1972: El Regreso de Perón puso término a las dictaduras de Onganía y Lanusse

*Por José Luis Ponsico 

 

De los libros de la época e historiadores nacionales se extraen, a casi 55 años, momentos vividos por el clima político en la Argentina, en plena dictadura del General Alejandro Lanusse, noviembre de 1972, bajo «guerrilla urbana» encendida, tras impactos del «Partido Revolucionario de los Trabajadores» (Roberto Santucho, 1968) y Organización «Montoneros» (Fernando Abal Medina, 1970).

En escenario se produjo el Regreso del General. Perón.

Días antes de emprender el regreso, «Operativo Retorno», con 129 acompañantes desde los ámbitos políticos, sindicales, empresarios, de la cultura, en un viaje por Alitalia, Roma-Buenos Aires, con llegada bajo la lluvia el sábado 17 de noviembre del ’72, el Líder, de 77 años, a su amigo el periodista Armando Puente, corresponsal de France Presse, le decía: «Debemos juntar las Tribus». El repaso.

«El objetivo del viaje, como ya lo hecho en otras oportunidades, es llevar al país un mensaje de Paz. Algo tan indispensable en éstos momentos para la Nación Argentina», comentó el General Perón. Puente siempre estuvo en contacto en Madrid con Perón y lo visitaba a menudo.

«Todo esto es consecuencia de heridas que aún no han cicatrizado. Una lucha que tanto daño ha hecho al Pueblo argentino», sostuvo Perón en una de las últimas entrevistas periodísticas en la Residencia de Puerta de Hierro, Madrid.

Enseguida, en Vicente López, Restaurant «Nino», se dieron cita representantes de 28 partidos políticos de todo el país. Mayorías provinciales, además de los nacionales Unión Cívica Radical (UCR), Ricardo Balbín, y Alianza Popular Revolucionaria, Oscar Alende. La convocatoria, bajo claro propósito: «Unidad Nacional. La Multipartidaria». El Frente Justicialista de Liberación Nacional. Todo en un documento político.

En los primeros días de la estada en Gaspar Campos, el Gral. Perón había dejado a la vista un comentario del director del diario -origen «falangista»- madrileño «Pueblo». Un Editorial de otro periodista de su amistad, Emilio Romero. Según el Editor, «el Retorno» no era para «estar detrás de las Bambalinas», escribió el español.

«El Poder se ejerce y el General Perón vuelve a su Patria para hacerse cargo. No para dar clases de Filosofía política», abundó.

En el libro «Las vueltas de Perón», el periodista Osvaldo Tcherkaski, ex «Clarín», da cuenta del escenario emprendido por todas las fuerzas internas del Peronismo. Alude a las entrevistas con los cercanos donde el Gral. Perón aludía a los compromisos con dos figuras que no habían formado parte del Justicialismo.

«La Reconstrucción la haremos con Ricardo Balbín en lo político y en lo Económico con José Ber Gelbard», sostenía.

Con su habitual picardía -cuenta Tcherkaski-, el Líder del Justicialismo argumentaba: «Ninguno ha estado antes con nosotros, más a Balbín lo metimos preso por ‘Desacato’, siendo él Diputado Nacional entre 1951 y 1952. En tanto, Gelbard, histórico judío del Partido Comunista que estaba en contra nuestro en la caída del 55, desde el PC, pero estuvo ayudado en el ’53 para la creación de la CGE».

«Gelbard llega al General Perón con idas y vueltas. Un hombre enriquecido, pero vulnerable», sintetizó María Seoane en su «best seller» «El burgués maldito». Para la periodista y escritora, fallecida no hace mucho, «Un hombre de enorme talento para negociar. Llegado de la Europa de post Guerra, viviendo el drama de la muerte y pobreza», testimonió. «Un Industrialista, perseverante. Perón lo acercó para la Reconstrucción en el 72…», añade.

Para Seoane, «El ‘Pacto Social’ al regreso de Perón duró entre mayo del ’73 y octubre del ’74, una creación del Líder y el ministro de Economía. Gelbard, perfil industrialista, llevando ‘la Renta’ entre empresarios y trabajadores del 33% al 43.5%. Aquello logrado en medio de ‘la guerrilla’ y retirada de los militares. La muerte de Perón remite a la ‘muerte Política’ de José Ber Gelbard», completó Seoane.

El libro «El burgués maldito», publicado hace algo más de diez años, resultó un impacto en la clase política y especialmente en el «peronismo clásico». Allí, la periodista y escritora -en tiempos de Néstor y Cristina, a cargo de Radio Nacional- explica que «Gelbard fundamentaba lo suyo en una Alianza entre la burguesía nacional y un país productivista», reseñó. Añadiendo: «Gelbard admiraba a Miguel Miranda, pero 1973 no era 1949».

El escenario actual no dista demasiado del que vivió la Argentina hace un cuarto de siglo. Por entonces, previo a la crisis dic. 2001, el 75% de los jóvenes vivían el desencanto de la Alianza (De la Rúa, «Chacho» Álvarez, Meijide) y casi el 50% de padres aconsejaba que era lo mejor para ellos.

Quizá la suma de Cristina más Kicillof y todo el arco político del Campo Popular evite otro desmadre.

«Otro Nino», por favor, clama «la Popular». El General Perón también decía: «Si se solucionan los problemas en el Peronismo, se arreglan los problemas del país».

La evocación remite también a Leopoldo Marechal: «De todo laberinto se sale por arriba».

Ampliaremos.

 


*Columnista La Señal Medios, «Mundo Amateur» (Víctor Lupo), Agencia Nacional y Popular, AGN-Prensa y De Memoria.

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