Por Redacción
La industria manufacturera profundizó su deterioro durante la gestión de Javier Milei, con una caída acumulada de 1,9% en los primeros seis meses de 2026 y un nivel de actividad 8,1% inferior al promedio registrado entre enero de 2022 y noviembre de 2023, según un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en el marco del Día de la Industria. El relevamiento señaló que la producción industrial cayó 2,2% en el primer semestre respecto del mismo período de 2025 y que, desde el inicio de la actual gestión, se ubicó 10,2% por debajo del nivel correspondiente al período previo tomado como referencia.
En este contexto, la retracción tuvo impacto directo sobre el empleo: entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 97.312 puestos de trabajo registrados en unidades productivas industriales, una reducción del 8%. La utilización de la capacidad instalada exhibió otra de las principales señales del retroceso. En junio alcanzó apenas el 59,1%, lo que dejó cerca de cuatro de cada diez máquinas industriales fuera de uso. El indicador quedó 9,5 puntos porcentuales por debajo del nivel registrado en junio de 2023. La caída alcanzó a casi todas las ramas industriales, con los mayores retrocesos en metalmecánica, excluida la industria automotriz, con una baja del 30,9%, y productos minerales no metálicos, con una reducción del 30,4%.
El desempeño argentino se ubicó entre los peores resultados industriales a escala internacional. De acuerdo con el CEPA, entre 2023 y 2025 la industria nacional cayó 7,9% y registró el segundo peor resultado entre 56 economías analizadas, solo por encima de Hungría. El informe señaló que el deterioro de la producción convivió con un fuerte incremento de las importaciones de bienes de consumo. Durante los primeros seis meses de 2026 ingresaron al país productos por USD 5.362 millones, el mayor registro para un primer semestre desde que existen datos comparables. En los últimos doce meses, el monto alcanzó los USD 11.496 millones.
Los principales aumentos se concentraron en electrodomésticos, baterías y lámparas, cuyas importaciones crecieron 109,2% respecto del primer semestre de 2023; prendas de vestir, con una suba del 86,3%; motos, bicicletas, yates y otros equipos de transporte, con un incremento del 67,6%; productos alimenticios, con 51,9%; y productos farmacéuticos, con 27%. En conjunto, esos cinco rubros representaron el 45,5% de las importaciones de bienes finales realizadas durante la primera mitad del año.
El CEPA vinculó este escenario con el cierre y la suspensión de actividades de empresas manufactureras y con el cambio de las políticas destinadas al sector industrial. Asimismo, cuestionó el aumento de las tarifas de luz y gas para talleres y pequeñas industrias, la derogación del régimen de Compre Nacional y del Programa de Desarrollo de Proveedores (PRODEPRO), la reducción de aranceles de importación y las modificaciones al régimen antidumping.
Por optro lado, el análisis del CEPA sostuvo que el Gobierno eliminó políticas de financiamiento productivo para las PyMEs y redujo el alcance de programas vinculados con la inversión. El informe destacó la desaparición de líneas de crédito subsidiado del Banco Nación y del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), entre ellas la Línea de Proyectos Estratégicos con objetivo sustitutivo. El deterioro alcanzó a los organismos vinculados con la política industrial y tecnológica.
El CEPA sostuvo que el proceso de reestructuración del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) implicó la reducción de 854 trabajadores desde fines de 2023 y afectó su capacidad de asistencia técnica a las PyMEs, junto con tareas vinculadas con normas de calidad, transferencia tecnológica y generación de bienes con valor agregado nacional.
La reducción de las políticas de acompañamiento productivo incluyó el cierre de la Secretaría PyME en agosto de 2025. Según el informe, las pequeñas y medianas empresas representan el 98% de las firmas del país y generan más del 70% del empleo, por lo que la eliminación del área específica significó una pérdida de capacidad estatal para asistir al sector.
El retroceso presupuestario alcanzó a distintos organismos vinculados con la producción, la ciencia y la tecnología. A julio de 2026, la ejecución presupuestaria mostró caídas reales frente a 2023 del 49,9% en el INTI, 77,3% en la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo, 49,5% en el Instituto Nacional de Semillas, 30,4% en el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, 26,2% en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial, 21,4% en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y 64,5% en el Instituto Nacional del Agua.
El informe del CEPA sintetizó el impacto sectorial de este proceso al señalar: que «la crisis industrial durante la gestión de Javier Milei se refleja, además, en el cierre y suspensión de actividades de diversas industrias manufactureras, afectando a sectores clave como el metalúrgico, textil, transporte, papelero, materiales de construcción y químico».