Por Redacción
Las bolsas europeas abrieron la semana con pérdidas generalizadas en un escenario marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el aumento de los precios de la energía. La agresión de Estados Unidos e Israel a Irán impactó de lleno en los mercados financieros internacionales y generó un nuevo retroceso en los principales índices bursátiles.
En el inicio de la jornada, las plazas del continente europeo operaron con caídas pronunciadas. La bolsa de París perdió 2,72%, Fráncfort retrocedió 2,51%, Milán registró una baja de 2,79%, Londres cedió 2,71% y Madrid anotó el descenso más fuerte con un 3,22%. El índice Euro Stoxx 50 marcó un retroceso del 2,76%. En el caso de España, el Ibex 35 cayó 2,81% y quedó por debajo de los 17.000 puntos. Desde el inicio del conflicto, el indicador perdió cerca del 10% de su valor, lo que equivale a unos 2.000 puntos en poco más de una semana.
El impacto del escenario internacional se replicó en Asia. En Tokio, el índice bursátil cerró con una caída del 5,24%. La bolsa de Seúl registró un derrumbe del 5,96%. En Hong Kong la baja alcanzó el 1,35%, mientras que en Shanghái el retroceso resultó más moderado con un 0,67%. La inestabilidad financiera coincidió con un fuerte aumento del precio del petróleo, que superó los 100 dólares por barril y alcanzó su nivel más alto desde 2022, cuando comenzó la guerra entre Rusia y Ucrania.
De este modo, el barril de Brent, referencia para Europa, llegó a cotizar cerca de 120 dólares antes de retroceder hasta los 105,5 dólares, lo que representó un incremento del 13,8%. En Estados Unidos, el crudo West Texas Intermediate alcanzó un recorrido similar: rozó los 120 dólares y luego bajó a 102,9 dólares, con una suba del 13,3% respecto del cierre anterior.
El movimiento del mercado energético se vincula con el bloqueo de la navegación en el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo. La interrupción del tránsito elevó el temor a una restricción de la oferta global.
Ante ese escenario, los países del G7 analizan la liberación coordinada de reservas estratégicas de crudo para amortiguar el impacto del conflicto sobre el abastecimiento internacional. La tensión geopolítica golpeó con fuerza al mercado del gas europeo. El precio del combustible aumentó más del 15% ante el riesgo de que el enfrentamiento afecte las exportaciones de gas natural licuado desde el Golfo.
El contrato de futuros del gas en el mercado holandés TTF, referencia para Europa, trepó hasta los 61,7 euros por megavatio hora, uno de los valores más elevados del último tiempo. El salto reflejó la preocupación de los operadores por posibles interrupciones en el suministro energético.