Por Redacción
En la jornada de cierre de la Feria del Libro Sindical, el Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento, que conduce Hugo Godoy, participó de la exposición sobre los quehaceres de la actividad y el impacto de la acción laboral en la vía navegable troncal Paraná-Paraguay. En este escenario, la conducción de la organización sindical ratificó su defensa irrestricta de los puestos de trabajo, los convenios colectivos de trabajo y la soberanía de una actividad estratégica para la navegación interior y el comercio exterior, a través del devenir histórico.
El secretario de Interior y Exterior del SIPEDyB, Roberto Milio, hizo un repaso histórico del desarrollo de la actividad para darle contexto al nacimiento de la organización sindical. En tal sentido, aseguró que «cuando hablamos de dragado y balizamiento genera ciertas inquietudes a aquellos que lo miran de costado o que les dan la espalda a las vías navegables, el ciudadano común tiene la mirada más cercana al campo. Juan Domingo Perón decide crear la flota fluvial y la marina mercante argentina, ahí comienza el trazado de un paralelismo con el viejo Ministerio de Obras Públicas para decir, bueno, vamos a bajar los costos en fletes porque la bodega era propia, y esto debe estar acompañado por una red de canales artificiales que se presentan hasta el día de hoy».
«Si hay algo que tiene el río es que se necesita balizar y dragar. Entonces, a todos aquellos que rozamos a la empresa nacional de líneas marítimas, con más de 63 barcos de todo tipo de carga, que se consolidó muy fuertemente con el gobierno de Perón, y que llegó a tener en su máximo esplendor 185 sedes, sabemos que el llavero del ingreso, que era el flete, lo teníamos», subrayó el dirigente sindical. Asimismo, explicó que «hoy, lamentablemente, cuando uno camina por la orilla del río ve que todo eso se convirtió en restaurantes de Puerto Madero».
Recordó que «el 11 de junio de 1971 se le dio vida al Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento. ¿Por qué? Porque cuando estaba el Ministerio de Obras Públicas el personal estaba muy vinculado a tierra y eran épocas difíciles porque el embarcado no tenía dignidad. Las anécdotas de la época describen a un trabajador que andaba con el «mono» a cuestas, es decir, cargaba con el bolso de ropa y tenía que comer, muchas veces, en la popa de la embarcación. Estaba muy vinculado al personal de tierra. El capitán era una especie de figura decorativa, el que presionaba y estaba arriba de los barcos era el personal de tierra».
Milio sostuvo que «el sindicato se funda en base a ese desprendimiento con el objetivo de conseguir la dignidad del embarcado, en buques donde la tecnología no era la de hoy, mucha máquina a vapor era un trabajo constante, continuo y el marinero que estaba en esa cubierta trabajaba de sol a sol. En ese contexto se inicia el sindicato y comenzamos con la construcción de la dignidad de los trabajadores y potenciar lo que es hoy el sindicato».
Por otro lado, remarcó que «nuestros compañeros son trabajadores altamente capacitados, reuniendo todos los requisitos y toda la seguridad para que el dragado de la vía navegable troncal y de la navegación interna, hoy se haga posible». Por último, Milio puntualizó que es importante reconocer «de dónde vinimos y a dónde vamos» y reafirmó los principios doctrinarios de la organización sindical en «defensa de la soberanía, la bandera argentina, la industria naval y la marina mercante. En Argentina tuvimos industria metalmecánica, aviones, acero, red ferroviaria, una Argentina pujante. Pero en los últimos años fuimos cada vez más para atrás. Nuestro esfuerzo, nuestra mirada, nuestra presencia va a estar siempre, como lo hicimos frente al Congreso, como gastamos suelas en las calles de Buenos Aires, defendiendo nuestro lugar de pertenencia: la industria naval y la marina mercante».