El nombre de la gambeta: Garrincha

*Por José Luis Ponsico 

Nacido en la «favela» Pau, de Río de Janiero. Familia numerosa, enmarcada en la pobreza. Un padre que, cuando el niño tenía 10 años y había contraído «Poliomielitis» (Parálisis Infantil), escuchó a los médicos darlo por «desahuciado»: una pierna, la izquierda, 6 centímetros más que la derecha. Alguna atrofia en la columna vertebral y rasgos de «Zambo» o «Patyzambo». Algo así como caminar en «falsa escuadra».

Años más tarde, el notable escritor uruguayo Eduardo Galeano, (**) libro «Fútbol, a Sol y Sombra», describía a Manoel Francisco Do Santos, «Mané», cuando su hermana mayor lo bautizó «Garrincha» por aquél «Pájaro feo» del Matto Grosso en el Amazonas. Según Galeano, «ese pibe primero en su barriada pobre, luego en el Club Botafogo (significa «Prende fuego»), por su arte pasó a ser deslumbrante», afirmó.

«Nacido en 1933, «Mané», siendo cuasi analfabeto, dio al fútbol de Brasil, luego al mundo, jornadas de alegrías irrepetibles. Criado en suburbios, hizo del juego por la raya derecha la magia sin par». El que escribe recuerda de los amistosos entre Botafogo y River. Varios. México, feb. ´58, 1 a 1; sept. ´58, en River, 2 a 2, y en el ´64, en el Monumental, Botafogo 4 a 3, despedida genial. Va el testigo.

«Vacaciones de invierno. Viaje a la Capital Federal con amigos. Cuadrangular Internacional: Barcelona de España, Botafogo, Brasil, Boca y River. Entre semana, arco del Río de la Plata, «Garrincha», 31 años, enloqueció al defensor Mario Bonczuk, 22, llegado de Atlanta con Hugo Gatti. Un concierto de arranques. De freno. Vuelta a arrancar. Vuelta a frenar. «Nada por aquí; nada por allá» (Fa-Fa).

El partido de trámite parejo. En River no se afirmaba Enrique Fernández, el «Nene», ex Central, y el uruguayo Roberto Matosas quedaba muy solo en el medio. En tres o cuatro jugadas iguales, el equipo «Carioca», por «Garrincha», se puso 4 a 1. Tres desbordes y tres llegadas en velocidad por el medio de un chico, «Jairzinho», 19 años. En el ST, River reaccionó, empujado por el «Nene» Juan Carlos Sarnari: 4 a 3.

Viendo películas, especialmente el compacto, Mundial Suecia ´58, todo indicaba que «Garrincha» repetía como un «prestidigitador» (mago) siempre lo mismo. Sacaba los mismos «conejos» en una «galera vieja», ya en el ´64. Esto es: ir él con la pelota pegada al pié derecho sobre el marcador lateral. Obligarlo a retroceder. Frenar y, sobre el «punto muerto», volver a encarar. De pronto, ir para atrás. Una pesadilla.

Se podría instalar como «click» un episodio ocurrido en la gira previa al Mundial Suecia. Quizá mayo ´58. Amistoso en Italia. DT brasileño, profesor de Educación Física, Vicente Italo Feola. Un señor obeso, sin pasado como futbolista, estudioso de la organización, la elección de jugadores, quizá lejos de las picardías y el arte del «potrero», según historiadores.

Uno de ellos, Dante Panzeri, (***) Revista «El Gráfico», supo que Feola mucho «no quería» a «Garrincha». Tal vez «rebelde», poco interesado en cuestiones tácticas. Lo contó así: «Feola sabía que «Garrincha» era un «crack», pero indisciplinado. En el amistoso, «Mané» dejó a varios en el camino y la jugada no terminó en gol. Feola formuló una crítica. «Garrincha» contestó mal». En Suecia, titular Joel, de Flamengo.

Brasil debía sortear el llamado «Grupo de la Muerte» (Inglaterra, Unión Soviética, Brasil, Austria). Sabía que no entraba. De los otros tres, uno afuera. Faltaba gol. En el tercer partido, Nilton Santos, «Didí», acompañaron al capitán Bellini a la habitación de Feola. «Los pibes tienen que jugar. De ellos, responsabilidad y respeto, especialmente de «Garrincha», nos ocupamos nosotros». El otro, «Pelé».

Brasil tuvo en «Garrincha» y «Pelé» a los dos mejores atacantes del Mundial. Le hizo cinco goles a la poderosa Francia de Raymond Kopa y Jules Fontaine, autor de 13 goles —récord que recién superó el «Gordo» Ronaldo, Mundial Corea-Japón 2002— y otros cinco goles a Suecia, el mejor seleccionado nórdico de la historia. Goles de jugadas inolvidables.

«Garrincha» mezclaba su arte en el campo de juego con cierta timidez fuera de la cancha. Tenía complejo por falta de formación escolar. Algo parecido a la situación de otro genio, Oreste Omar Corbatta, Racing ´56/61, en la misma época. La falta de enseñanza escolar los hacía introvertidos. Ni leer ni escribir.

«El mundo hablaba de ellos, pero Brasil ofrecía claros contrastes —siguió Panzeri en 1969—. En el regreso, el utilero Mario Américo, un grandote que en el Sudamericano del ´59 se enfrentó con medio seleccionado de Uruguay en River, le pidió a «Garrincha» en el avión un regalo. El masajista sabía que «Garrincha», fuera de la cancha, «poco y nada». El genio jugaba con una radio portátil», en el relato.

«Mané», esa radio cuando lleguemos no te sirve más. Habla todo en «sueco», dijo Mario Américo. El notable atacante, una de las figuras del Mundial, días antes, ante el comentario del utilero, le regaló la radio portátil. Moraleja de Panzeri: «Mario Américo nunca iba a jugar como «Garrincha», en tanto el popular delantero, fuera de la cancha, «volaba» como un pajarito», afirmó el periodista a este cronista.

En el Mundial de Chile, 1962, Brasil viajó con Aymoré Moreyra, DT. Otro estilo totalmente opuesto a Feola, que tuvo un paso por Boca en 1961, sin gran suceso. «Garrincha» tenía 29 años y estaba bárbaro. «Más jugador —pintó Panzeri—. Los checoslovacos lesionaron a «Pelé» en el primer partido. Apareció «Amarildo», 21 años, atacante velocísimo, con otras características, pero goleador».

«Garrincha», a pleno, hizo goles decisivos. Dos a Chile en tramos finales y otros dos a Inglaterra. Con una particularidad: en el ST, Aymoré lo mandó a la posición del «10». «Garrincha», insólito, jugando de «engancha». La rompió. Manejó los hilos del equipo. Condujo e hizo dos golazos. Inglaterra, de «Bobby» Charlton (****) gran candidata, no pudo con «Mané».

En su apogeo, «Garrincha» enamoró a la bella cantante brasileña Elsa Soarez. De la pareja nacieron hijas mujeres. Luego, «Mané» tuvo otras parejas. En total se cuentan 14 hijos. En los ´70 cayó en desgracia. Mal llevado, se volcó a la bebida. Rodeado de amigos y sin un respaldo familiar, se fue quedando solo. Murió triste, pobre, cuando estaba por cumplir 50 años. «Tristeza nao tem fin» (Jobbin).

Aquella descripción de Galeano: «El pibe atrofiado que le gustaba jugar en los charcos, cazar pajaritos y burlarse de todos los rivales». Murió solo, junto a una jaula de pajaritos. Como le gustaba a aquél niño pobre de la «Favela». Cuenta la leyenda que el ídolo máximo de la historia de Brasil es «Garrincha». El gran Edson Arantes do Nascimento, «Pelé», ya de grande, otra cosa. Otro mundo. Mucho EEUU.

 

 

*Columnista La Señal Medios, «Mundo Amateur» (Víctor Lupo), AGN-Prensa, De Memoria.

**Eduardo Galiano, Montevideo 1940. Uno de los escritores latinoamericanos más premiados aquí y en Europa. Sus posiciones políticas  -tono antiimperialista, lo llevó al exilio. «Hombres de las izquierdas» decía Serrat. Hincha de Nacional, pero sus ídolos fueron de Peñarol Juan Alberto Schiaffino, el «Pepe» y Julio César Abbadie, el «Pardo».

***Dante Panzeri, San Francisco (Córdoba) 1923. Llegó a «El Grafico» en 1943 llevado por el genial Enrique García, el Chueco, «crack» de Racing y la selección. Puntero izauierdo apodado «El Poeta de la Zurda». Dante llegó a Director, 1959. Debió irse por cuestiones políticas. Más tarde descolló en Canal 11, al mediodía. Polémico, rebelde, a veces intratable. Unico en su género anti-Sistema.

****Robert «Bobby» Charlton, futbolista británico, nacido en 1936. Considerado el mejor de la historia de Inglaterra. Zurdo, cerebral Manchester Unitred, la mayor gloria. Campeón del Mundo 1966, Inglaterra bajo el arte de su juego inteligente, estratégico. Con 30 años. Gambeta y pegada «con las dos».

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