El cierre del estrecho de Ormuz amenaza con desatar una crisis mundial de alimentos

Por Redacción

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostuvo que el cierre del estrecho de Ormuz puede derivar en una crisis alimentaria global durante los próximos meses, con fuertes aumentos en los precios de los alimentos y un impacto severo sobre los países más vulnerables. El organismo aseveró que el bloqueo impuesto por Irán tras los ataques de Estados Unidos e Israel no representa una interrupción pasajera del comercio marítimo, sino el comienzo de un “choque agroalimentario sistémico”.

La vía marítima, estratégica para el comercio internacional, concentra cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y una porción clave del transporte global de fertilizantes y componentes electrónicos. Según la FAO, la paralización del corredor ya comenzó a impactar sobre los costos energéticos y amenaza con trasladar la crisis al precio de los alimentos en un plazo de entre seis y doce meses.

La organización que depende de la ONU puntualizó que las decisiones que adopten ahora gobiernos y productores agrícolas serán determinantes para evitar un escenario de desabastecimiento y escalada inflacionaria. La entidad reclamó medidas urgentes para sostener el comercio, garantizar corredores alternativos y evitar restricciones a las exportaciones de energía, fertilizantes e insumos básicos para la producción agropecuaria.

Máximo Torero, economista jefe de la FAO, indicó que «es el momento de empezar a reflexionar seriamente sobre cómo aumentar la capacidad de absorción de los países, cómo fortalecer su resiliencia ante este cuello de botella y cómo minimizar los impactos potenciales». El especialista sostuvo que la situación exige respuestas coordinadas entre gobiernos, organismos financieros internacionales, empresas privadas y agencias multilaterales.

La FAO explicó que el impacto económico avanza en distintas etapas. Primero se encarece la energía, luego aumentan los costos de fertilizantes y semillas, después cae la productividad agrícola y finalmente se trasladan las subas a las materias primas y al precio final de los alimentos. Las consecuencias comenzaron a reflejarse en los indicadores internacionales: El índice global de precios de los alimentos elaborado por la FAO registró en abril su tercer aumento mensual consecutivo, impulsado por el incremento de los costos energéticos y la inestabilidad provocada por el conflicto en Oriente Medio. Frente a ese escenario, el organismo recomendó abrir rutas alternativas para reducir la dependencia del estrecho de Ormuz. Entre las opciones mencionadas aparecen corredores terrestres y marítimos a través del este de la península arábiga, el oeste de Arabia Saudita y el mar Rojo.

David Laborde, director de la División de Economía Agroalimentaria de la FAO, manifestó en tal sentido que «estas rutas tienen una capacidad limitada, lo que hace indispensable evitar las restricciones a las exportaciones impuestas por los principales productores”.  Dentro de las medidas de emergencia, la agencia de Naciones Unidas reclamó garantizar el funcionamiento de corredores logísticos alternativos, impedir bloqueos comerciales sobre energía y fertilizantes y excluir de cualquier restricción a la ayuda alimentaria internacional.

la FAO planteó, a su vez, la necesidad de avanzar en políticas de largo plazo para reducir la vulnerabilidad del sistema alimentario global frente a conflictos geopolíticos. Entre las recomendaciones incluyó la diversificación de puertos y cadenas logísticas, el fortalecimiento de redes de transporte y el desarrollo de herramientas compartidas para mejorar la producción y distribución de fertilizantes e insumos agrícolas.

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