La comunidad científica internacional le exigió a Milei que detenga su ataque contra la ciencia

Por Redacción

Referentes de la comunidad científica internacional le demandaron a Javier Milei que detenga el proceso de deterioro del sistema argentino de ciencia, tecnología e innovación, al señalar que los recortes presupuestarios, la pérdida de investigadores y el debilitamiento de organismos públicos ponen en riesgo el desarrollo del sector. A través de una carta pública, más de 2.600 científicos de distintos países, entre ellos 25 premios Nobel, expresaron su preocupación por la crisis que atraviesa la ciencia argentina como consecuencia de las políticas de ajuste.

La misiva estuvo dirigida al libertario, al jefe de Gabinete, Diego Santilli, y a las autoridades nacionales del área científica. Los firmantes sostuvieron que el escenario actual profundizó el retroceso que habían advertido en una carta anterior, suscripta por ganadores del Premio Nobel, ante el riesgo de pérdida de capacidades construidas durante décadas. Los investigadores afirmaron que la inversión estatal destinada a ciencia y tecnología se redujo al 0,14 % del PBI argentino y que el sistema perdió cerca de ocho puestos de trabajo por día desde diciembre de 2023. En ese marco, cuestionaron la caída del financiamiento, el congelamiento salarial, la interrupción de proyectos estratégicos y la reducción de estructuras dedicadas a la investigación y el desarrollo.

La carta fue impulsada por el biólogo molecular Alberto Kornblihtt y la física Adriana Serquis, ex titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Entre los firmantes figuran investigadores reconocidos a nivel internacional, como Phillip A. Sharp, Andrew Fire, H. Robert Horvitz, Victor Ambros, Steven Chu, Françoise Barré-Sinoussi, Michel Mayor y Paul Nurse, entre otros ganadores del Premio Nobel.

En este marco, los científicos expresaron: «Nos consterna cómo, además de padecer el mismo desmantelamiento, algunos organismos científicos han sido militarizados en el último tiempo en escenas descritas como una «nueva Noche de los Bastones Largos». Nos solidarizamos con quienes sufrieron despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y consideramos inadmisible el posterior bloqueo de los accesos al edificio por parte de miembros de la Gendarmería Nacional. Reprobamos la creciente militarización del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la represión sufrida por estos organismos y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que protestaba pacíficamente contra 379 despidos y el desmantelamiento de las Carreras de Personal de Apoyo y de Investigador. Estas son escenas inéditas a nivel mundial: resulta impensable recuperar ejemplos de gobiernos que violenten físicamente a sus científicos»

Al mismo tiempo, remarcaron que «esto no impacta únicamente sobre quienes integran la comunidad científica, sino a sus capacidades acumuladas: son ejemplos de esto la eliminación de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), reemplazados por un nuevo instrumento de la Agencia I+D+i que nunca fue ejecutado, la paralización de programas clave para el desarrollo nacional como el Reactor CAREM, la planta de producción de radioisótopos del Reactor Argentino Multipropósito RA-10 y del Radiotelescopio Chino-Argentino (CART)».

Del mismo modo, destacaron la contribución de la ciencia argentina «como la identificación de causas y tratamientos contra enfermedades insidiosas; tecnología alimenticia; políticas efectivas para la conservación de la naturaleza; conocimiento sobre física de partículas, virus, y genética; la formación de los Andes y la fauna que habitó el continente hace millones de años (lo que explica su riqueza en minerales y petróleo), entre otros. Argentina ocupaba el décimo lugar en el mundo por número de empresas de biotecnología, destacándose cómo con fondos públicos ha desarrollado exitosas variantes genéticas de trigo resistentes a la sequía. Sumamos además que Argentina sigue siendo parte de un reducido grupo de países con capacidades propias en materia satelital y de energía nuclear, y tiene una alta capacidad de elaboración de políticas públicas eficientes basadas en conocimiento en el área de las Ciencias Sociales y Humanidades»

«Estos son solo algunos ejemplos de articulación de la Ciencia y la Tecnología argentina con el desarrollo productivo del país y el mundo. La universalidad de estos desarrollos hace que la totalidad de quienes habitan el planeta se beneficien con el legado científico-tecnológico argentino, y atentar contra sus organismos impacta sobre la soberanía e independencia económica del país», expusieron los científicos.

Por último, instaron «firme y respetuosamente al resguardo de las capacidades acumuladas y al mantenimiento y sostenibilidad en los organismos del sector. De lo contrario, se avizora la destrucción de un sistema que tardó muchos años en construirse, del cual se benefició la humanidad en su conjunto, y que requeriría muchos más años para ser reconstruido».

 

 

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