Por Redacción
A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, el Ministerio de Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires presentó un informe donde dio cuenta sobre un agravamiento de las violencias por razones de género en un contexto marcado por el deterioro de las condiciones de vida, la expansión de los discursos de odio y el retroceso de las políticas nacionales de protección. El documento fue dado a conocer este miércoles por la Ministra Estela Díaz y la Subsecretaria de Políticas contra las Violencias por Razones de Género, Laurana Malacalza, y expuso cambios en las formas que asume la violencia, con episodios más graves, mayor crueldad y vínculos cada vez más breves entre agresores y víctimas.
En el trabajo, titulado “La violencia por razones de género en tiempos de crueldad. Precarización de la vida, discursos de odio y transformaciones recientes”, se sostuvo que las agresiones contra mujeres y diversidades no pueden analizarse por fuera de la realidad económica, social y política. Según el relevamiento, el ajuste económico, la pérdida de herramientas estatales de asistencia y el debilitamiento de las redes comunitarias impactan de manera directa sobre las situaciones de violencia.
El informe señaló que la violencia doméstica continúa como la modalidad predominante y está presente en más del 90 % de los casos registrados durante 2024 y 2025. La violencia física aparece en el 55% de las situaciones relevadas y adquiere características cada vez más severas. El estudio registró, a su vez, un fuerte crecimiento de la violencia digital, un aumento de los hechos ocurridos en ámbitos convivenciales y una profundización de las formas de control y disciplinamiento sobre las víctimas.
La investigación identificó que la violencia económica se consolidó como uno de los mecanismos centrales de subordinación y dependencia. En paralelo, persisten las desigualdades vinculadas a las tareas de cuidado, que continúan recayendo de manera mayoritaria sobre mujeres y personas LGBTI+, mientras crecen la vulnerabilidad habitacional, el aislamiento social y los problemas asociados a la salud mental y los consumos problemáticos. Otro de los aspectos destacados es el impacto de estas violencias sobre niñas, niños y adolescentes. Las consecuencias trascienden a las víctimas directas y alcanzan a los entornos familiares y comunitarios, con efectos que se profundizan en los sectores históricamente más vulnerables.
Durante la presentación, la Ministra Estela Díaz, afirmó: “En la provincia de Buenos Aires, y por mandato del gobernador Axel Kicillof, profundizamos el camino con más Estado. Seguimos teniendo Ministerio de Mujeres y Diversidad porque entendemos que los principales decisores y decisoras de la política tienen que estar mirando esta problemática, tienen que estar definiendo, escuchando, planificando, actuando, revisando constantemente las herramientas de prevención e intervención”.
Por su parte, Malacalza explicó que “este trabajo se construyó a partir de la información producida por el Registro Único de Casos de Violencia de Género, de la antigua ‘Carta de llamadas’, de la Línea 144, de la experiencia cotidiana de nuestros equipos y de los distintos dispositivos de atención y acompañamiento que tenemos en el Ministerio de las Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires”. La funcionaria aseguró que “la violencia de género es una problemática estructural que se entrelaza con las desigualdades sociales, económicas y adquiere dinámicas específicas según los contextos y las condiciones materiales de vida”.
Uno de los datos que más preocupación generó durante la presentación fue el incremento de los intentos de femicidio y travesticidio. De acuerdo con el informe, en 2024 estos casos crecieron más de un 220 % respecto del año anterior y durante 2025 registraron una nueva suba del 11 %. Desde la cartera provincial interpretaron que estas cifras reflejan un recrudecimiento de las violencias, aunque remarcaron que la intervención estatal permitió detectar situaciones de alto riesgo antes de que derivaran en asesinatos.
Las autoridades detallaron, a su vez, las herramientas que integran el Sistema Integrado de Políticas Públicas de la provincia, entre ellas los programas de prevención, asistencia integral, acceso a la justicia, protección y acompañamiento para quienes atraviesan situaciones de violencia. Dentro de ese esquema ocupa un lugar central la Línea 144 bonaerense, que funciona las 24 horas durante todo el año. Según informó el Ministerio, la demanda de atención se incrementó de manera significativa desde que el Gobierno libertario desmanteló la Línea 144 nacional y eliminó su especificidad para la atención de las violencias por razones de género. Desde entonces, los llamados recibidos por el servicio provincial aumentaron un 140 %.
El informe destacó igualmente el trabajo de las Mesas Locales Intersectoriales, los Hogares de Protección Integral, los dispositivos destinados a varones que ejercieron violencia y herramientas como el Registro Único de Casos de Violencia de Género y el Formulario Único de Denuncias. En el cierre del encuentro, Estela Díaz ratificó la continuidad de las políticas provinciales de acompañamiento y asistencia: “La sociedad, las vecinas en la calle, no piden menos Estado, todo el tiempo nos piden más y mejor Estado. Para eso trabajamos todos los días”.