Por Redacción
La música argentina perdió este viernes a una de sus figuras más influyentes. A los 77 años falleció Indio Solari, cantante, compositor y fundador de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, grupo que marcó a varias generaciones y se convirtió en uno de los fenómenos culturales más importantes de la historia del rock nacional. El músico murió en su casa de Parque Leloir, en el partido bonaerense de Ituzaingó, tras años de convivir con la enfermedad de Parkinson.
La noticia provocó una profunda conmoción entre seguidores, músicos y referentes de la cultura argentina. Con su muerte se cerró una etapa fundamental de la música popular, construida a lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria artística, primero al frente de Los Redondos y luego como líder de Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Nacido como Carlos Alberto Solari, el artista construyó una identidad única dentro del rock argentino. En 1975 fundó Los Redondos junto a Skay Beilinson en la ciudad de La Plata. Desde sus inicios, la banda desarrolló un camino alejado de los circuitos tradicionales de la industria musical, con una propuesta estética propia y una relación directa con su público que terminó convirtiéndola en un fenómeno masivo. A lo largo de su historia, el grupo editó nueve discos de estudio y dejó obras que se transformaron en clásicos del rock nacional, entre ellas los álbumes Oktubre, Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado y Luzbelito. Tras la disolución de la banda en 2001, Solari inició una carrera solista que mantuvo intacta su capacidad de convocatoria.
En marzo de 2016 hizo pública la enfermedad que condicionó los últimos años de su vida. Durante un recital en Tandil, frente a miles de personas, expresó: “el Parkinson me anda pisando los talones”. A partir de entonces habló en distintas oportunidades sobre los desafíos que implicaba convivir con la patología y el impacto que tenía sobre su vida cotidiana.
Pese al avance de la enfermedad, el músico mantuvo el vínculo con su público. Su última aparición firmal ocurrió a mediados de mayo, cuando la Universidad de Buenos Aires le otorgó un Doctorado Honoris Causa en reconocimiento a su trayectoria artística y cultural. Aunque no pudo asistir a la ceremonia por cuestiones de salud, envió un mensaje grabado. Allí sostuvo: “Habla el Indio. Quería agradecerles por este medio, tanto al rectorado como a todos los que hicieron posible e impulsaron esta distinción, que me pone muy feliz. Le agradezco a la Universidad de Buenos Aires y también a quienes consideran que merezco este reconocimiento. Les mando un gran abrazo y muchas gracias”.
Su última presencia ante el público se había producido en diciembre del año pasado durante un recital de Los Fundamentalistas en La Plata. A través de una participación audiovisual sorpresiva interpretó canciones emblemáticas de su repertorio y dejó un mensaje cargado de emoción para quienes colmaron el estadio. En esa ocasión expresó: “Me acompañaron durante ese tiempo hasta que la Providencia quiso que se cruzara conmigo un par de cositas que me impiden… Ya saben ustedes de qué hablo, que no me permiten estar ahí y subir al escenario. Pero no quería dejar pasar este momento para jugar a que estoy con ustedes, escuchando porque estoy ahí y lo voy a estar haciendo”.
Pocos días antes había brindado una entrevista radial en la que describió las dificultades que le imponía la enfermedad. Solari contó: “Esta no es una buena mañana, pero me estoy acostumbrando porque es una enfermedad que te obliga a aprender a vivir de nuevo. Cuando no tengo asistencia, tardo cuarenta minutos en ponerme un sweater”.
Más allá de su obra musical, el Indio dejó una huella profunda en la cultura argentina. Su figura trascendió el rock para convertirse en símbolo de identidad popular, independencia artística y expresión cultural nacional. Sus canciones, sus recitales multitudinarios y el universo simbólico construido alrededor de su obra ocupan un lugar central en la memoria colectiva.