La CGT se movilizó al Palacio de Tribunales para exigir la inconstitucionalidad de la reforma laboral libertaria

Por Redacción

Organizaciones sindicales encuadradas en la Confederación General del Trabajo se movilizaron este lunes al Palacio de Tribunales, donde el Consejo Directivo de la Central Obrera efectivizó una presentación judicial para que se declare la inconstitucionalidad de la reforma laboral aprobada la semana pasada en el Congreso de la Nación. En este marco, se leyó un documento en el cual la dirigencia sindical expuso que «la CGT, coherente con su compromiso doctrinario, asume su responsabilidad histórica resistiendo y rechazando por todos los medios a su alcance esta reforma regresiva y perniciosa».

Al  mismo tiempo, la conducción de la CGT aseguró que «es falso que la sanción de esta ley de Reforma Laboral persiga el aumento del empleo y la puesta en blanco de trabajadores informales. Sabemos bien que no es disminuyendo derechos de las y los trabajadores ni retrotrayendo el marco legal a épocas cercanas a la servidumbre o a la esclavitud, como se mejora este proceso».

Asimismo, sostuvo que «los graves problemas de pobreza, desempleo, precarización y continuo deterioro de la situación social en Argentina, no son derivados de las leyes que rigen el universo laboral, sino que son consecuencias directas de la falta de crecimiento y de inversión productiva en las macro y micros políticas económicas nacionales».

En tal sentido, el Consejo Directivo de la CGT ratificó que «llevará adelante una presentación judicial porque esta ley de reforma, mal llamada de “modernización”, significa una afectación grave de derechos colectivos e individuales, que violan expresamente principios constitucionales».

Uno de esos principios es el de progresividad o no regresividad que «impide adoptar medidas injustificadas que supongan un retroceso en los derechos laborales adquiridos». El otro, explicó la CGT, es el Principio Protectorio «se basa en la desigualdad estructural entre empleador y trabajador, que busca restituir la equivalencia y evitar abusos sobre la protección de la parte débil que es la del trabajado».

El Consejo Directivo de la CGT, remarcó que «aquí se afecta el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, en derechos como la protección contra el despido arbitrario, el derecho a la huelga, a la negociación colectiva, a la libre agremiación, la libertad sindical, la seguridad social, entre otros ítems». En esa línea, describió que la reforma laboral libertaria dispone: «Jornadas de trabajo de hasta 12 horas, fin de las horas extras y, consecuentemente, reducción del salario. Eliminar sanciones a los empleadores que no pagaron aportes y trasgredieron la ley».

La dirigencial de la Central, explicó que la normativa dispone que  «las indemnizaciones por despidos se paguen en cuotas y se hagan a través del FAL (Fondo de Asistencia Laboral), costeando los despidos con aportes de los propios trabajadores, desfinanciando la Seguridad Social y convalidando una brutal transferencia de recursos públicos hacia administradores privados particulares».

Por otro lado, no reconoce «las nuevas formas de trabajo, ni las nuevas modalidades tecnológicas que intervienen. Reducir los aportes a las Obras Sociales, dañando la cobertura y el financiamiento del sistema de salud». También afecta «el derecho efectivo al descanso, fraccionando de manera unilateral las de vacaciones». La CGT resaltó que se habilitan «los convenios por empresa, degradando la negociación paritaria». Así como los «recortes a la libertad sindical coartando asambleas y recortar la protección sindical con el pertinente debilitamiento colectivo».

La ley limita el derecho a la protesta, restringiendo el derecho de huelga y «aparta  del acceso al servicio de justicia laboral, tanto a las y los trabajadores como a sus organizaciones gremiales, a través del traspaso de la Justicia Nacional del Trabajo desde el ámbito nacional a la jurisdicción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires».

La CGT explicó que «estos perjuicios, entre otros, no son efectos colaterales de una decisión aislada, sino que resultan consistentes con la implementación del programa económico-social que lleva adelante el gobierno nacional, cuyo diagnóstico de situación es grave y evidente: 11 de las 14 ramas de actividades que representan a la totalidad de trabajadores del sector privado presentaron datos negativos en estos dos años de gestión».

De este modo, la dirigencia sindical desmintió el relato del Gobierno, que insiste en falsear los datos de la realidad. El documento de la CGT, subrayó que «sumando tanto a asalariados como a los no asalariados, en los primeros dos años de este gobierno se perdieron más de 300.000 empleos». Esta política promueve  el aumento de la desocupación, así como también el cierre de empresas, industrias PYMES y comercios. Del mismos modo, se provoca la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la caída de la inversión bruta interna, de la actividad, del consumo, del turismo y de la recaudación.

«Paralelamente, persiste una alta tasa de inflación ascendente y los índices de precios al consumidor continúan su escalada», enfatizó la conducción de la Central y agregó que «la CGT coherente con su compromiso doctrinario, asume su responsabilidad histórica resistiendo y rechazando por todos los medios a su alcance esta reforma regresiva y perniciosa».

Reafirmó que la lucha se hará «en la calle, como lo hemos hecho con 12 movilizaciones multitudinarias y con 4 paros generales   (que ocasionalmente permitieron corregir y suspender los efectos negativos derivados de la ley ómnibus del DNU 70/2023 —entre ellos, una reforma laboral de facto—; viabilizando, además, la sanción de la ley de discapacidad y de financiamiento educativo), en las instancias institucionales, con sus distintas representaciones ejecutivas, legislativas y sociales; y en la justicia».

La dirigencia sindical sostuvo que «la CGT no gobierna ni gobernó, no definió la estrategia electoral que condujo a la derrota política en las presidenciales del 2023, no participó del armado de las listas legislativas, no conduce el Estado, ni las políticas económicas ni la macroeconomía, no diseñó la política fiscal ni la del Banco Central, la CGT no emitió ni avaló la toma de deuda externa, no vota leyes, no firma privatizaciones».

Para del Consejo Directivo «es preciso poner en valor a las organizaciones sindicales y a las y los dirigentes que componen la CGT, que es la única instancia que ha quedado en Argentina, a la fecha, con capacidad de movilización y de respuesta, amparando los derechos colectivos e individuales en los Convenios Colectivos de Trabajo y defendiendo el salario de la pérdida de su poder adquisitivo».

Por último, la conducción de la CGT concluyó: «Es una hora que llama a la participación genuina. En la convicción de que la dignidad del trabajo sigue siendo una construcción colectiva, que frente a estos programas del “sálvese quien pueda” que expulsan la noción misma de comunidad y que pretenden 2 DE MARZO DE 2026 romper la experiencia solidaria del trabajo como un sistema humano de intercambio y colaboración,  conspirando contra la paz social, el bien común y contra la misma idea de libertad, debemos oponerle – más que nunca – unidad, firmeza, compromiso, imaginación y creatividad».

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