Milei (Sinley) en un declive que suena a final

*Por Alejandro Tarruella 

 

Los violadores de la buena fe

Cascada no solo es una polca del arpista paraguayo Digno García, es además una metáfora que involuntariamente sumó Manuel Adorni, a la performance abismal del gobierno de los hermanitos Milei. Cascada es el símbolo de las tropelías de nuevo rico, que el jefe de gabinete de los hermanitos ha incorporado a la caída libre de los intermediarios de la entrega del país. Montesquieu no participa del análisis de lo que hacen estos personajes, pero, como si los conociera de modo personal, afirmó que “Han perecido más Estados por violar costumbres que por violar las leyes”. Y este gobierno en derrumbe, es sin duda un gobierno que rompe a diario, modos de relaciones, vínculos, lazos porque su objetivo sin duda consiste en acostar al país mientras lo desguaza entregando bienes, costumbres, leyes y todo lo que encuentre a su paso como si tuviera en vista, la disolución nacional para hacer del territorio un campo ilícito de negocios.

De manera que lo que los afecta de Adorni, no es lo que hizo sino la visibilidad pública que lleva al repudio público y el grado de debilidad que presentan, lo representa el hecho de que no pueden dejar huir al personaje arquetípico del saqueo sin ley, ni reglas, ni costumbres. Es el despojo a gritos, como se intenta con la salud, la educación pública, el patrimonio nacional y el mismo territorio. La carga de odio al país de los gobernantes es inédita en la historia argentina. A ese cuadro, se le sumó a seguido, el inicio de la disolución del grupo que rodea al presidente, comenzando por su hermana. Milei en tanto, acaso medicado en grado sumo, se pierde en charlas a algunas de las cuales, acude en deplorable estado y con problemas para coordinar sus palabras.

Hoy el gobierno se instala en el escándalo diario y baila en tanto, acaso desde el inconsciente político – si existe -, puede estar acercándose a un final que gran parte de la corporación política institucional no ve o no quiere ver. Cuando el gobierno dispone aumentos cercanos al 100 por ciento en los ferrocarriles, luego del asalto a los salarios y a los derechos, que trasladan a miles de ciudadanos desesperados por alcanzar su trabajo o salen a buscarlo hasta donde no lo hay, para paralizarlos y sacarlos de la circulación luego de arrebatarles sus derechos laborales, a la salud y a la educación, al subsidio del gas en zonas frías en realidad, espera generar una etapa previa a una represión terminal. Sin embargo, parados en su propia interna, no entran en la razón de que las fuerzas de seguridad pueden estar acercándose al pueblo en sus extremas necesidades.

Esa corporación, muchos de sus cuadros, cuando no tienen respuestas para el presente, buscan instalarse en el futuro hipotético y ponen en centro de escena en la elección nacional de fines de 2027. Muchos dirigentes, incluso los que no dirigen, salen a mostrarse como futuros salvadores del mañana cuando el ahora les quema las manos. En el gobierno se promueven fisuras, Patricia Bullrich corre a las calles a esgrimir su capital más elocuente, la traición, y luego de pasar del macrismo a la adhesión al hermanito, regresa en una fiesta de copas y alborozos, a abrazarse con el hijo de Franco. Suena la polca Cascada, en honor a Adorni, al momento que se pide un poco de pan en las calles y alguien recuerda, que, en la caída de Roma, se aventuró que en ocasiones el mayor enemigo es el que está más cerca.

Los que luchan y los que mienten

Se habla en la política, de un movimiento nacional que aún no existe como organización. Qué se dejó caer a la muerte del general Perón y la irrupción de la dictadura, y como el movimiento es organización y conducción, hoy falta construirlo otra vez, reconstruirlo. Se lo menciona como en funciones, desde los ámbitos en los que no se quiere – ni en broma – que exista. Allí están los perdonistas, que regresan de sus aventuras macristas dispuestos a entrar en caja. El pueblo se moviliza, el movimiento obrero, se moviliza. La CGT le puso los puntos al gobierno, al mismo momento de su llegada a la Rosada. Se movilizó y se moviliza. Estuvo el para afirmar el significado del 1° de Mayo y en el reclamo de las universidades en todo el país. Pese a ellos, el gobierno apremia a los trabajadores y a los gremios e interviene la UOM. En tanto, hay gobernadores que exponen sus disidencias públicamente mientras son despojados como sus pueblos de la coparticipación. Hay provincias empobrecidas en tanto, corporaciones extranjeras y aventureros de todo tipo y carácter, enriquecen fuera de la ley como si los hermanitos alucinaran vivir en la Chicago de Al Capone.

La movilización del pueblo argentino es una de las mayores de cuantas se registran en el mundo. Y, sin embargo, mucha dirigencia sin base ni sustento, exige la movida diaria como si en realidad, no fue pueblo, sino un grupo que se rige por las órdenes de jefecitos sin bases ni fe. Y ahí está una de las claves del momento histórico, la crisis que vive el país, inscripta en la que sufre la humanidad y que se expresó en la derrota gringa en Irán, es de valores, no estrictamente económica como se trata de imponer. Sostienen que no hay plata, y los del otro lado (algunos en progresismos que progresan), parten de allí explicándonos que no habrá tampoco por la deuda externa, los despojos y todo aquello que naturalizan para que, acabado el ciclo de los hermanitos, con algún subsidio pasajero, el pueblo se acostumbre a hacer el sacrificio eterno y vaya a las calles todos los días para que ellos se embanderen.

Dado que se percibe una etapa histórico política de transformaciones en el mundo, el conflicto de Irán está en el centro de escena, tanto pensadores como periodistas y expositores de diferentes disciplinas, parece perderse y en los medios, se habla casi solamente de Adorni y sus fechorías. Y se insiste en mostrar que el pueblo sufre privaciones, en un tono predictivo y alarmista. Falta hacer referencia a la crisis de valores, de los miserables como emblema de este momento, y no se mencionan las fabulosas ganancias de banqueros, especuladores ni de otros saqueos.

De todos modos, el nivel de rebelión silenciosa es hoy enorme. El Papa Francisco aleccionaba la necesidad de observar que la unidad es superior al conflicto. Todo lo contrario de lo plantean muchos trepadores de cámaras y estamentos del Estado. El Papa León XIV, se prepara para un viaje a la Argentina, mientras hace críticas severas al sistema internacional. Una luz de esperanza se inscribe en esa prédica en tanto en el gobierno prefieren moverse fuera de la ley para alucinar riquezas de las que jamás podrán disponer. No hay deuda externa que acabe con la voluntad de un pueblo. La marcha en defensa de las universidades públicas volvió a expresarla. Y hay que deslizarse en esa tendencia que seguramente dará buenas nueva en medio de tanta destrucción, tanta hambre, y tanta necesidad de la unidad, la organización y la conducción. El tiempo de su decadencia, es la trampa de los poderosos que creen que van a una fiesta cuando están a punto de ser tragados por la misma oscuridad que los contiene.

 

 

 

 


* Periodista. Autor, entre otros, de los libros: Guardia de Hierro. De Perón a Bergolio. Historia política de la Sociedad Rural. El largo adiós de los Montoneros. Envar «Cacho» El Kadri, el guerrillero que dejó las armar. Güemes, el héroe postergado.

 

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