La Cámara de Industriales Panaderos afirmó que las políticas de Milei producen el «exterminio» de las PYMES

Por Redacción

La Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN) advirtió que el Gobierno de Javier Milei “está empujando al exterminio” a las pymes del sector por los incrementos abruptos en los servicios públicos. La advertencia surgió luego de que empresarios bonaerenses recibieron facturas de electricidad con aumentos desmedidos que golpearon de lleno la estructura de costos.

El titular del Centro de Panaderos de Merlo, Martín Pino, explicó que en el último mes las pymes recibieron boletas con cifras impagables. Aseguró que  “muchos colegas nos informan desde distintas partes de la provincia de Buenos Aires que están recibiendo las boletas de luz con un incremento, en algunos casos, de $450.000 más de lo que pagaron el mes pasado”. La queja se concentró en la falta de información oficial sobre el esquema tarifario y en la velocidad de los incrementos.

A la crisis tarifaria se sumaron subas constantes en el combustible. Pino afirmó: “La semana pasada aumentó seis días consecutivos y nadie habla de eso”. El dirigente enfatizó que “el Gobierno nacional no informa nada: solamente aumentan y listo, con estas medidas el Gobierno de Javier Milei está asfixiando a las pymes”. Indicó que  esa combinación de factores configuró un cuadro crítico para las panaderías, que arrastraron una caída pronunciada en la rentabilidad desde diciembre.

La CIPAN confirmó que 1.700 panaderías cerraron sus puertas en los últimos 18 meses en todo el país, lo que implicó la pérdida de entre 10.000 y 15.000 empleos. Las razones, según la cámara, se relacionaron con un derrumbe del consumo: el pan sufrió una merma del 55% en dos años y la pastelería retrocedió 80%. La organización expresó: “Esto es resultado de la fuerte caída del consumo en el rubro”.

En este contexto, la estructura productiva enfrentó otras presiones: el precio dolarizado de la harina y la desarticulación de la  Ley de Alquileres generaron nuevos aumentos en los costos fijos de los comercios. Ese conjunto de variables agudizó el deterioro de un sector históricamente dependiente del consumo cotidiano de la población.

Frente a este cuadro,  Pino destacó que “están tratando de exterminar, no solamente a los panaderos, sino también a los carniceros y los verduleros para que subsistan solamente las grandes empresas”. El dirigente insistió en que las pymes quedaron sin respaldo y con un horizonte incierto. Desde la llegada del gobierno libertario, las pymes padecieron incrementos feroces en insumos básicos, lo que desembocó en despidos, cierres y un retroceso industrial que golpeó a los comercios de cercanía.

Pino sintetizó: “Hoy me toca a mí representar a los industriales panaderos de la provincia de Buenos Aires, y la verdad que lo único que vemos es algo desolador”. El referente pyme concluyo: “Cuando este gobierno se vaya, va a quedar un desierto de pymes, un desierto de panadería, un desierto de fábrica, en fin, un desierto de industrias”.

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