Por Redacción
Miles de personas despidieron este lunes a Taty Almeida en la sede del sindicato FOETRA, donde fueron velados sus restos por expreso deseo de la histórica referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. La dirigente de derechos humanos falleció a los 95 años y dejó una trayectoria marcada por la lucha por Memoria, Verdad y Justicia tras la desaparición de su hijo Alejandro Almeida durante la última dictadura.
Desde el mediodía, familiares, amigos, dirigentes políticos, sindicales, sociales y referentes de organismos de derechos humanos se acercaron a la sede gremial para rendir homenaje a una de las figuras más reconocidas de la defensa de los derechos humanos en Argentina. La despedida reunió a una multitud que acompañó a la histórica militante con flores, pañuelos, fotografías, mensajes y aplausos. La elección de FOETRA como lugar para el velatorio respondió a la voluntad de Almeida, quien había expresado su deseo de que su despedida se realizara en una de las casas de los trabajadores. La noticia de su fallecimiento, ocurrida el domingo, provocó una profunda conmoción en distintos sectores políticos, sociales y sindicales del país.
Su militancia estuvo marcada por la búsqueda de verdad y justicia tras la desaparición de su hijo Alejandro Almeida, secuestrado en 1975. A partir de ese hecho, transformó el dolor personal en una lucha colectiva que la convirtió en una de las voces más reconocidas de los organismos de derechos humanos argentinos. Hasta sus últimos días sostuvo una intensa actividad pública y militante en defensa de la memoria histórica y de las nuevas generaciones comprometidas con esa causa
Uno de los momentos más emotivos de la jornada estuvo a cargo de su hija, Fabiana Almeida, y del resto de su familia. Durante un homenaje íntimo, compartieron algunas de las canciones preferidas de Taty y recordaron aspectos de su vida personal y militante. En tal sentido, expresó: «Tuvimos la suerte de haberla disfrutado tanto a nuestra vieja querida, porque ella era llena de vida».
Durante toda la jornada, cientos de personas depositaron flores, pañuelos bordados, fotografías, dibujos y mensajes junto al féretro. Los aplausos y las expresiones de afecto acompañaron una despedida atravesada por la emoción. Entre quienes se acercaron a rendir homenaje estuvieron el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el jurista Raúl Zaffaroni, la nieta restituida Victoria Montenegro, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, el militante social Marcelo D’Ambrosio, Pablo y Fabián Grillo, y la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, una de sus compañeras más cercanas en la lucha por los derechos humanos. La despedida reunió, asimismo, a referentes históricos como Clara Wainstein, Carmen Lareu, María Adela Antokoletz y Buscarita Roa, entre otras personalidades del ámbito social, político y cultural.
En ese marco, Carlotto, señaló: «quienes hacen de su vida una vocación por el otro no se van nunca, van a estar siempre”. La titular de Abuelas de Plaza de Mayo remarcó la importancia de seguir con el trabajo por la memoria, la verdad y la justicia, y de confiar en las nuevas generaciones para «seguir construyendo un país más justo e igualitario». En tanto, Pérez Esquivel, sostuvo que «estamos aquí para hacer memoria, para recordar a una compañera que partió, pero no se fue, porque está presente».
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, explicó: «Taty no pedía nada. Es más, nos daba fuerzas a nosotros» y agregó que «con un enorme dolor despedimos a Taty Almeida, compañera imprescindible en la historia de nuestro país y referencia para generaciones enteras. Con coraje, amor y una convicción inquebrantable, dedicó su vida a la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia. Su ejemplo de lucha seguirá acompañándonos. Gracias, por tanto, Taty. Hasta siempre».
El Consejo Directivo de la Confederación General del Trabajo, manifestó que «su compromiso y coraje dejan una huella profunda en la historia de nuestro país y en todos aquellos que encontramos en su palabra una bandera. Hoy nos toca despedirla con tristeza, pero también con el consuelo de saber que su legado es una semilla que siempre florece. Con una sonrisa que nunca ocultó la firmeza de sus convicciones, convirtió el dolor en lucha y la lucha en ejemplo. La dictadura cívico-militar de 1976 que secuestró y desapareció a su hijo Alejandro Almeida, construyó a la referenta que sembró, en la memoria del pueblo trabajador, un legado indeleble en la lucha por más Memoria, Verdad y Justicia. Abrazamos fraternalmente en este duro momento a sus familiares, amigos y amigas y a sus compañeras y compañeros de militancia».
La figura de Taty Almeida trascendió el ámbito de los organismos de derechos humanos y se convirtió en una referencia para distintas generaciones de militantes. Su compromiso con la memoria y su permanente presencia en las calles la transformaron en un símbolo de resistencia frente a la impunidad y de defensa de los valores democráticos. Su legado quedó sintetizado en una frase que repitió durante años y que se convirtió en una convocatoria permanente a la participación y al compromiso colectivo: «Si las Madres pudieron, ¿por qué no nosotros?». Esa consigna constituye una de las herencias más profundas que deja en la lucha colectiva por la justicia junto a las y los trabajadores.