No es el frío: la falta de gas es consecuencia del ajuste libertario

Por Redacción

En plena ola  de frío y con temperaturas bajo cero en todo el país, el gobierno libertario expuso los efectos más graves de su ajuste: la Secretaría de Energía, a cargo de María Carmen Tettamanti, ordenó interrumpir el suministro de gas a la industria, limitar la carga de GNC y frenar las exportaciones a Chile. La medida dejó sin combustible a sectores productivos, estaciones de servicio y cientos de trabajadores que dependen del gas para movilizarse.

La Secretaría justificó la decisión con el argumento del consumo récord, que superó los 100 millones de metros cúbicos diarios. Sin embargo, el problema no es el frío. La verdadera causa es la parálisis de obras estratégicas, la falta de inversión pública y el vaciamiento del sistema energético nacional.

Desde el inicio de la gestión libertaria, el gobierno suspendió las obras de infraestructura gasífera y desmanteló áreas técnicas claves. Entre las obras paralizadas se encuentra la reversión del Gasoducto Norte, imprescindible para garantizar el abastecimiento durante el invierno. Aunque contaba con financiamiento asegurado, el proyecto fue detenido por decisión del Ejecutivo nacional.

El recorte sobre el sistema energético dejó al país sin margen de maniobra. La caída en la producción de gas en yacimientos de Vaca Muerta, registrada en los últimos días, se sumó al abandono estatal y desbordó la capacidad de transporte. Sin planificación ni reservas, la respuesta oficial consistió en interrumpir el servicio y declarar una emergencia sin autocrítica.

El Comité de Emergencia Gasífera se reunió de urgencia por pedido de la empresa Camuzzi, que advirtió sobre el riesgo de colapso. La última reunión de este tipo había ocurrido en mayo de 2024, también en medio de un frente frío. Sin embargo, a diferencia de entonces, hoy el sistema se encuentra en peores condiciones debido al desguace de la obra pública.

En el Área Metropolitana, cientos de vehículos formaron largas filas frente a estaciones de GNC cerradas. Muchas de ellas llevan días sin operar. La situación afecta directamente a trabajadoras y trabajadores que dependen del GNC para su actividad diaria. La Secretaría de Energía solo garantizó el abastecimiento de hogares en Argentina y parte del consumo residencial en Chile.

El frío extremo puso en evidencia las consecuencias del ajuste libertario: el Estado se retiró, paralizó inversiones, autorizó tarifazos, pero no garantizó la infraestructura mínima para sostener el servicio público de gas. La emergencia no es climática. Es política. Y tiene responsables.

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