25 de Mayo: un camino de luchas

*Por Jorge Rachid 

 

Es necesario poner en contexto los festejos conmemorativos del 25 de Mayo, frente a la permanente tergiversación mitrista de la historia, que denomina del Día de la Patria a esos hechos, que fueron valiosos en el camino de la Emancipación Nacional, aunque fuesen un paso más en la larga lucha por la Liberación Nacional. La Patria existe desde que alguien dijo “tierra y otro dijo barco”, es decir hubo más de 500 años de historia de luchas anticoloniales, que continúan en estos días.

Las Revoluciones de Tupac Amarú y Tupac Atari, que no fueron indigenistas, sino rebeliones populares de Pueblos Originarios, criollos, comerciantes, negros, zambos, mulatos, españoles republicanos, como la de Villarroel en mayo de 1809 en tierras hoy de Bolivia, intento como el nuestro un años después, siendo ejecutado en La Paz.  Los Jesuitas echados en 1776 por la Corona, intentó construir con los Pueblos, un proyecto de país integrado, que incluso formó a generaciones de guaraníes y a Andresito Guacurari, líder norteño de Artigas, a quien debemos la Provincia de Misiones y hoy General pos mortem por su lucha también por la Provincia Oriental, entregada a los deseos anglosajones de Balcanización de las Américas, siempre por las oligarquías locales colonizadas.

El 25 de mayo en Buenos Aires el pueblo liderado por comerciantes y profesionales, decide tomar la administración del Puerto en sus manos, desplazando al Virrey, ante la invasión napoleónica en España, proclamándose Provincia de las Cortes de Cádiz, convocando a las Provincias a través de los Caudillos, santiagueños, tucumanos, salteños, cordobeses, catamarqueños, riojanos, que luego serían tildados de “barbarie” y perseguidos, ante la prepotencia oligárquica del porteñismo dominante, mercachifle y contrabandista, como hoy en lo financiero.

La bandera española flameó en el Fuerte hasta el año 1813 de la Convención Constituyente, convocada y fracasada, en parte ante la negativa de incorporar los convencionales de Artigas, ante sus propuestas disrruptivas y revolucionarias, que representaban la mayoría de las Provincias del ex Virreynato, por parte de la traición de Carlos María de Alvear, quien pidió a la Corona Británica que fuésemos súbditos de la misma, por carta al Embajador de ese país en Brasil, en ese entonces Corona Portuguesa.

Mientras nuestros patriotas luchaban contra las tropas españolas en el norte produciendo momentos épicos de la historia, como el Éxodo Jujeño en agosto de 1812y la Batalla de Tucumán en septiembre, lideradas por el General Manuel Belgrano, quien fue castigado en 1811 por haber izado la Bandera en las riberas del Paraná, por la misma oligarquía del Puerto que maniobraba, entregando la Provincia Oriental a los portugueses, para derrotar a Artigas, como hicieron después con cada uno de los caudillos federales, ya que eran la “barbarie” frente a la “civilización”, que era entonces y hoy el Imperio Anglosajón.

San Martín, Monteagudo, Castelli, Moreno, Belgrano, Artigas nunca pensaron la Argentina, siempre lucharon por la Patria Grande, por esa razón la Independencia de 1815 en Concepción del Uruguay y que fue escondida por el mitrismo en la historia oficial, para negar al Protector de los Pueblos Libres que la declara, junto a Santiago del Estero, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y la Provincia Oriental, proclamando la Independencia, como hizo un año después sin esas provincias menos Córdoba, que estuvo en ambas participando en Tucumán en 1816: la Independencia de las Provincias Unidas Sudamericanas.

Esta convocatoria fue exigida por San Martín a los fines de iniciar su campaña desde la representación de las Provincias convocadas, en especial por la demanda de Rivadavia que le ordenaba volver a Buenos Aires, para enfrentar a López y Ramírez, en la lucha intestina, entre Unitarios Colonizados y Federales Revolucionarios. Los congresales de Tucumán eran Alto Peruanos y Bolivianos de hoy, y fue escrita en Aymara y Quechua, además del castellano, porque la Patria ya existía y eran esos Pueblos constituidos desde 1576, en el caso de Santiago del Estero Madre de ciudades, porque Patria es Pueblo con identidad y memoria compartida, siendo anterior a la Argentina institucionalizada en 1853 por la Constitución Nacional, forzada después de la derrota de Juan Manuel de Rozas en la batalla de Caseros, donde Mitre y Urquiza piden la ayuda del Brasil, con quien estábamos en guerra, para derrocarlo. Un ejemplo claro de Traición a la Patria.

En 1811 un año después de los acontecimientos del Cabildo de 1810 y la constitución de la 1° Junta, se produce un alzamiento liderado por el Dr. Campana que junto a los “orilleros”, es decir los sectores marginados criollos, que no estuvieron presentes un año antes por no “recibir la invitación al Cabildo” y producen una Revolución que desemboca en la Junta Grande, hechos que la historiografía “oficial” deja de lado. Todo proceso de Emancipación puede llevar a un camino de Liberación Nacional, cuando las fuerzas nacionales imponen un modelo de país, acorde a los intereses y necesidades del Pueblo. El Imperio anglosajón primero con Rivadavia y luego por Mitre y Sarmiento se encargaron, apoyados por las élites oligárquicas a eliminar la llamada por ellos, la barbarie de las provincias, destruyendo la industria nacional y regional, como hoy, decapitando criollos.

No extraña entonces que después se dedicasen a cumplir las órdenes imperiales, destruyendo Paraguay, soberana, industrialista, vanguardia de América Latina en desarrollo científico tecnológico de la época, produciendo locomotoras y trabajando el acero, construyendo la Alianza de la Triple Infamia, contra el Pueblo Paraguayo, manipulada por el Imperio Inglés, dominante en el siglo XlX.

Sigue siendo largo el proceso de luchas contra los enemigos de la Patria, ayer como hoy y será mañana, cuando la Patria está en peligro, porque los Pueblos no se rinden ante la colonización, como lo demuestra la pequeña síntesis evocada, con motivo de la fecha Patria, que, si fuese contada por la historia llamada revisionista, sería formadora de patriotas en la educación sistemática, y no argentinos tributarios de otras culturas llamadas “civilizadas”. Culturas desde entonces y hasta hoy, asesinas y genocidas, como en este tiempo, que naturaliza el asesinato como forma de resolución de conflictos, sin Justicia, sin respeto por los códigos internacionales, menos aún por la muerte masiva de civiles, mujeres y niños, como el Palestina, Líbano, Irán, Siria por parte del Estado Genocida de Israel y en el Caribe por EEUU, matando sin preguntar ni justicia de por medio.

Resignificar la historia es la necesaria revisión en contexto de los acontecimientos, como el análisis de situación nacional e internacional, para una cabal comprensión del tiempo que vivimos, que no nació con nosotros, sino que somos portadores de la impronta social y familiar, que conforma la subjetividad de cada uno, en su ideología, es decir la mirada del mundo de la vida y de las cosas, ese conjunto de ideas, que nos permite ser patriotas al llamado de la hora, cuya campana está sonando, ante el peligro que atravesamos de quedarnos sin Patria.

 


*Médico sanitarista, ensayista. Su último libro es Democracia Limitada, publicado por Ediciones Ciccus.

 

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