del bloque y constituye su principal potencia económica. India representa alrededor del 13%, Rusia el 9%, Brasil el 7% y Sudáfrica el 2%, una distribución que evidencia las diferencias de escala económica entre sus integrantes, aunque no modifica el peso colectivo del grupo.
El poder de los BRICS tiene otro de sus pilares en el sector energético. Los países miembros concentran cerca del 30% de la producción mundial de petróleo, con Rusia, Irán y Emiratos Árabes Unidos entre los principales productores, mientras China e India se encuentran entre los mayores consumidores de energía del planeta. El bloque representa, a su vez, entre el 22% y el 23% de las exportaciones mundiales de mercancías. Esta capacidad comercial, sumada a su dimensión demográfica, productiva y energética, convirtió a los BRICS ampliados en un actor central de la economía internacional y en un espacio con creciente capacidad para disputar la primacía económica de las potencias occidentales.
En este marco, India y otros integrantes del bloque impulsaron una mayor utilización de monedas locales en el comercio entre sus miembros y una cooperación económica más estrecha. El objetivo es ampliar las alternativas para las transacciones internacionales y reducir la dependencia del sistema financiero basado en el dólar. La cumbre de septiembre se desarrollará así sobre una agenda que combina innovación, energía, comercio y cooperación económica con un debate de mayor alcance sobre la configuración del sistema internacional y el peso creciente de las economías emergentes.