Milei pretende consolidar el coloniaje económico: presentó la reforma del Banco Central para legitimar el desfinanciamiento del Estado

Por Redacción

Javier Milei presentó el miércoles por cadena nacional el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), una decisión política con la que el Ejecutivo libertario busca blindar el ajuste y ceder la conducción de la política económica al Fondo Monetario Internacional (FMI). La iniciativa limita la función de la autoridad monetaria a la preservación del valor de la moneda, prohíbe el financiamiento del Estado mediante emisión y elimina las modificaciones incorporadas en 2012.

El proyecto establece que el Banco Central no podrá asistir financieramente al Tesoro Nacional, las provincias ni los municipios, ni comprar títulos públicos en el mercado primario. A la vez, dispone que las utilidades de la entidad sólo podrán destinarse a cancelar deuda pública y endurece las condiciones para remover a las autoridades del organismo, ya que exigirá el respaldo de dos tercios de ambas cámaras del Congreso. La reforma deroga los cambios introducidos hace trece años, cuando la Carta Orgánica amplió los objetivos del Banco Central para incorporar el desarrollo económico, el empleo y la estabilidad financiera. Para el Gobierno reaccionario, la única misión de la entidad debe ser preservar el valor de la moneda.

Durante su mensaje, Milei recurrió a una narrativa sobregirada y expuso datos absurdos sobre la economía nacional con el objetivo de justificar su avanzada contra la soberanía monetaria y la independencia económica. El libertario sostuvo que «para tener un orden de magnitudes de lo que ha robado la alta política a los argentinos de bien, basta con señalar la tasa inflación acumulada desde la creación del Banco Central la cual asciende a: 12.819.532.788,614.400.000 por ciento repito 12.819.532.788.614.400.000 por ciento, esto es la inflación acumulada desde 1935. Es una cifra de 20 dígitos».

Asimismo, el agente colonial de la oligarquía financiera insistió: «desde la estafa que implicó el abandono de la convertibilidad, cuando la progresía nos decía que esta vez iba a ser diferente porque la política monetaria estaría guiada por criterios de racionalidad científica, en lo que va del siglo XXI la tasa inflación acumulada asciende a 168.580 por ciento».

Milei presentó cinco puntos que justifican su modelo de dependencia. En tal sentido explicó que «se termina con la bestialidad de cinco objetivos para un instrumento y la misión fundamental del Banco Central vuelve a ser el del preservar el valor de la moneda. Esto es, la nueva carta orgánica reconoce la naturaleza monetaria y la inflación, ya que la misma es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario generado por un exceso de oferta ya sea porque aumenta la oferta y/o baja la demanda, que conlleva una pérdida del poder adquisitivo del dinero. Es decir, todos los precios expresados en unidades monetarias suben».

Agregó que «la segunda modificación es que se prohíbe de modo taxativo la financiación del Estado. Esto vale tanto para el Tesoro nacional, como para los Estados provinciales y los municipios y a toda compra de títulos públicos del Estado nacional en el mercado primario. Vale la pena destacar que el señoreaje, el cual toma forma bajo la compra de títulos del Estado, no es ni más ni menos que una falsificación de dinero, lo cual está tipificado en el Código Penal y que en este caso alcanza una asociación ilícita conformada por el poder Ejecutivo, el Congreso de la Nación y la cúpula del Banco Central».

Por otro lado, indicó que «la tercera modificación está relacionada con blindar al Presidente del Banco Central y al directorio de los atropellos de la política. En este sentido, si bien se mantiene el mecanismo de nombramiento existente, la remoción será mucho más exigente. De este modo, la remoción requerirá de dos tercios no solo de la Cámara de Senadores, sino también de la Cámara de Diputados».

Aseguró que «se restringe el pago de dividendos por los resultados derivados de la prestación del servicio de liquidez. En este sentido, determinados los activos iniciales al 31 de diciembre de 2026, los mismos serán asimilados en unidades físicas, por los que los resultados por tenencia asociado a cambios en los precios de dichos activos serán imputados a una reserva técnica no distribuible. Concepto similar a lo que se denominaba en su momento revalúo técnico».

En la misma línea, afirmó que «los resultados asociados al manejo de la cartera del Banco Central solo podrán ceder girados al Tesoro Nacional para la cancelación de deuda. Finalmente se eliminan de cuajo otros cambios introducidos por la Carta Orgánica del 2012, al tiempo que se elimina la estafa de las letras intransferibles. Sin embargo, esta reforma no funcionará sola, forma parte de un programa más amplio que incluye una reforma que hemos denominado grillete fiscal, una reforma al mercado de capitales y una reforma del mercado de los seguros que procederé a explicar a continuación».

Por último, remarcó: «Estas reformas tienen una secuencia legislativa, pero están todas interconectadas, el déficit cero nos alejará del fruto venenoso del árbol prohibido que es la emisión monetaria. La reforma del Banco Central le impedirá al político falsificar esos frutos y un mercado financiero profundo permitirá acceso al crédito, a mejores condiciones y cobertura para que los agentes puedan perseguir sus propios proyectos en libertad».

Con este proyecto, el gobierno neorreaccionario busca consolidar el programa de disolución nacional, injusticia social y dependencia económica. Para ello se vale de datos surrealistas representados en la propaganda oficial contra el bienestar del pueblo argentino. Los resultados a la política económica liberal están a la vista: trabajadores empobrecidos, precarizados, la matriz productiva destruida, los recursos estratégicos cedidos a las manos del capital y la desintegración territorial de la nación.

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