Por Redacción
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas con «aniquilar» a Irán si no alcanza un acuerdo con ese país y sostuvo que su gobierno utilizará la fuerza militar para defender los intereses estadounidenses en el hemisferio occidental. En su discurso, defendió las operaciones militares de Washington en Venezuela, cuestionó al gobierno cubano y rechazó cualquier iniciativa internacional destinada a regular el desarrollo de la inteligencia artificial.
En el tramo central de su intervención, Trump planteó que enfrenta una disyuntiva frente a Irán. El presidente estadounidense afirmó: “¿Se llegará a un acuerdo con Irán que les permita reconstruir y crear un país mucho más grande de lo que jamás ha sido? ¿O debería aniquilar la República Islámica y hacerlo rápidamente, sin darles nunca la oportunidad de volver a matar y destruir a personas y países? ¿Debería enviarlos al infierno sin ninguna posibilidad de sobrevivir y sin esperanza alguna de grandeza futura ni de generaciones venideras?”.
Trump defendió la presencia militar de su país en Venezuela y la presentó como una señal para cualquier gobierno de la región que, desde su perspectiva, represente una amenaza para los intereses de Washington. Aseguró: “Nuestras acciones en Venezuela son la prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América se afiancen en ningún lugar del hemisferio occidental y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para salvaguardar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos”.
En relación con Cuba, Trump afirmó que es “un Estado absolutamente fallido. Está fracasando como nunca y acabará cayendo. Marco Rubio (el Secretario de Estado) está llevando a cabo una negociación». En este contexto, la delegación cubana abandonó la sala durante sus declaraciones. El mandatario estadounidense defendió sus ataques con drones contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico bajo el argumento de la lucha contra los carteles de drogas.
Asimismo, Trump sostuvo que “los cárteles son el ISIS del hemisferio occidental” y afirmó que, al igual que esa organización, “deben ser asesinados, exiliados o detenidos como combatientes enemigos sin posibilidad de liberación”. Al mismo tiempo, reivindicó su política exterior y sostuvo que su gobierno busca poner fin a distintos conflictos.
Sobre Rusia y Ucrania, afirmó que va a “seguir intentando poner fin a la desastrosa guerra entre Rusia y Ucrania”. En relación con Groenlandia, remarcó que el acuerdo alcanzado con Dinamarca “otorga a EE. UU. el control permanente sobre la seguridad y todas las necesidades de ese territorio” y anunció la construcción de dos bases militares estadounidenses en dicho país.
Por otro lado, precisó que Estados Unidos rechazará cualquier propuesta internacional para regular a la Inteligencia Artificial y propuso reemplazar la denominación por «superinteligencia» o «SI». En su planteo, vinculó el liderazgo tecnológico con la disputa de poder entre Estados Unidos y China y sostuvo que Washington debe conservar la ventaja en ese campo. El discurso del presidente estadounidense expuso así una agenda centrada en la capacidad militar, la presión sobre gobiernos considerados adversarios y la defensa de la primacía tecnológica, en una Asamblea General atravesada por las guerras y la disputa por el nuevo orden internacional.