Por Redacción
La crisis humanitaria en Yemen entró en una fase de mayor gravedad por la combinación de inestabilidad política, colapso económico y recrudecimiento de las disputas armadas, un escenario que puso en riesgo inmediato la asistencia a millones de personas afectadas por el hambre, las enfermedades y el desplazamiento forzado. La advertencia fue formulada por Naciones Unidas, que alertó sobre un deterioro acelerado de las condiciones de vida en el país árabe.
El coordinador residente y humanitario de la ONU en Yemen, Julien Harneis, describió un panorama crítico y anticipó un empeoramiento severo de los indicadores sanitarios y alimentarios. El funcionario sostuvo: “La realidad es muy simple:»”. En la misma línea, advirtió: “Mi temor es que no nos enteremos hasta que la mortalidad y la morbilidad aumenten significativamente el próximo año”.
La nueva alarma internacional se produjo tras los movimientos del Consejo de Transición del Sur, que intentó expandir su control sobre las provincias orientales de Hadramout y Al Mahra, territorios de alto valor estratégico y económico. Esa avanzada fue revertida a comienzos de este mes por fuerzas alineadas con el Gobierno reconocido y respaldadas por Arabia Saudí, lo que volvió a exponer la fragilidad del equilibrio político.
Yemen atravesó más de una década de guerra entre las fuerzas hutíes, que controlan la capital Saná, y el Gobierno con sede en Adén, sostenido por una coalición militar liderada por Arabia Saudí. Harneis calificó el escenario como extremadamente volátil y explicó ante periodistas en Ginebra: “Es una situación extraordinariamente complicada”.
Añadió que “solo en el último mes, en Adén, hemos vivido una situación en la que el Gobierno de Yemen estaba al mando y, en menos de 48 horas, el Consejo de Transición del Sur se hizo con el control de todas las zonas del Gobierno de Yemen, incluidas aquellas en las que nunca había estado presente”.
Pocas semanas después, una delegación del Consejo de Transición del Sur difundió un comunicado desde Riad en el que anunció la disolución de su estructura, lo que permitió al Gobierno recuperar los territorios perdidos. Sin embargo, la tensión no cedió. Harneis aseveró que “al mismo tiempo, tenemos manifestaciones en Adén que dicen: ‘No, no nos hemos disuelto, seguimos aquí’”.
El enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, advirtió ante el Consejo de Seguridad que esta nueva crisis confirmó la rapidez con la que la estabilidad podía derrumbarse sin un proceso político creíble e inclusivo que pusiera fin al conflicto por la vía de la negociación.
La situación humanitaria se agravó por la detención de personal de Naciones Unidas y trabajadores diplomáticos a manos de los hutíes, respaldados por Irán. Harneis describió el escenario: “Es terrible para ellos; algunas familias llevan cinco años sin ver a sus seres queridos. No saben en qué condiciones se encuentran, no saben dónde están, no saben si van a ser condenados a muerte en los próximos días”.
Los datos más recientes de la ONU indicaron que más de 20 millones de personas, cerca de la mitad de la población yemení, enfrentarán inseguridad alimentaria grave en el corto plazo, mientras decenas de miles podrían caer en condiciones cercanas a la hambruna. Harneis fue tajante y remarcó: “Esperamos que la situación empeore mucho en 2026”.
El sistema de salud quedó al borde del colapso. Más de 450 centros cerraron y miles quedaron en riesgo por la falta de financiamiento. Los programas de vacunación sufrieron retrocesos y solo dos tercios de los niños cuentan con el esquema completo, en gran parte por la falta de acceso en el norte del país.
Harneis sostuvo que “tal y como se están desarrollando las decisiones económicas y políticas, la inseguridad alimentaria no hace más que empeorar en todas las partes del país”. Del mismo modo, destacó: “Vamos a asistir a un cambio importante en el que el sistema sanitario no va a recibir el mismo apoyo que en el pasado”.
Durante el último año, los socios de Naciones Unidas brindaron asistencia alimentaria a 3,4 millones de personas y apoyo de emergencia frente a inundaciones y brotes de enfermedades, pese a las restricciones de acceso. La ONU mantiene presencia en Yemen desde la década de 1960, con tareas de desarrollo y protección de la población más vulnerable. Harneis resumió el impacto del deterioro reciente: “De repente, en los últimos dos años, se ha producido este colapso inexplicablemente”. Y concluyó: “Esto tiene un efecto aterrador en los trabajadores humanitarios”.