Gobierno de la excepción

*Por Pablo López Fiorito 

 

Dedicado a Horacio González y Martín Puebla que me honraron con su amistad y me enseñaron a pensar, a los 5 años de la partida de ambos.

Quien aquí escribe no pretende, con la cantidad de analistas políticos describiendo el trauma nacional, ser uno más, solo busca incorporar una perspectiva que permita unificar las demandas inconclusas por las que atraviesa el pueblo argentino.

ESTADO DE SITUACIÓN

Lo que uno percibe, de forma clara y contundente es desidia gubernamental y individualización social, que impide una respuesta contundente a las atrocidades del presidente y su séquito. Uno podría decir que una depende de la otra. Cuando decimos individualización decimos sálvese quien pueda. El don pirulero, cada uno atendiendo su juego. No se juzgan aquí las estrategias de supervivencia, solo se describen. Pero de las estrategias de supervivencia, no puede nacer una política que enfrente al gobierno liberista.

¿Quién tiene la culpa? Las organizaciones intermedias o los partidos políticos. Unos señalan a los otros al grito de “el problema es político” los otros responden, pero no está la calle estallada para que nosotros representemos ese malestar. Mientras tanto, todos hacen lo que pueden y fingen que van a sobrevivir al gobierno actual, que pretende destruir todas las mediaciones que el pueblo argentino construyó en su historia. Y cuando decimos todas, estamos diciendo la verdad. Estado, Escuela, Ejército, Sindicatos, Ciencia, Organizaciones Sociales, Universidades, Partidos, TODO. El gobierno materializa una revancha de las élites argentinas, ese grupo minúsculo y mezquino, sobre el resto de la sociedad. La cosa es que un gobierno berreta, de pe a pa, que muestra todas sus contradicciones y chanchullos, sobrevive y no solo eso, avanza mas y más en la destrucción de las bases económicas de la Nación. El estado de situación es que todos hacen lo que pueden, en el marco de lo que están acostumbrado a hacer y quizás lo que se necesita en una situación de excepción que enfrente al Gobierno de la Excepción.

CUANDO NO HAY REGLAS, CUANDO NO IMPORTA LA MERITOCRACIA

Como ya remarcamos en otras intervenciones, el Gobierno actual no pretende cumplir la legislación actual que rige en la Argentina, basada quizás en una correcta apreciación de nuestra sociedad y sus instituciones. El Gobierno percibe que las instituciones en la Argentina, tal cual están planteadas, no pueden resolverle los problemas a la sociedad. Sobre esa percepción, que también era la de las mayorías argentinas, se montó Milei planteando que se solucionaba ese problema eliminando al máximo las instituciones y dejando en libertad a las voluntades.Por eso es un gobierno de excepción, o sea, pretende quitar el peso muerto de las instituciones de la sociedad civil. Sin embargo, a las únicas voluntades que dejó libre, fueron a las voluntades de los poderosos, a quien beneficia todo el tiempo con políticas que transfieren recursos a dichos sectores quitándoselos de los bolsillos al resto de la sociedad. El gobierno liberista se montó sobre el aparato político de la derecha argentina (antes conducido por el PRO), pero que transita por los andariveles del Estado durante todos los gobiernos. Es decir, se montó sobre la casta que sobrevive a todos los gobiernos, la casta política, la casta judicial y la casta empresaria. La casta para este gobierno era el pueblo argentino, por eso recortó y dejó desamparadas a las grandes mayorías, aunque también a las clases medias que siempre a través de la idea de meritocracia, de esfuerzo individual, señalaban al resto de los sectores sociales como beneficiarios de un Estado omnipresente. Ahora todos esos sectores solo sobreviven y no terminan de percibir, por la necesidad de sobrevivir y por la desconfianza respecto de los otros sectores de su mismo vector, al gobierno expropiador o mejor dicho redistribuidor de la riqueza en forma regresiva, que profundiza la tendencia a la desigualdad y a la anti meritocracia del sistema capitalista mundial. No hay mas profundizador de un sistema de castas, o mejor dicho de sectores sociales que se mantienen estáticos en una sociedad por siempre, que las políticas del gobierno actual. Los ricos serán eternamente ricos y pocos, y los pobres serán eternamente pobres y muchos.

GOBIERNO EXPROPIADOR Y EMPOBRECEDOR

La locura es que en las últimas elecciones ganó una referencia política que no cree ni en la democracia, ni el Estado, ni en la soberanía nacional y todo lo que ello implica. Solo cree en el electoralismo de ganar elecciones un día e imponer una política durante cuatro años. Y es claro, cualquiera podría decir que el resto de las fuerzas políticas argentinas, poseen esa lógica. Ganar elecciones, sin tener reaseguros, por, sobre todo, para posibles post fraudes electorales. El gobierno prometió “cobrar en dólares”, acabar con los “gastos de la política”, “bajar impuestos”, y sobre todo, luchar contra la casta. Nada de eso pasó en la forma en que el gobierno manifestó que lo iba hacer. Uno podría decir ¿Por debilidad del Gobierno? ¿Por qué acuerda y realiza lo posible por sobre sus ideas? Pues no, el gobierno avanzó sobre temas que afectan a las mayorías en términos negativos (desempleo, precariedad laboral, aumento de los servicios, deja sin protección a sectores que lo necesitan, ataca la educación y salud pública, etc.) y afecta a las minorías, diríamos a la élite (aquellos que controlan la economía, la política, la justicia, los medios de comunicación y la relación con la hasta ayer potencia hegemónica -EEUU-) en forma positiva. Tuerce el escenario social para que toda la riqueza generada socialmente, solo beneficie a esos pocos. Su política, lisa y llanamente implica la expropiación de recursos de un sector sobre otro. Que también implica, como el Presidente manifiesta de otros políticos y/o pensadores, pero en realidad le cabe a él, ser un gobierno empobrecedor.

¿CÓMO TERMINA ESTA HISTORIA?

Uno podría decir, adelantando la respuesta: mal. Porque lo que está destruyendo el gobierno actual, no se construye al otro día. Pasó durante el gobierno del ex presidente Macri, donde el estado fue diezmado y no pudo reconstruirse. La situación actual es exponencialmente peor. El próximo gobierno tendrá que ser también de excepción, porque nada se podrá hacer en el marco de la actual institucionalidad.

Es posible que el grado de deterioro nacional sea superlativo, cuando termine este Gobierno, porque las bases de construcción de nuestra nacionalidad tienen que ver con la intervención activa del Estado y de las instituciones intermedias, que es lo que el Gobierno destruye día a día. Su utopía es el individuo y el mercado: traducir ese esquema a la realidad, es decir el individuo frente a las grandes corporaciones del mercado mundial. Una pelea titánica e imposible. Es David, sin gomera y atado de pies y manos frente a Goliat (al Presidente le encanta la biblia). Tanto la prisión injusta de la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y las agresiones innecesarias al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kiciloff muestran una situación desoladora para frenar este proceso. Si la oposición más consecuente a este Gobierno no logra unidad, muy poco podrá ganar la instancia electoral, pero en caso de ganar la elección, no tendrá la fuerza necesaria para hacer las transformaciones profundas que necesitara la Argentina, después del Gobierno Mileista.

EL SUBSUELO DE LA PATRIA SUBLEVADA

Del pensador nacional Scalabrini Ortíz podríamos remarcar dos momentos, uno es el hombre que esta solo y espera, el otro el subsuelo de la Patria Sublevada. En el primero, el autor ve de afuera indignado como su país no termina de ser un país, es más una farsa que depende profundamente del imperialismo inglés. La segunda época, más colectiva, más de redención en donde los invisibles se hacen visibles, irrumpen en la realidad, transformándola. Esa multitud saca de la prisión al Teniente Gereral Juan Domingo Perón e inician un proceso de soberanía política, independencia económica y justicia social. Y bueno uno espera ser mas el segundo momento, protagonista de una realidad de cambio para las mayorías. Independientemente de los gustos del autor, es una necesidad de la Argentina que se viene, el protagonismo popular. Porque hay que revertir una realidad generada durante tres gobiernos ( Macri, Fernández y Milei) , y eso se logra por la irrupción de las mayorías argentinas. Sin eso, solo con electoralismo, será imposible transformar la realidad, pero también de ganarle a Javier Milei o a cualquiera que el círculo rojo elija.

 

 

 

*Dicente universitario: UNDAV y UBA, miembro de la Mutual Manuela Baldomero Ugarte.

Nota publicada originalmente en Diagonales Diario. Gentileza del autor.

 

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