Por Redacción
Emmanuel Macron anunció este lunes que su gobierno está decidido a intervenir en la guerra contra Irán, al confirmar que se prepara una misión futura «puramente defensiva» con el objetivo de «reabrir» el estrecho de Ormuz hoy bloqueado por las fuerzas iraníes, en represalia a los ataques de Israel y Estados Unidos. La intervención de Francia en la avanzada bélica contra el país persa evidencia que para los globalistas europeos el objetivo es escalar el conflicto para sacar rédito geopolítico y material.
El mandatario francés, al que unos cuantos especialistas relación con el imperio financiero de la banca Rothschild, sostuvo en las últimas horas que la misión se realizará «después de la salida de la fase más intensa del conflicto» en Oriente Medio, con el fin de permitir la circulación de petróleo y gas. La decisión del gobierno de Francia implica un involucramiento directo de la comunidad europea en la guerra y expone el alineamiento del país galo con Israel y el bloque anglo-estadounidense.
En ese marco, el presidente confirmó que Francia reforzará su participación en la operación naval que la Unión Europea desplegó en 2024 en el mar Rojo. El aporte francés será permanente e incluirá el envío de dos fragatas. El dispositivo militar previsto por París abarcará un amplio despliegue naval. La presencia francesa incluirá ocho fragatas, dos buques portahelicópteros anfibios y el portaaviones Charles de Gaulle, que se encuentra actualmente cerca de la isla de Creta, en Grecia. Las unidades operarán entre el Mediterráneo oriental, el mar Rojo y las aguas próximas a Ormuz.