La trampa de la inflación

*Por Julián Denaro 

La destrucción del poder adquisitivo efectuada por el gobierno de Milei ha sido la más violenta y dolorosa que tenga registro la historia argentina, superando a la dictadura, a Menem y a Macri. Considerando las estadísticas oficiales publicadas, los ingresos familiares se redujeron a la mitad, lo cual se expondrá a continuación. Pero la situación
es aún peor, ya que esos indicadores fueron construidos con estimadores que no se corresponden con la realidad, lo que a su vez trae consigo una serie de problemáticas tramposas a tratarse responsablemente en la presente nota.

En principio, y siguiendo las estadísticas oficiales, la inflación de diciembre 2023 fue del 25,5% como consecuencia de que Milei aplicó la mayor devaluación de la historia, subiendo el precio del dólar 120% en un día, desde 365 a 800 pesos. Luego, el promedio de los años 2024 y 2025 fue del 3% mensual, lo que suma un incremento de precios por el orden del 155% [(1,255 x 1,03^24 – 1) x 100]. Mientras tanto, el gobierno de Milei limitó el aumento de los sueldos poniendo un techo del 1% cada mes, lo cual suma un incremento del 27% [(1,01^24 – 1) x 100]. Bajo estas condiciones, el poder adquisitivo de los asalariados sufrió una reducción del 50% (1,27 / 2,55 = 0,50 o 127% / 255% = 0,50). Más claro:

Nov2023: ingresos ÷ precios = 100 ÷ 100 = 1
Dic2025: ingresos ÷ precios = (100 + 27) ÷ (100 + 155) = 127 ÷ 255 = 0,50

Sin embargo, esta base de cálculo no incorpora los tarifazos, que son el monstruoso incremento en el costo de los servicios tanto para domicilios particulares como para empresas, comercios, talleres y fábricas. ¿Cómo pasó? ¿Para qué? ¿Por qué se hizo?

El manejo del poder ejercido por las oligarquías dominantes pretende aumentar la velocidad de su enriquecimiento pero además incrementar su poder. Para ello, ensanchar la brecha entre los más ricos (ellos) y el pueblo (nosotros) es su modo de operación característico. Una de los mecanismos implementados durante el gobierno de Macri primero, y con el gobierno de Milei ahora, es disminuir la carga impositiva sobre ellos mismos, trasladándole el pago de los impuestos al pueblo, ya que si el Estado no se mantiene financiado con las actividades que más tributan y las bases imponibles más altas, se mantiene con los recursos de los sectores menos pudientes.

Así, los impuestos que no pagaron más los sectores más ricos, son soportados por la población común, entre otras formas, a través de las boletas de servicios, las cuales ya no reciben más subsidios, dado que los subsidios eran financiados por aquellos impuestos que ya no se pagan.

Entendido esto, corresponde señalar que en la conformación de los índices de precios que se utilizan como base para el cálculo de la inflación no se contabiliza el peso actual de los servicios, ya que los incrementos tarifarios fueron, en los hechos, ignorados por el índice de inflación. De este modo, se configura una estafa informativa: mientras se difunde que la inflación de alimentos y de otras mercancías ronda el 3% mensual, la inflación de los servicios —que incluye gas, electricidad, agua potable, telefonía, internet, pero también garage, colegio, expensas, coseguros en la obra social, prepagas e impuestos varios como ABL, entre otros— oscila en torno al 7% cada mes.

Primero, se calcula la situación previa a los tarifazos, en la cual los servicios se llevaban el 10% de los ingresos familiares, quedando el 90% disponible para gastarlo en bienes. Luego, atendemos a la situación generada por los gobiernos de Macri y Milei, en los cuales el peso de los servicios se elevó del 10 al 30% de los ingresos, viendo reducido del 90 al 70 % los ingresos disponibles para el consumo. Nótese cómo cambia el coeficiente de inflación desde una medición hacia la otra. Con la parametrización anterior, la inflación mensual dá 3,4%, equivalente a una inflación anual del 50%, mientras que con la ponderación correcta de los servicios la inflación mensual asciende a 4,1%, siendo su equivalente anual del 62%.

Alimentos y Bienes 3% x 90% = 2,7%
Servicios Básicos 7% x 10% = 0,7%
Total Mensual = 3,4% Tasa Anual de Inflación: 50%
Alimentos y Bienes 3% x 70 % = 2,1%
Servicios Básicos 7% x 30% = 2,1 %
Total Mensual: 4,1 % Tasa Anual de Inflación: 62%

Ahora bien, procedemos a actualizar el denominador de la cuenta anterior, tras lo que observamos que el poder adquisitivo de los ingresos bajó aún más que el 50%. La inflación acumulada pasa del 155% al 222% al modificar la inflación mensual del 3% al 4%, ya que resulta de [(1,255 x 1,04^24 – 1) x 100]. El denominador muestra que los
precios subieron de 100 a 322, en lugar de subir a 255, quedando como se muestra a continuación:

Nov2023: ingresos ÷ precios = 100 ÷ 100 = 1
Dic2025: ingresos ÷ precios = (100 + 27) ÷ (100 + 222) = 127 ÷ 322 = 0,40

Si el ingreso real de diciembre 2025 dá el 40% respecto a noviembre 2023, significa que el poder adquisitivo de los ingresos familiares bajó un 60% en el transcurso de dos años. Nunca antes había bajado tanto en tan poco tiempo.
Pero esta explicación no termina acá, ya que la realidad es aún peor. ¿Peor? Sí, porque contiene un par de trampas subyacentes.

En primer lugar, el gobierno mintió con la inflación para cumplir con el propósito planificado: bajar los sueldos, empobrecer al pueblo y así ensanchar la brecha de desigualdad, al tiempo de aumentar el enriquecimiento de los núcleos concentrados de poder. ¿Cómo? Primero, dijeron que van a aumentar los sueldos en función de la inflación, luego le pusieron un techo del 1% al incremento salarial mientras confesaban una inflación del 3% y, peor todavía, aumentar 1% contra 4% es más terrible aún que aumentar 1% contra 3%.

En segundo lugar, dicen que van a “actualizar” el índice de precios cuando hayan logrado desinflacionar según lo previsto, lo que a su vez conlleva un par de trampas, engaños, mentiras adicionales. Por un lado, a partir de un determinado momento, los servicios dejarán de subir porque ya se incrementaron hasta los niveles deseados, y ya no pueden subirlos más. Por consiguiente, ya no van a ser reflejados por la inflación, ya que no suben más. Ya subieron antes de ser contabilizados.

Ya pasaron del 10% al 30% del ingreso familiar, pero se invisibiliza en las estadísticas inflacionarias porque cambian la parametrización de los índices una vez aumentado. Eso sí, pero que quede claro, las familias pasaron de una situación en la cual usaban el 10% de sus ingresos para servicios, a otra en la cual usan el 30%, viendo reducido del 90% a 70% su ingreso disponible para el consumo.

Por otro lado, insisten con la necesidad de actualizar el índice de precios para calcular bien la inflación, pero eso ya de por sí es un engaño, como se explicó. Sin embargo, lo más llamativo de todo es que nadie habla de cómo solucionarlo, porque no es actualizando el índice sino volviendo a cobrar los impuestos a los sectores más ricos, que son los que financian el subsidio a los servicios, y así se podría reducir el peso de los servicios sobre los ingresos familiares, volviendo a expandir los ingresos disponibles para el consumo, condición indispensable para reactivar el consumo, la producción y el empleo.

Pues bien, si hasta aquí se ha mostrado una desconexión absoluta entre los datos oficiales y la realidad, podríamos pensar en la variación del precio del pollo, que ascendió desde diciembre 2023 hasta diciembre 2025 desde 900 pesos hasta 4.000 pesos, constituyendo una inflación del 344%, que es mayor aún a los valores trabajados en el presente reporte. Hecho el reporte, sigue la solución de verdad.

Habrá que urgentemente recomponer los impuestos progresivos, aliviando los regresivos, cobrar los impuestos que se evaden sistemáticamente en las exportaciones agropecuarias y en la explotación ictícola, hidrocarburífera y mineralógica en el Mar Argentino y reestablecer los aranceles a las importaciones que sirven como medida proteccionista pero además recaudatoria.

Se aclara, entretanto, que el dinero proveniente de las exportaciones de la Pampa Húmeda y de la Pampa Azul alcanzan suficientemente para reconstruir lo destruido por Milei, garantizar el superávit fiscal y volver más progresiva la estructura tributaria. Eso sí, para lograrlo urge nacionalizar los puertos del Río Paraná, Dragar el Canal Magdalena, Establecer Puertos Argentinos en la mitad nuestra del Río de la Plata y Poner Barcos Factoría a trabajar en el Mar Argentino. Obviamente, recuperar el desarrollo de la industria satelital, recuperar IMPSA y las cuatro represas hidroeléctricas que Milei le regaló a las corporaciones norteamericanas, recuperar la red ferroviaria y mucho más que está dicho y escrito en otras oportunidades.

 

 

*Economista (UBA), Psicólogo (UBA), Doctorando en Ciencias Económicas (UNLAM), Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), en Instituto Universitario River Plate (IURP) y en Universidad de Morón (UM). Investigador Sigeva – Conicet. Autor de ocho libros, siendo los cuatro últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017), “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), “Las Aventuras de Aztequita por Argentina” (2023) y “De la Pandemia a la Reconstrucción: Argentina 2020-2024, Liberación Vs Liberalismo” (2024). Columnista Económico en Televisión y Radio.

 

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