Por Redacción
La morosidad entre los jubilados se triplicó en un año y alcanzó al 11,4% de los adultos mayores en mayo de 2026, según un informe de Provincia Microcréditos elaborado con datos del Centro de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA). El porcentaje equivale a más de 450 mil personas con deudas en situación irregular y expone el deterioro de los ingresos previsionales frente al aumento del costo de vida. El registro representa un fuerte incremento respecto del 4,1% correspondiente a mayo de 2025. El endeudamiento de los adultos mayores se aceleró durante la segunda mitad del año pasado y dejó a una proporción creciente de sus ingresos comprometida con préstamos, tarjetas y otras obligaciones financieras.
El informe señaló que el 44,6% de los jubilados tiene algún tipo de crédito, préstamo, tarjeta o deuda pendiente de pago. La proporción adquiere relevancia ante el peso que tienen los haberes previsionales en los ingresos de los adultos mayores, ya que para una parte importante del sector constituyen su principal fuente de recursos. El deterioro de la situación de los jubilados forma parte de un aumento general de la irregularidad crediticia. En mayo, el 12,8% de la población registró deudas en situación irregular, mientras que en la provincia de Buenos Aires el porcentaje ascendió al 18,6%.
La pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones aparece entre los factores que explican el aumento de la morosidad. Con ingresos que pierden capacidad de compra, el crédito adquiere mayor peso para afrontar gastos cotidianos y el pago de las cuotas puede convertirse en una dificultad cuando el haber no alcanza para cubrir las necesidades básicas.
En este escenario, el Gobierno mantuvo en $70.000 el bono extraordinario destinado a los jubilados de menores ingresos. El monto permanece congelado desde diciembre de 2024, mientras los precios registraron nuevos incrementos durante ese período. Según el relevamiento de Provincia Microcréditos, incluso con los bonos compensatorios, la jubilación mínima acumuló una pérdida real del 19% respecto de noviembre de 2023, de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Desde 2018, la pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones alcanza el 30%, aunque el informe identifica los últimos meses como el período de mayor retroceso. El aumento simultáneo del endeudamiento y de la morosidad muestra un cambio en el uso del crédito entre los adultos mayores. Para una parte del sector, los préstamos y las tarjetas dejaron de funcionar como recursos para gastos extraordinarios y pasaron a cubrir consumos necesarios para sostener la vida cotidiana.
La combinación entre una elevada proporción de jubilados con deudas y el crecimiento de las obligaciones impagas expone una situación financiera cada vez más frágil. La pérdida de ingresos reduce la capacidad para afrontar los gastos mensuales y empuja a una mayor dependencia del crédito, mientras las deudas acumuladas incrementan la presión sobre los haberes.