Por Redacción
El obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, encabezó una misa de acción de gracias en la catedral basílica San Nicolás de Bari, en conmemoración del quincuagésimo aniversario del asesinato de los beatos Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, sacerdotes asesinados durante la dictadura militar en 1976. Llamó a los fieles a cultivar el bien y a confiar en la acción de Dios. Presentó el testimonio de ambos curas como una referencia para la Iglesia riojana y llamó a renovar el compromiso con la fe, la esperanza y la vida comunitaria.
Durante la homilía, el prelado tomó la parábola del trigo y la cizaña como hilo conductor para desarrollar una reflexión sobre la confrontación entre el bien y el mal en la existencia humana. Braida sostuvo que Jesús propuso un modelo de vida que orienta hacia la plenitud, aunque el mal procure apartar al hombre de ese sendero. El obispo sostuvo que cada persona tiene una responsabilidad en el crecimiento del bien y afirmó: “La mejor semilla del mundo habita en nosotros. La tarea nuestra es cómo hacer que nuestro corazón sea tierra fértil y dócil”. Para ello, llamó a fortalecer la vida espiritual mediante la oración, el silencio, la escucha de la Palabra y la participación en la Eucaristía.
Monseñor Braida señaló aquellas conductas que propician el crecimiento de la «cizaña» en el ámbito personal y comunitario. Aseguró que los chismes, las calumnias, la corrupción, las descalificaciones y la costumbre de rotular a las personas por sus equivocaciones son actitudes que deben erradicarse de la vida social. Frente a esta realidad, exhortó a permitir que la gracia divina transforme el interior del hombre y construya una convivencia basada en la misericordia y el respeto recíproco.