Por Redacción
El Consejo Directivo de la Confederación General del Trabajo, recibió el último miércoles a representantes de distintas confederaciones con el objetivo de analizar la situación social, laboral y productiva de distintos sectores y configurar un nuevo plan de lucha que tome la agenda común frente al deterioro de las condiciones de trabajo, la retracción de la actividad económica y la pérdida de derechos, producto de las políticas económicas impuestas por el régimen oligárquico a través del gobierno de Javier Milei.
El triunvirato que conduce a la CGT, integrado por Octavio Argüello, Cristian Jerónimo y Jorge Sola, sostuvo que «el rumbo económico actual profundiza el debilitamiento del entramado industrial nacional, genera pérdida de empleo, caída del poder adquisitivo y un escenario de creciente incertidumbre para millones de trabajadores y trabajadoras». Los referentes sindicales coincidieron en señalar que es indispensable fortalecer la unidad de Movimiento Obrero para construir respuestas que «estén a la altura del momento histórico, combinando organización, presencia territorial, solidaridad activa y una estrategia de acumulación que permita ampliar la capacidad de representación de los sectores afectados».
Del mismo modo, la conducción de la Central Obrera ratificó su solidaridad con las organizaciones sindicales que hoy mantienen conflictos abiertos y con las y los trabajadores «alcanzados por procesos de ajuste, con quienes sufren despidos, suspensiones o pérdida de derechos, y también con aquellos sectores que aún carecen de representación organizada, pero padecen las consecuencias del actual modelo económico». Asimismo, se resolvió acompañar cada lucha para evitar «respuestas aisladas» y articular acciones que posibiliten transformar las demandas sectoriales en agenda del conjunto del Movimiento Obrero Organizado.
La conducción de la CGT sostuvo que «se coincidió en que el contexto exige avanzar en la construcción de un plan de lucha sostenido, escalonado y con capacidad de involucrar al conjunto de las organizaciones confederadas que combine firmeza, creatividad y construcción colectiva». Al mismo tiempo, remarcó que «la resolución de la crisis que atraviesa el país es esencialmente política, pero esa alternativa no será espontánea: deberá construirse desde la representación del conflicto social, el fortalecimiento de la organización popular y la capacidad del movimiento obrero para interpretar y expresar las demandas de la sociedad».
Por último, el triunvirato subrayó: «El momento exige escuchar, debatir y actuar con responsabilidad colectiva. Las decisiones deben surgir del conjunto del movimiento obrero organizado. El desafío inmediato es transformar el diagnóstico compartido en un proceso de acción común que permita defender el trabajo, la producción nacional y los derechos conquistados».