El pueblo tiene memoria: la mayoría de los argentinos rechaza el golpe del ’76 y repudia la a Dictadura

Por Redacción

A 50 años del golpe de Estado de 1976, el observatorio Pulsar.UBA y el Centro de Estudios Sociales y Legales, presentaron los resultados a la investigación: «Miradas retrospectivas sobre la dictadura argentina: 50 años después». El relevamiento demostró que la sociedad argentina sostiene una apreciación negativa sobre la Dictadura cívico-militar. De este modo, el  el 71% de los entrevistados evaluó al régimen militar como “malo” o “muy malo” y el 63% rechazó cualquier justificación del quiebre institucional.

El trabajo del CELS y de la UBA asegura que el recuerdo del terrorismo de Estado sigue activo y se organiza a partir del lenguaje de los derechos humanos. Siete de cada diez personas afirmaron conocer lo ocurrido entre 1976 y 1983 y asociaron ese período con desapariciones, represión y violaciones a los derechos fundamentales. La mayoría de las personas  interpretó que durante ese período existió  un plan sistemático de desaparición de personas. El 61% sostuvo esa lectura, mientras que un 32% habló de una “lucha contra el terrorismo en la que pudo haber excesos”, un dato que dejó en evidencia la persistencia de miradas que relativizaron la magnitud de los crímenes.

En este contexto, la mayoría de los entrevistados identificó al Junta Militar, encabezada por Videla, Massera y Agosti como los principales responsables de efectivizar el derrocamiento de la presidenta constitucional, Isabel Perón y el posterior esquema represivo.  La investigación señaló que la memoria se transmitió en espacios educativos y en el ámbito familiar.

Los investigadores indicaron que «otro de los hallazgos más relevantes del estudio es que, medio siglo después, el lenguaje de los derechos humanos sigue estructurando la manera en que la sociedad argentina nombra y comprende la dictadura. Las categorías de “desaparición”, “represión”, “violación de derechos” y “plan sistemático” forman parte del sentido común democrático».

Solo tres de cada diez personas declararon tener un vínculo cercano con víctimas. En esos casos, las posiciones se volvieron más firmes y reconocieron con mayor claridad el carácter sistemático del terrorismo de Estado. Desde el CELS y la UBA, remarcaron que «este dato es central: allí donde existe un vínculo personal con víctimas, las posiciones se vuelven más firmes y se sostienen con mayor claridad las interpretaciones que reconocen el carácter sistemático del terrorismo de Estado».

«La investigación respalda la idea de que la condena a la dictadura es un piso compartido, pero también advierte sobre la importancia de la transmisión intergeneracional, para evitar relativizaciones y negacionismos», enfatizaron los investigadores y subrayaron que «la memoria es una experiencia social que organiza nuestro modo de comprender el presente, nuestras creencias y nuestros compromisos democráticos».

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