La ONU confirmó que la publicidad sin control agravó la desinformación con inteligencia artificial

Por Redacción

Las Naciones Unidas alertaron sobre el avance de la inteligencia artificial en la industria publicitaria y su impacto directo en la circulación de información a escala global. El organismo señaló que la falta de regulaciones y controles agravó la difusión de desinformación, discursos de odio y contenidos «polarizantes», en un contexto donde el gasto publicitario mundial superó el billón de dólares anuales.

El informe “Fortalecer la integridad de la información: publicidad, inteligencia artificial y la crisis de información global”, elaborado por el Departamento de Comunicación Global de la ONU junto a la Red de Publicidad Consciente, planteó que el uso extendido de sistemas automatizados en la compra de medios y en la producción de contenidos reconfiguró el ecosistema digital sin garantías suficientes.

Charlotte Scaddan, asesora de la ONU en integridad de la información, precisó que «la publicidad financia los sistemas que ayudan a moldear lo que la gente ve, en qué confía y qué cree». Al mismo tiempo, añadió: «Sin una acción rápida y salvaguardas, la IA podría acelerar el deterioro de la integridad del ecosistema informativo. Los anunciantes tienen el poder de ayudar a solucionarlo».

La investigación identificó riesgos concretos. La expansión de contenidos generados por inteligencia artificial debilitó la sustentabilidad del periodismo independiente. La pérdida de confianza en plataformas digitales redujo la efectividad de las campañas publicitarias. La opacidad en los sistemas automatizados generó sospechas de fraude y baja eficiencia en la asignación de recursos.

Harriet Kingaby, integrante de la Red de Publicidad Consciente, aseguró que «las marcas están bajo presión para avanzar rápidamente en el uso de la IA, pero hacerlo sin salvaguardas podría socavar los mismos entornos en los que depende su marketing. No se trata de frenar la innovación, sino de asegurarnos de que funcione tanto para los negocios como para la sociedad». 

El informe sostuvo que la crisis de integridad informativa dejó de ser un problema exclusivamente social y pasó a representar un riesgo económico directo. Cuando las audiencias desconfían de los entornos donde aparecen los anuncios, cae la interacción y disminuye el retorno de la inversión.

Las Naciones Unidas reclamaron a los Estados que alineen las regulaciones sobre inteligencia artificial y publicidad con estándares internacionales de integridad informativa. El texto planteó la necesidad de mayor transparencia en las cadenas de suministro de IA y exigió a los anunciantes que utilicen su peso económico para presionar a las plataformas digitales.

Las recomendaciones incluyeron priorizar medios de calidad, exigir trazabilidad en los sistemas automatizados y establecer salvaguardas más estrictas para usuarios y consumidores. El documento sostuvo que una mayor transparencia en la compra de medios puede mejorar el rendimiento publicitario con incrementos de dos dígitos, lo que refuerza que las prácticas responsables no chocan con los intereses comerciales.

El informe dejó expuesto un escenario donde la lógica de mercado, sin controles, consolidó un circuito que financia la desinformación. En ese contexto, la inteligencia artificial no aparece como una herramienta neutral, sino como un factor que amplificó una crisis que ya estaba en marcha.

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