Por Redacción
En el marco de la guerra económica que tiene como protagonistas principales a Estados Unidos y China y ante la pérdida de centralidad geopolítica, el bloque de la Unión Europea aprobó en las últimas horas el acuerdo comercial con el Mercosur. Durante la reunión de los 27 embajadores de los Estados miembros que se desarrolló en Bruselas y pese a la oposición de un grupo de países, se dio el primer paso formal para crear una zona de libre comercio que eliminará aranceles a más del 90% del intercambio entre ambos bloques.
La decisión fue adoptada por una mayoría calificada del 65% de los países miembros, lo que habilitó a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a viajar a Asunción para la firma política del entendimiento, prevista de manera preliminar para el próximo lunes. En la votación se manifestaron en contra Francia, Polonia e Irlanda, que mantuvieron objeciones vinculadas al impacto del acuerdo sobre sus sectores productivos.
El entendimiento alcanzado en Bruselas incluyó cláusulas específicas y garantías comerciales destinadas a limitar los volúmenes de productos agropecuarios del Mercosur que ingresarán a Europa sin aranceles, una concesión incorporada para contener el rechazo de los productores rurales europeos, uno de los principales focos de resistencia al tratado.
Para que el acuerdo entre en vigencia, la decisión deberá ser ratificada por el Parlamento Europeo, un proceso que puede extenderse durante varias semanas. El escenario legislativo permanece abierto, ya que 150 eurodiputados, sobre un total de 720, anticiparon que evalúan recurrir a la Justicia europea con el objetivo de frenar su implementación.
El aval político de los Estados miembros cerró una etapa clave de un proceso que se extendió durante 25 años de negociaciones y que, de concretarse en su totalidad, dará lugar a la mayor zona de libre comercio del mundo, con impacto directo sobre los flujos comerciales entre Europa y América del Sur. La decisión de la Unión Europea llegó en el momento más álgido de la guerra económica global donde el bloque perdió centralidad con Estados Unidos, China y los BRICS.