Por Redacción
La Confederación General del Trabajo, las dos CTA y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular se movilizaron el último jueves al Ministerio de Economía para exigir al Gobierno de Javier Milei el fin del ajuste y la adopción de medidas paliativas frente a la usura del endeudamiento, que condena a 20 millones de familias a vivir en la incertidumbre. En ese marco, el triunvirato de la CGT, integrado por Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, hizo entrega de un petitorio dirigido al ministro de Economía, Luis Caputo, en el que reclamó, entre otras cuestiones, la “puesta en marcha de un programa de refinanciación de deudas que atienda el alarmante nivel de morosidad, incluyendo niveles de tasa acordes a la evolución de los ingresos”.
Asimismo, la conducción de la Central Obrera reclamó que se cumpla con la “función de regulación del BCRA respecto a los niveles de tasa de interés aplicable a préstamos bancarios, las aplicaciones financieras, billeteras virtuales y todo medio susceptible de endeudamiento con personas físicas”. Del mismo modo, pidió “analizar la situación de endeudamiento de las Pymes que compromete su capital de trabajo y amenaza la continuidad de su actividad poniendo en juego las fuentes de trabajo”.
La conducción de la CGT sostuvo que “la situación económica está golpeando cada vez con más fuerza a las familias trabajadoras y también a las empresas que producen y generan empleo. A la caída de los ingresos y el deterioro del consumo, se le suma el costo elevado del endeudamiento que sufren familias y PYMES, que está haciendo que cada vez sea más difícil llegar a fin de mes, pagar las cuotas y sostener las actividades productivas”.
En esa línea, explicó: “el crecimiento de la mora financiera formal, ya sea a través del sistema bancario u otros canales financieros, es el reflejo de una economía que está perdiendo capacidad de ahorro, de consumo y de producción. Cuando una familia deja de poder pagar una tarjeta de crédito o un préstamo, deja de consumir. Cuando una empresa no puede financiar su capital de trabajo, reduce su actividad. Y cuando cae el consumo y cae la producción, también se resiente el empleo”.
Por otro lado, la dirigencia sindical señaló que en este contexto “mucho más complejo es el escenario de aquellas familias que, imposibilitadas de acceder al crédito a través de canales formales, se ven obligadas a recurrir a vías informales de financiamiento, incluso para poder cubrir sus necesidades básicas, y son víctimas de intereses usurarios, exponiéndose a situaciones más dramáticas aún”.
La CGT afirmó que “es necesario que las políticas públicas atiendan esta problemática que agrava aún más la crisis socioeconómica. La posibilidad de refinanciar las deudas, extendiendo los plazos y reduciendo transitoriamente la presión de las cuotas, puede permitir que las familias recuperen capacidad de consumo y que las empresas puedan sostener su producción. El objetivo es liberar recursos para volver a poner en marcha ese círculo virtuoso que une ingresos, consumo, producción y empleo”.
“La discusión es todavía más profunda. Una economía no se recupera solamente cuidando el sistema financiero. Se recupera cuando los trabajadores tienen ingresos que les permitan consumir, cuando las empresas tienen mercado y actividad para producir y cuando esa producción genera trabajo. La deuda de las familias y de las empresas no puede analizarse separada de la caída en los niveles de actividad económica”, aseguró la dirigencia sindical.
Asimismo, enfatizó que “una política de refinanciación debe ser entendida como parte de un debate mucho más profundo e importante: cómo recuperar el poder adquisitivo, el consumo, la producción y el empleo. Porque si los trabajadores no pueden consumir, las empresas no pueden vender. Si las empresas no venden, no producen. Y si no producen, se pierde empleo”.
Para los conductores de la Central Obrera, “la salida no puede ser un programa económico que solamente atienda los índices macroeconómicos, el ajuste permanente y al que le cierren las cuentas financieras. Se debe enfocar también en políticas de estímulo a la economía real, la que pone en marcha la capacidad instalada, la actividad económica y el consumo”.
Al respecto, la CGT concluyó: “La sociedad argentina demanda y necesita una economía que posibilite que vuelvan a cerrar las cuentas de las familias trabajadoras, de las empresas y del país. Para lograrlo, es necesaria la urgente puesta en marcha de un programa económico que estimule la inversión productiva y el crecimiento con una matriz económica diversificada y multisectorial para lograr la trilogía virtuosa del desarrollo, la producción y el trabajo”.