El veloz atacante mendocino apareció en el Campeonato Argentino, dic.´64, selección de Mendoza, el «9» de Deportivo Maipú. Se disputó en Mar del Plata, antiguo «Estadio Gral. San Martín», donde vivieron jornadas inolvidables. Con promesas que luego se destacaron en el fútbol «grande»: Avallay, Independiente, 1965/68, Ñuls´68/71, Huracán´71/75, Chacarita´77 y Racing, hasta 1979.
Otra figura, Leonardo Luis Recúpero, selección San Juan, mediocampista ofensivo, pasó por Vélez Sarsfield´65/67; más tarde, una de las figuras, Chacarita Jrs., campeón Metro´69. El tercero en el recuerdo, atacante misionero Federico Horster, con 20 años, Estudiantes de La Plata. De ellos, Roque Avallay llegó lejos. Campeón con el inolvidable Huracán´73. De ahí a la selección nacional.
Hace pocas horas se conoció el deceso de Avallay a los 80 años. Lo lloran en Mendoza y en Parque Patricios. El goleador que se convirtió en «9 fino» en el «Globito», luego de un pasado con buenas y malas en Independiente. Al extremo de <la leyenda< del delantero velocista que se «cayó en la fosa», en recordado clásico Independiente 1 Boca 1, marzo del´65. ´Recién llegado.
Deportivo Maipú había dado al fútbol «grande» a otro delantero, velocista, encarador, goleador. En el 56 llegó a Racing con 20 años, Pedro Waldemar Manfredini, «9» recomendado por Raimundo «Mumo» Orsi, Independiente años´ 30, célebre más tarde en el fútbol de Italia, nacionalizado, decisivo en el Mundial del 34, jugando para la <Azurra<. Uno de sus goles tuvo el valor del título.
Al igual que Manfredini, el sucesor en Deportivo Maipú, Roque Avallay, necesitó un tiempo para aclimatarse. Orsi, goleador, luego DT, supo de su protegido cuando Mandredini pasó a la Roma, mayo del´59, en 9 millones de pesos. Todo eso lo supo Avallay, que quería seguir el camino del Piedone (pié grande, Manfredini calzaba el punto 47).
De Independiente pasó a Ñuls. En el Rojo alternó en un equipo que en el 65 logró el título en Copa Libertadores, bajo la conducción de Manuel Giúdice. Más tarde en Ñuls, donde convirtió casi 30 goles en 55 partidos. Lo pidió César Menotti para Huracán, siendo que para el gusto del «Flaco» Alfredo Obberti, zurdo, habilidoso, parecía máa cercano.
Pero estando Miguel Brindisi, mediocampista ofensivo, organizador y goleador, el «Inglés» Carlos Babington, la zurd»a «mágica», Menotti quería un «9» de velocidad, pero arrancando «de frente» al arco. No «de espaldas». Así lo confesó el propio Roque: «El «Flaco» me hizo más jugador. Aprovechando mi velocidad en tres cuartos, cerca de dos notables, «Miguelito» y el «Inglés». Encima llegó Omar Larrosa», dijo.
Entre 1972/73, Huracán, el «ballet», «a la brasileña». El fútbol de toque, cambio de velocidad. Con la llegada primero de Larrosa fútbol cerebral y en febrero del ´73 René Houseman, habilidad infinita, el «Globito» quedó en la historia grande. Menotti había conseguido lo que tanto quiso desde sus tiempos-futbolista con su amigo el «Gitano» Miguel Juárez, Rosario Central, 1961/63, llegar por abajo. Juego de pausa.
Avallay alcanzó la selección nacional en el 74, siempre con el «Flaco» DT. Antes se perdió el Mundial Alemania´74, por una fea lesión en la antesala. Candidato a ocupar el centro del ataque. Estaban Mario Kempes, Héctor Yazalde, Rubén «Ratón» Ayala, pero faltaba un «9» velocista en el ataque del seleccionado que armaron Vladislao Cap, José Varacka y Víctor Rodríguez. Argentina vivió una frustración.
En la recta final tuvo un buen paso por Chacarita Jrs., con una veintena de goles, y a los 32 años llegó a Racing. El debut inolvidable: Nac´77. River visitaba El Cilindro con la vuelta de su ídolo Norberto Alonso. Pero la figura resultó Avallay, autor de dos goles. Agustín Cejas le atajó un penal al «Beto» Alonso y Racing ganó 3 a 0. Roque otra vez en la cima.
«Siempre me superé. Nunca me entregué. En los años que sólo era un velocista quería ser un delantero más completo. Lo que nunca acepté la agresión. En el 79 en un mal partido, cayó Racing y a la salida un energúmeno me tiró una piedra cuando salía con mi auto. Al día siguiente pedí la rescisión de contrato. Y abandoné el fútbol. Llevaba 15 años y había vivido casi todo», concluyó Roque.
Avallay, goleador, velocista y un tipo digno. En Mendoza y Parque Patricios todavía lo lloran.
* Columnista La Señal Medios, «Mundo Amateur» Víctor Lupo, Agencia Nacional y Popular, AGN-Prensa y De Memoria.
*Por José Luis Ponsico