Centro de Lionel, cabezazo de Lautaro y…

Por Daniel Capa 

 

Vamos con un contrafáctico, un «qué hubiese ocurrido si…», o sea algo que no pasó, que posibilita abrir análisis hipotéticos, aunque también sirve para poner en valor lo que efectivamente sí sucedió. En los procesos sociales muchas veces se producen actos impensados o no planificados, que despiertan reacciones populares masivas que aparentemente descansaban por debajo de la superficie.

En diciembre de 2017, el intento de reforma jubilatoria macrista pocas semanas después de un claro triunfo electoral del oficialismo, disparó un fuerte y masivo descontento social que marcó el principio del fin de ese ciclo político. O aquel día de diciembre de 2001 cuando De la Rúa responde a las demandas masivas anunciando el estado de sitio para frenarlas. Y sabemos bien cómo siguió esa historia.

¿QUÉ HUBIESE OCURRIDO EN NUESTRO PAÍS SI LA ARGENTINA CLASIFICABA SEGUNDO EN EL GRUPO J DEL MUNDIAL? Pues no nos hubiésemos podido enfrentar a Inglaterra en semifinales. Claro que el agua siempre encuentra por dónde abrirse paso y lo que estaba subyacente en gran parte de la sociedad, hubiese pasado en algún otro momento histórico determinado.

La realidad es que a las 18.30 aproximadamente de ese miércoles 15 de julio, cuando el árbitro estadounidense pitó el final de «el» partido, millones de argentinos y argentinas se volcaron a las calles de sus ciudades, barrios y cuadras. Ya había ocurrido otras veces y en otros mundiales. Sin embargo, en esta oportunidad la impronta de esa gigantesca movilización estuvo marcada por cánticos impregnados de un FUERTE ANTI-COLONIALISMO, y más específico aún, de un IMPARABLE SENTIMIENTO ANTI-INGLÉS.

Paralelo a la expresión callejera en todo el país, Giovanni Lo Celso y Licha Martínez (en inteligencia común con el pueblo argentino), se hicieron de «esa» bandera para desplegarla junto a los demás en el propio terreno de juego de ese estadio del imperio. Volvió a sus cauces lógicos el SENTIMIENTO MALVINERO de la mayoría del pueblo argentino y la CONVICCIÓN DE DEFENSA DE LA SOBERANÍA, como demuestra el contundente pronunciamiento popular contra la extranjerización de la Argentina.

Ese pase preciso de la Pulga y el frentazo certero del goleador fue, esta vez, el convocante a la reaparición explícita del valor básico desde donde reorganizar la esperanza: EL NACIONALISMO POPULAR. Ahora resta seguir saltando para no ser un inglés y avanzar decididamente hacia la organización de una fuerza política electoral que canalice, desde un programa de RECONSTRUCCIÓN ECONÓMICA, SOCIAL Y CULTURAL, para ofrecernos una salida a la tragedia actual.

Vuelvo al título: centro de Lionel, cabezazo de Lautaro y… GOLAZO.

 

 

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