El actual escenario político y social ofrece notorios contrastes. Están los dirigentes que llegaron por el voto popular, en un tiempo donde los partidos políticos parecen en extinción, mientras la sociedad muestra ejemplos de solidaridad y sensibilidad social de personalidades sin pasado político-militante. Un ejemplo, hoy: el «Roña» Jorge Castro y la ministra Sandra Pettovello conviven en veredas opuestas.
Entre ambos apenas ocho meses de diferencia. El exboxeador campeón mundial peso mediano de los ’90, nacido en Caleta Olivia, Santa Cruz, en agosto del ’67; y la ex esposa del actor Pablo Rago, nacida en Capital Federal, en mayo del ’68. Edades parecidas. 57 años cada uno. Pero todo indica que son muy distintos. Especialmente, en la manera de vivir el presente. Va el repaso.
El ex campeón mundial de los medianos, Jorge «Roña» Castro, de infancia pobre y triste —según su propio testimonio en distintas entrevistas—, desde hace un tiempo, en su gimnasio remodelado de Temperley, no ubicado en el centro, brinda atención a unos mil vecinos de una de las barriadas de la zona Sur. Uno de los comedores entrega alimentos a unos 1.000 vecinos todos los días.
Al benefactor lo apodaron «El Roña» en la niñez por su condición de «niño pobre», que llegó a «pedir limosna» y se relacionaba con otros pibes desde su carácter «violento», dada la vida con falta de recursos. No solo económicos. «Antes de todo esto, el gimnasio lo puse para sacar a los pibes de la calle. El boxeo como arte. La defensa personal. La violencia callejera es consecuencia. No causa», dice Castro.
En el «otro rincón» de este repaso: Sandra Pettovello, hija de un hogar de «clase media alta». Llegó a la Universidad de Belgrano para estudiar Ciencias de la Comunicación. El país estaba en la crisis de 2001. Luego pasó por la Universidad Austral —enseñanza privada siempre— para estudiar, esta vez, Ciencias y Relaciones Familiares. Los derechos.
Hoy, el «Roña», con ayuda del gobierno bonaerense, dedica tiempo a los pobres y la ministra —Acción Social bajo el eufemismo Ministerio de «Capital Humano»—, criada en una familia sin padecimientos, devenida en «capitana», guardó durante meses unas 5 mil toneladas de alimentos. El mundo al revés.
Solo Javier Milei podría hacer el «milagro» de darle un ministerio a cargo de la «Acción Social», salud, educación, trabajo y desarrollo. Anticipó que «sería la mejor ministra de la historia». Pettovello tuvo un paso por la UCEDE —Unión del Centro Democrático de Álvaro y María Julia Alsogaray— y otro por una agrupación política estudiantil de apoyo a Ricardo López Murphy, a fines de los ’90. El centroderecha.
Ahora, en el recuerdo de la niña María Eva Duarte, en la niñez de Junín de los años ’30, la inolvidable «Evita», el presente lo expresa Castro. Para nada la increíble Sandra. En la zona de Belgrano, una «chica blonda» de los ’90. La veían como «cheta». Casi, casi como en La Plata, poco después, a la esposa de Manuel Adorni, la rubia Bettina, hoy en el «ojo de la tormenta» con su marido, el vapuleado ex «Vocero Presidencial».
Los antecedentes también cuentan. Jorge «Roña» Castro, luego, cuando llenaba el Luna Park, reabierto en los ’90, pasó a ser «Locomotora». Disparaba un aluvión de golpes —émulo del infortunado Víctor Galíndez, fallecido trágicamente—. Vivió una infancia triste. «Siendo niño tuve que salir a pedir limosna. ¿Por qué Roña? Porque de pibe me peleaba mucho. Uno del barrio dijo: ‘Vos siempre buscando roña’».
«Hace medio siglo que tengo el apodo. Con los años, en Caleta Olivia las cosas fueron distintas para mí. Siendo campeón del mundo ayudé hasta en la construcción de un ‘barrio obrero’ y, con el tiempo, aquí en la zona Sur, al ver tanto drama en la pandemia, le di impulso al ‘Comedor Social’. Ahora, con ayuda del gobierno bonaerense, habrá otros cercanos. Reciben comida y alimentos más de mil personas. Todos los días», dice.
Por el camino opuesto, hace casi dos años, Sandra vivió un momento complicado: el Ministerio de «Capital Humano» guardaba, para tareas de «control social» —tema «planes de ayuda», donde algunos no llegaban a destino—, unas 5 mil toneladas de alimentos en distintos galpones. Entre otros, en Villa Martelli y, muy lejos, en Tafí Viejo, antiguos talleres ferroviarios cerrados por el gobierno de Carlos Menem en 1990.
El escándalo alcanzó semejantes proporciones que, en el propio gobierno de Javier Milei, Santiago Caputo, de enorme poder en 2024, propuso «no exponerla». Pettovello, en un vuelo interno de línea comercial, hace dos años, vivió la zozobra: parte de los pasajeros la agredieron verbalmente. «Sos una sinvergüenza. No entregar la comida. Chorra. Bajate…», le gritaron. No viajó más por esa línea.
A partir de ese momento, Sandra se muestra poco. El caso de los «alimentos escondidos» pasó a la Justicia. Intervinieron jueces y fiscales. Debió actuar el Ejército en la entrega de la comida. Pettovello, como funcionaria de gobierno, quedó «manchada». Algunos piensan que, al haber «escondido alimentos», la ubican en un plano donde «la mancha» no sale ni con la mejor tintorería japonesa.
Lo dicho: nacieron con escaso tiempo de diferencia. Lugares distintos. Lejos entre sí. Castro, un chico pobre pero con gran voluntad de salir adelante y consagrado más tarde con la fuerza de ayudar «a los suyos». Enfrente, la que iba a ser la mejor ministra en «Ayuda Social», que no puede salir a la calle y pasear libremente.
Adorni igual la superó hace unas semanas: debe andar con custodia policial en tres turnos. La cuidan a Bettina para llevar a los chicos a la escuela y para las salidas nocturnas con sus amigas. Esta vez, a Santiago Caputo, por sus vínculos con la ex SIDE, lo miran con mucha desconfianza. Los Milei y Adorni, el verdadero «Triángulo de Hierro».
Perfiles opuestos. Castro en su momento premiado por Néstor Kirchner. Y no por ser nacido en Santa Cruz. Especialmente, por su corazón de tipo solidario, generoso. Algo que no es para todos.
* Columnista La Señal Medios, «Mundo Amateur» (Víctor Lupo) Agencia Nacional y Popular, AGN-Prensa y De Memoria
Por José Luis Ponsico