Contra el hambre y la exclusión: Pérez Esquivel afirmó que “la única forma de revertir esto es unirnos”

Por Redacción

La Mesa Ecuménica por la Democracia, la Vida y el Bien Común, junto al Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, inició este martes una semana de ayuno y huelga de hambre al pie de la Pirámide de Mayo para denunciar el hambre, la exclusión y la violencia social que atraviesan a la Argentina. La convocatoria reunió a sacerdotes y representantes de distintos credos religiosos, comunidades cristianas, organismos de derechos humanos, referentes de la cultura, legisladores y organizaciones sociales, políticas y sindicales en una protesta que cuestionó las consecuencias sociales de las políticas impulsadas por el gobierno de Javier Milei.

El acto de apertura reunió a cientos de personas alrededor de una mesa-altar montada en el centro de la Plaza. Allí se exhibieron imágenes religiosas junto a carteles que reflejaban algunas de las principales preocupaciones sociales del momento, entre ellas la situación de los jubilados, la crisis del Hospital Garrahan, los despidos, el deterioro del sistema sanitario, el hambre y los conflictos bélicos en Medio Oriente. La actividad combinó momentos de reflexión, expresiones religiosas y propuestas artísticas. Entre los participantes estuvo el músico Peteco Carabajal, quien acompañó la jornada con su repertorio.

Esquivel culpó por la situación social con las políticas impulsadas por la administración libertaria y llamó a construir una respuesta colectiva desde la organización popular. Aseguró que «el pueblo está en un estado de indefensión total, la única forma de revertir esto es unirnos, no desde la violencia, sino desde la rebelión de conciencias para que comencemos a pensar y actuar». Asimismo, agregó que «estar aquí es para comprender que la fuerza de la oración puede cambiar la situación. No la va a cambiar este gobierno, pero es el pueblo el que tiene que cambiar las cosas».

En tanto, el titular de la CTA Autónoma, Hugo «Cachorro» Godoy, explicó que «convocar a la espiritualidad de nuestro pueblo, convocar a la rebeldía de las conciencias, convocar a no ser sumisos ni resignarnos y ser conscientes de que hemos transitado momentos muy difíciles, como este que estamos transitando con este gobierno fascista que está destruyendo el país, que destruye la vida y los hogares de los trabajadores y trabajadoras«.

En esa línea acotó: «las CTA estamos decididos a que en esta semana se multiplique esta iniciativa de ayuno en distintos lugares del país y el día 9 culminemos con una gran movilización en todas las provincias, porque nuestro pueblo no está dispuesto a que sigan avasallando nuestras vidas y vamos a luchar para construir un horizonte diferente».

Por su parte, el dirigente social, Esteban «Gringo» Castro, expuso: «Compartiremos la oración y no el pan, porque eso vendrá en tiempos mejores». Del mismo modo, añadió que «el pueblo ayuna obligado por el ajuste interminable. Una forma de presentar batalla de los creyentes es el ayuno y la oración. Queremos que sea una expresión de amor al pueblo y a la vez estar en paz. Nosotros peleamos por la paz, queremos que nuestro pueblo este en paz. Son violentos con nosotros y respondemos diciendo queremos pan, paz y trabajo para los millones de personas que habitan este pueblo tan bendito con la tierra, los alimentos, la energía, y sus capacidades».

Durante el encuentro se leyó el documento que fundamenta la convocatoria y se realizó un llamamiento para que la propuesta se replique en distintos puntos del país. En el mismo, se explicó que «como comunidades de fe, organizaciones sociales y de derechos humanos comprometidas con la vida del pueblo, sentimos el deber ético y ciudadano de no permanecer indiferentes. Desde agosto de 2023, la Mesa Ecuménica por la Democracia, la Vida y el Bien Común sostiene una presencia pública y espiritual junto a quienes padecen el abandono y la injusticia: acompañando la defensa de los pueblos originarios, rezando frente al Ministerio de Capital Humano y acompañando los reclamos de jubiladas y jubilados, alzando siempre una voz colectiva por la dignidad, la paz y la justicia social».

En tal sentido, las organizaciones que participaron de la jornada de protesta enfatizaron: «No asumimos este gesto desde el espectáculo ni desde el heroísmo individual, sino desde una espiritualidad encarnada que entiende que la fe sin compromiso con el sufrimiento humano y con el de nuestra Casa Común
se vacía de sentido. En la tradición bíblica, el ayuno es un llamado colectivo a la conversión, la justicia y la solidaridad. Desde una esperanza que no nace de la resignación ni del odio, sino de la convicción de que los pueblos pueden reencontrarse buscamos la construcción de caminos de justicia y hermandad».

Por último, destacaron que «nos pronunciamos por la paz en nuestro país y en el mundo, especialmente allí donde la garra imperial bombardea muerte y miseria. Rechazamos toda forma de guerra, colonialismo y sometimiento de los pueblos. Defendemos la soberanía, los derechos humanos, la memoria, la verdad y la justicia, así como el derecho de cada persona y de cada creatura a vivir con dignidad. Porque la paz verdadera sólo puede construirse con pan en cada mesa, justicia legítima, dignidad para cada persona y políticas públicas que garanticen plena inclusión y buen vivir».

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