Por Redacción
El Centro de Investigaciones Económicas Sectoriales (IES) difundió un informe que expone un panorama crítico sobre el endeudamiento de las familias y el sector productivo en la Argentina. Según el relevamiento, la morosidad alcanzó el nivel más alto desde 2006, lo que refleja un deterioro generalizado de la capacidad de pago en plena recesión económica.
IES detectó que los créditos otorgados por entidades financieras aumentaron 7,8% en términos reales durante el tercer trimestre de 2025. El organismo explicó la suba a partir de líneas orientadas al consumo y sostuvo que “el avance se apoyó en mayor demanda por líneas personales, financiaciones vinculadas al consumo y crecimiento del crédito con garantía, en un contexto de tasas que comenzaron a moderarse”.
Lejos de evidenciar un repunte del mercado, el informe reveló que las familias recurrieron a préstamos para sostener gastos básicos, en un escenario signado por pérdida de poder adquisitivo. El uso creciente del financiamiento vino acompañado de fuertes dificultades para saldar las cuotas. Entre julio y septiembre, las irregularidades en los pagos alcanzaron 10,1%.
El trabajo del IES destacó que los préstamos de organizaciones no bancarias se expandieron de manera acelerada. De acuerdo con el reporte, “las entidades no bancarias sobresalieron nuevamente en el financiamiento destinado a familiar (+15,1% real)”. Ese movimiento generó preocupación por tratarse de instituciones con intereses más altos, lo que vuelve aún más pesado el endeudamiento.
La caída del salario real, el impacto inflacionario y el costo elevado del crédito durante los primeros meses del año provocaron una ola de atraso en el cumplimiento de obligaciones. La crisis ya no afecta solo a los hogares: el sector productivo sumó complicaciones para sostener sus compromisos financieros. La morosidad corporativa trepó a 5,2%, un punto y medio por encima del registro de 2024. La marca superó el promedio de la última década, que se ubicó en 4,1%, y encendió alarmas en un contexto de caída del consumo y cierre de líneas de producción.
la situación impacta sobre corporaciones financieras, en este contexto los bancos Galicia, Supervielle y BBVA informaron sobre pérdidas millonarias en sus balances correspondientes al tercer trimestre de 2025, debilitadas por el aumento de créditos impagos y una cartera cada vez más riesgosa.