Por Redacción
La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) aseguró que el sector atraviesa uno de los momentos más críticos. La apertura de las exportaciones, la caída del consumo, modificaciones culturales en los hábitos de juego y una situación económica adversa golpea a los sectores activos de la economía que promueve la movilidad del mercado interno, son algunos de los elementos que promueven la crisis.
A través de un informe, al entidad afirmó que las ventas en jugueterías de barrio, cadenas y supermercados no muestran señales de recuperación, mientras que el comercio electrónico solo representa una cuarta parte del total y exige capacidades logísticas, financieras y de difusión digital que muchas PyMEs no logran sostener. A este panorama se suma un incremento fuerte de importaciones, operaciones puerta a puerta y contrabando, en un contexto de transición normativa que genera incertidumbre sobre las exigencias de seguridad del juguete.
En tal sentido, la Cámara explicó que «el consumo en jugueterías de cercanía, cadenas y supermercados continúa sin mostrar señales de recuperación. El e-commerce crece, pero aún representa solo el 25% de las ventas y plantea desafíos logísticos, financieros y de promoción digital que dificultan su aprovechamiento pleno por parte de las PyMEs».
En este marco, denunció «la presencia de juguetes ofrecidos como “compra internacional” en plataformas de comercio electrónico que registran alertas de retiro (recall) en Estados Unidos, así como productos que se comercializan como “certificados” pero que no cumplen con la normativa vigente tras ser ensayados en laboratorios acreditados».
Asimismo, expuso que «la tasa de fecundidad descendió de 2,4 a 1,4 hijos por mujer, lo que representa una caída del 42%, reduciendo estructuralmente la población infantil y la demanda potencial de juguetes. En paralelo, la creciente exposición a pantallas y dispositivos digitales desde edades cada vez más tempranas compite con el juego físico, creativo y social, desplazando tiempo e interés por el juguete tradicional».
El titular de la CAIJ, Matías Furió, precisó: «en un año pasamos de 199 a 530 importadores de juguetes, de 9 millones a 17,5 millones de kilos importados y con el consumo en caída. Una avalancha sin precedentes». Al mismo tiempo, agregó que «a pesar de la alineación con occidente, China pasó a explicar casi el 95% del volumen importado. La concentración es la más alta de los últimos 20 años».
La entidad empresaria exigió una serie de medidas para proteger al sector, entre ellas reclamó: Fortaleces los controles en las fronteras ante el incremento de las exportaciones. Del mismo modo, pidió estableces «trazabilidad e intensificar la fiscalización en todo el territorio, tanto en comercios físicos como en canales online. Controlar las importaciones de bajo valor y subfacturadas, que ingresan sin certificación, distorsionan los precios y generan evasión fiscal. Garantizar condiciones de competencia equitativas entre la industria nacional y los importadores formales. Cuidar a niños y niñas frente a artículos inseguros que no cumplen con las normas vigentes de seguridad del juguete».