Walter Bulacio: los de azul nunca fueron los buenos

* Por José Luis Ponsico 

Hace 35 años, en medio de un país convulsionado por los cambios políticos y sociales a partir del gobierno de Carlos Menem  que siguió a la caída de Raúl Alfonsín en el invierno de 1989. El «Rock Nacional», las protestas callejeras de miles de trabajadores  despedidos -como ahora- en clima de «asfixia social», se conocía el crimen del pibe Walter Bulacio por violencia policial.

Nacido en Aldo Bonzi, conurbano bonaerense, con apenas 17 años, Walter como otros miles de adolescentes, seguidores del grupo  «Redonditos de Ricota» del líder Patricio Rey.  La violencia policial de los 90 también remite a este tiempo si  se recuerda la agresión trágica al reportero gráfico Pablo Grillo ocurrido en una marcha de jubilados hace algo más de un año.

Bulacio estaba en la vereda del Estadio de Obras Sanitarias el 19 de abril cuando el recital, algo que promovía el propio grupo  musical, decidió que los pibes que estaban afuera podrían ingresar aunque la capacidad estaba casi cubierta. En la aglomeración  intervino la Policía Federal y hubo corridas y detenidos.

Varios pibes llevados a la Comisaría 35a de Núñez  a unas pocas cuadras del lugar del recital de «Los Redondos» que no era la primera  vez que dejaban el paso a los que estaban sin entradas y esperaban por horas, afuera.  En el fútbol se abrían las puertas del Estadio al promediar el segundo tiempos.

En la Comisaria hubo malos tratos. Según un informe del organismo «Coordinadora contra la Violencia Policial» a cargo de la abogada María del Carmen Verdú investigó la «muerte sospechosa» de Wálter, conocida el 26/04/91, estando internado en el Hospital Pirovano. La conclusión: Recibió golpes en la cabeza de parte del Comisario Miguel Ángel Espósito. Luego condenado por el crimen.

El contexto político y social remitía al clima de represión -todo muy parecido- cuando en el medio hubo un alzamiento militar y los cambios estructurales dejaban a miles en la calle. Muy similar al tiempo que vivimos. La Policía Federal recurría la violencia y el Rock Nacional cumplía con la protesta social con temas pegadizos y miles de jóvenes en los espectáculos en Capital y Gran Buenos Aires.

En los paralelos entre los Menem y los Milei, el «liquidador» mendocino,Roberto Dromi, hoy Federico Sturzenegger, sin olvidar la corrupción  de Manuel Adorni con el impacto de «Robo para la Corona» el libro «best seller»  del periodista Horacio Verbitsky todo tiene registro en la memoria  En estos días el colega Sergio Arboleya (Espectáculos, «Telam», «Tiempo Argentino») abordó el tema. El Rock de la Inocencia en el final. Su nota empieza «Yo sabía, Yo sabía que a Wálter lo mató la Policía». Casi, casi, la réplica de La Puerta 12 en River, 23/06/68 con 70 muertos por asfixia en el Monumental, cuando la Policía Federal, la Montada corrió a los hinchas de Boca y volvieron a ingresar para chocar con los que bajaban. Por la «visitante», Av. Figueroa Alcorta. El clásico terminó 0 a 0 y para siempre la «Tragedia de la Puerta 12».

En «La Bombonera», domingo siguiente, «La 12», Boca 2 Atlanta 0 cantaba: «No fueron los molinetes, fue la Policía que pegaba con machete».  En aquel tiempo, gobierno del «dictador» Juan Carlos Onganía,  otro trágico recuerdo del «Rock Nacional»: la muerte de «Tanguito» José Alberto  Iglesias, el pibe de Caseros, nacido en 1945 y atropellado por un Tren en el´72 bajo la dictadura del Gral. Alejandro Lanusse. Muerte dudosa.

Pasaron 35 años del crimen de Bulacio, igual la represión policial es muy anterior. En todos los escenarios de la política nacional existió. Se incrementó en las dictaduras. En el genocidio (1976/83) el crimen político se multiplicó. El «caso Bulacio» posterior a los años de Onganía,  los Comisarios Villar, Margaride y Da Fonseca trazaron un camino tenebroso para los jóvenes de pelo largo, ropa de jean y zapatillas.

Todo se repite…Para Arboleya, el crimen de Bulacio marcó el fin de la inocencia en el «Rock Nacional».

*Columnista La Señal Medios, «Mundo Amateur» (Víctor Lupo), Agencia Nacional y Popular, AGN-Prensa

 

 

 

 

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