La CGT denunció a Milei ante la Conferencia Internacional del Trabajo por la criminalización de los trabajadores y el avance sobre las conquistas sociales

Por Redacción

En el marco de la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo que se celebra en Ginebra, Suiza, la Confederación General del Trabajo denunció al gobierno de Javier Milei por la destrucción de los derechos laborales y la avanzada antisindical. El triunviro de la Central Obrera, Jorge Sola, expuso que «no es el trabajador un engranaje de la economía. Es la economía como herramienta para la felicidad de los trabajadores». El Movimiento Obrero argentino está representado por dirigentes sindicales de las tres Centrales.

El Cosecretario General de la CGT afirmó que «lo que ocurre en Argentina no son reformas aisladas. Es la construcción de un proyecto político, económico e institucional orientado a redefinir, de raíz, el modelo de relaciones laborales vigente desde a recuperación democrática argentina. Todo bajo una premisa inaceptable: que la protección del trabajador es un obstáculo para la economía».

En tal sentido, Sola sostuvo que «denunciamos la política de criminalización del conflicto social: con la Resolución 943/2023 del Ministerio de Seguridad, el conflicto laboral dejó de ser abordado como un fenómeno sociolaboral para ser tratado como una cuestión de política criminal, con una clara violación a la libertad sindical y al derecho de huelga reconocido en el Convenio 87 de la OIT. El Gobierno ha priorizado el uso de balas de goma, gases lacrimógenos y camiones hidrantes por encima de la mediación institucional».

Asimismo, indicó que «hemos tomado conocimiento de nuevos decretos del Poder Ejecutivo Nacional que vuelven a vulnerar el Convenio 150 de la OIT, atacando la libertad sindical y los derechos individuales y colectivos de los trabajadores. Sumándose a ello la aplicación de sumarios administrativos y multas millonarias contra La Fraternidad y la UTA por ejercer el legítimo derecho de huelga. También se agrega, por otras razones, pero con la misma lógica de avasallamiento de la autonomía sindical, la intervención sobre la Unión Obrera Metalúrgica».

Sola aseguró que «esto no es una disputa sobre tecnicismos administrativos o simples ajustes presupuestarios; es la denuncia formal del desmantelamiento sistemático de un modelo democrático de gobernanza del trabajo que nos tomó décadas construir y que el actual Gobierno está demoliendo desde diciembre de 2023”.

Del mismo modo, el dirigente sindical remarcó: «Desde el 2023, en Argentina se han reducido estructuras orgánicas del Estado, se ha desvinculado masivamente a personal especializado y se ha liquidado la capacidad técnica operativa acumulada durante años para intervenir en el mundo del trabajo. Este debilitamiento se ha profundizado mediante la reforma de la Ley 25.164, que permite que el personal con estabilidad sea cesado si, a criterio discrecional de la administración, existe un «exceso en la dotación óptima». Estamos ante la legalización de la inestabilidad en el corazón del Estado».

Por otro lado, explicó que «el Convenio 150 no es un adorno normativo; es la columna vertebral definida por la OIT para garantizar que las políticas laborales se construyan con participación social y diálogo. La primera señal inequívoca de esta dirección fue la degradación del Ministerio de Trabajo al rango de Secretaría. Esta decisión no fue neutra. El Convenio 150 exige un sistema de administración coordinado, eficaz y dotado de legitimidad social. Un sistema sin jerarquía, sin recursos y sin autonomía operativa es, sencillamente, un sistema que no existe».

No obstante. Sola denunció «la política de criminalización del conflicto social con la Resolución 943/2023 del Ministerio de Seguridad, el conflicto laboral dejó de ser abordado como un fenómeno sociolaboral para ser tratado como una cuestión de política criminal, con una clara violación a la libertad sindical y al derecho a huelga reconocido en el Convenio 87 de la IOT. El gobierno ha priorizado el uso de balas de goma, gases lacrimógenos y camiones hidrantes por encima de la mediación institucional».

«El Movimiento Obrero Organizado de la Argentina, asumiendo su responsabilidad histórica y su compromiso con las y los trabajadores mantiene su postura con convicción. Lo hacemos en la calle, en cada movilización popular y en este trascendente estrado internacional. Es nuestro objetivo la defensa esencial de los derechos y la dignidad laboral de las y los trabajadores», destacó Sola.

 

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