Por Redacción
El Sindicato de Luz y Fuerza de Trelew puso en marcha “Diálogos para el Desarrollo”, un espacio destinado a discutir el modelo de desarrollo que necesita la Argentina y los desafíos que enfrenta la región patagónica. La primera jornada tuvo como protagonistas al economista Carlos Leyba y al Secretario General de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, Juan Carlos Schmid, en una conversación que abordó distintas definiciones políticas y las incertidumbres sobre el futuro del país.
La iniciativa fue impulsada por la Fundación Patagonia Tercer Milenio, Ateneo Perón Balbín, Agenda Patagónica y Jornada Medios, con el objetivo de generar un ámbito de discusión sobre las decisiones que deberá afrontar el país y las particularidades del desarrollo patagónico. La charla fue moderada por el periodista Carlos Baulde y contó con la participación de Héctor González, secretario general del Sindicato Regional, Gustavo Monesterolo, titular de la Fundación Patagonia Tercer Milenio, José Glinski, Diputado Nacional peronista, y Mario Cimadevilla, referente radical y exsenador.
Leyba señaló que «política es tener ideas claras acerca de lo que hay que hacer desde el Estado —no desde cualquier otra parte, sino desde el Estado— para construir una nación. Y una nación es inexorablemente un proyecto a futuro. En realidad es un proyecto de vida en común, un proyecto que tiene que ser sugerente para que la vida en común valga la pena de ser vivida».
Del mismo modo, aseguró que «aquí hay un desuso: la política no habla de las cosas que a la gente le importan, ni cómo va a vivir, ni cómo va a trabajar, ni cuáles son las condiciones materiales de vida, porque no se habla de materialidades. No existe más un discurso entusiasta sobre vamos a poblar la Patagonia o vamos a utilizar esa inmensa riqueza que contiene esta región para darle una calidad de vida a sus habitantes y a muchos más que quieran poblarla. Eso no existe como discusión en la Argentina».
El economista, destacó que «es un país que ignora su futuro, es un país dedicado al pasado. Yo mismo acabo de hablar del pasado, cayendo otra vez en ese error. Estamos condenados a hablar del pasado por alguna razón que a mí se me escapa, no lo llego a entender». En esa línea agregó que «en la Argentina no se habla del futuro porque el consenso supone cederle al otro una parte de la razón. Y yo creo que eso acá al amigo González nos invita a debatir, no hay ninguna posibilidad de desarrollo si previamente no hay conversación, porque el desarrollo en definitiva es una cuestión de ideas, no es otra cosa. Después viene la materialización, eso es todo».
Por otro lado, Leyba explicó que «el Estado concesionó gran parte de su poder económico en manos de un grupo de empresarios que son los que cortan el bacalao. Paolo Rocca, Eurnekian… son los que mandan realmente. El Estado está reducido y nosotros no sabemos en qué grado influye sobre la vida de cada uno de los tipos que supuestamente hacen política, tampoco lo sabemos. Pero hay muchas cosas que están privatizadas que no existían antes, que eran propiedad del Estado o que no existían».
Asimismo, enfatizó: «el poder de la industria, o sea, el poder del empleo y, por lo tanto, el poder del trabajo —porque una cosa viene detrás de la otra— es cada vez más pequeño, porque en términos económicos el sector servicios, que son los tipos concesionados del Estado, entre los bancos, que son concesionarios también. El poder económico está ahí. Entonces el gran desafío de la política es que tiene enfrente un poder económico que, en principio, vendría a estar, si no en contra, absolutamente ausente de las propuestas básicas como, por ejemplo, el empleo. Porque para que haya empleo tiene que haber inversiones de gente que trabaja: construcción, industria, que emplea. Los demás no emplean, o emplean servicios que justamente desmovilizan la protesta social».
En tanto, Schmid sostuvo: «cuando llegó Kirchner hubo un intento de ir hacia un Consejo Económico y Social. Estuvimos muchos meses armando la estructura, citando a distintas referentes en la CGT, hablando con los empresarios. Pero cuando llegamos a la política, la política lo veía como un riesgo. Lo veía como que la desplazábamos, desplazábamos el Parlamento, el Congreso, todo lo demás, y ellos quedaban en un papel secundario. Y ahí aparece algo que sigue hoy instalado como comportamiento, particularmente en el ejercicio político: la falta de grandeza».
El Secretario General de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina, manifestó que «el hecho de la trascendencia, el hecho de saber que uno está hoy ocupando un determinado lugar en la sociedad, en la política, en la institución de un sindicato, adonde sea, para trazar un escalón por donde llegue alguien mejor que uno. Eso ha desaparecido en el ejercicio político. Entonces, todo aquel empuje que había en aquella década se fue desgranando, se fue perdiendo».
Al mismo tiempo, puntualizó que «sigue habiendo desencuentros, encontronazos, porque si ustedes se fijan, hace ya un tiempo largo, hace rato que no hay una discusión sobre po- propuesta o sobre una planificación estratégica. Hace hace mucho tiempo. Y eso ha sido reemplazado por el insulto, por el agravio. Eso vende más y cosecha más votos que si nosotros estuviéramos discutiendo, por ejemplo, la planificación del despliegue territorial. Digo, hay un personaje que para mí está enfermo, que está en el escenario. Pero también habla de los que estamos en la platea. Si el personaje que está arriba está enfermo, ¿la platea está sana?».
Schmid, indicó que «cuando se habla de la cultura del trabajo o se habla de la de los amortiguadores sociales, de los de los paliativos que se dieron en la primera etapa del gobierno de Duhalde, que después eh institucionalizó de alguna manera toda etapa del kirchnerismo, estamos hablando de que a algunos resortes que estaban diseñados para para ser transitorios, para aliviar el dolor social, después se convirtieron en permanentes». El dirigente sindical agregó que «esto nos llevó a desarmar la cultura del trabajo, a que grandes sectores de la sociedad eh quedaran amarrados y sujetos a esa a esa instrumentación que se dio a través de la de la ayuda social. Pero, además, también se cerró la posibilidad cierta de que hubiera trabajo en la Argentina».
Por último, subrayó: «la verdad que no sé muy bien en qué se va a convertir el Movimiento Obrero a nivel sindical, a nivel mundial, porque hay un retroceso muy generalizado en la tasa de afiliación. Pero de lo que sí estoy seguro es que, en la medida que exista la desigualdad y la falta de justicia social, allí va a aparecer, con seguridad, un actor que viene de esa de esa historia, que viene de esa historia porque está inscripto en el devenir de los tiempos».